Algo sigue oliendo mal en la Academia

Finalmente, el Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) respondió la carta del Congreso Nacional de Kurdistán (KNK).

Es  destacable -e inusual- que hayan respondido tan rápidamente. Pero no puedo ocultar el asombro y, a la vez, la  vergüenza que me ha generado leer esa especie de descargo que improvisaron, en el que continúan demostrando un profundo desconocimiento sobre lo que dicen haber investigado. ¡Hasta reconocen que ni siquiera sabían de la existencia de un Congreso Nacional de Kurdistán!

El cúmulo de información distorsionada y ofensiva hacia el pueblo kurdo y sus organizaciones, sigue estando disponible en sus redes, y más preocupados por las cuestiones formales de presentación que por su irresponsable contenido, se comprometieron a ofrecer una “nueva  versión” del trabajo. Suponemos que sólo es una cuestión de tiempo no sólo hacerlo público, sino eliminar las publicaciones anteriores. Si no, ¿qué sentido tendría saludar tan efusivamente “a esas valientes mujeres kurdas que son el símbolo de la resistencia y un ejemplo, que con su coraje y compromiso impidieron e impiden que la barbarie reine en esa región del mundo”?

Tomo aire después de leerles y pregunto: ¿sabrán que muchísimas de esas mujeres son las mismas a las que llamaron terroristas?

Por el momento, ¿cómo no comprender las limitaciones que pueden existir para acceder a fuentes confiables en el idioma que a millones de kurdos  le han impuesto? Traducir del turco no es fácil, pero qué pena que desde un espacio académico que se ocupa, entre otras cosas, de “estudiar” la cuestión kurda, desconozcan la enorme red de solidaridad internacional que conformamos  activistas políticos, provenientes de amplios y diversos sectores, que estamos comprometidos con la  causa, por supuesto, pero sobre todo con la defensa de los derechos humanos más allá de las fronteras.

La construcción de esa red  durante los últimos años es la que, por ejemplo, logró reducir notoriamente los obstáculos que implican las barreras idiomáticas.

Tanto en Latinoamérica como en España, somos cientos de compañeras y compañeros lxs que hemos asumido la tarea de traducir, generar, publicar y difundir una enorme y variada cantidad de material en español, que es utilizado como fuente de consulta permanente, el cual incluye trabajos académicos de calidad, ensayos, tesis, libros, artículos y entrevistas varias.

Muchísimo de ese material se encuentra disponible de forma gratuita en el portal de noticias Kurdistán América Latina. También en ANF Español y en la plataforma Rojava Azadî.  Pero no son los únicos sitios en español que publican periódicamente sobre la causa kurda.

Qué distinta hubiera sido quizás su “investigación” -si realmente se trataba de una cuestión de idiomas- de haber optado por esas lecturas, y no por los informes de Europol -que tampoco están es español-  o de ex agentes del servicio de inteligencia turco.

De ser así, quizás hubieran podido acceder a análisis y razonamiento profundos sobre las sociedades de Oriente Medio, sobre su historia, las estructuras que identifican como los orígenes de su opresión, y también sobre la acumulación de experiencias en la lucha revolucionaria que lleva más de 40 años.

Hubieran sabido bastante más sobre un Movimiento de Liberación, que se ha convertido en un actor clave no sólo en la defensa y la lucha contra todos los fundamentalismos que castigan la región, sino como impulsores y hacedores de un proyecto político que ofrece una vía pacífica y profundamente democrática para resolver los conflictos más allá de Medio Oriente.

Hubieran conocido quizás cómo surgió su paradigma de Confederalismo Democrático, el que -aunque en permanente construcción- en nada se parece al deseo de establecerse como un Estado kurdo independiente. 

De su respuesta se desprende que ni siquiera se han tomado ese trabajo de lectura, e insisten en ponerle voz con tono occidental, a categorizaciones y demandas dejadas atrás hace mucho tiempo por el  Movimiento, parte del que no dudaron en definir como “terrorista”. 

Ojalá que a partir de ahora, y aprovechando esta oportunidad de aprendizaje amplio y voluntad de colaboración mutua que les ofreció la respuesta del KNK, no duden en empezar su próxima “investigación”, aunque más no sea, googleando Kurdistán.

FUENTE: Nathalia Benavides (Egresada de la UNLP. Integrante del Comité de Mujeres en Solidaridad con Kurdistán) / Kurdistán América Latina

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