Autonomía democrática para una vida libre

La autonomía democrática es un sistema de vida vibrante que surge con la división de responsabilidades de cada área dinámica local y la participación igualitaria de las mujeres en todas las esferas de la vida. La autonomía democrática debe considerarse como un sistema en el que las mujeres construyen la vida en común, eliminando la discriminación por motivos de género, etnia o culturas diferentes.

En este sentido, no es un modelo de gobierno convencional, sino que es la construcción de una nación democrática en lugar de la comprensión monopolar y homogénea del Estado-nación. Es una forma de vida que actúa sobre el principio de “menos Estado, más sociedad”, basado en la unidad nacional democrática y el sistema confederal democrático.

La autonomía democrática se basa en un sistema comunal en el que todos los individuos de la sociedad pueden encontrar los canales para contribuir a los procesos de toma de decisiones, que habilita y empodera a todos los vecindarios, todas las creencias, todas las culturas, todas las comunidades, para ser sujetos activos de las decisiones. En tal sistema, las mujeres participan en los procesos de toma de decisiones en igualdad de condiciones.

Este es un sistema basado en un paradigma democrático y ecológico, donde la liberación de la mujer es el principio definitorio.

La única forma en que podemos liberarnos de la colonización es nuestra propia autoorganización. Los estados-nación se han convertido en una seria fuente de destrucción para los pueblos del mundo, con la ilegalidad y las desigualdades que encarnan.

La autonomía democrática encuentra una solución para las mujeres y los pueblos frente a esta destrucción. Así, junto con la resistencia kurda en Bakur (sureste de Turquía) y la revolución de mujeres en Rojava (noreste de Siria), se abrió una discusión sobre cuán brutales son los “gobiernos” que matan a millones de personas en guerras mundiales en nombre de los estados, y las recompensas que se les da a quienes llevan a cabo tales masacres.

La revolución de las mujeres también ha demostrado que el deber previamente asignado a las mujeres de trabajar sus cuerpos como una fábrica para dar a luz constantemente, criar hijos y empoderar a los estados nacionales, ya no es aceptado por ellas.

Además, ha demostrado que las mujeres organizadas y su lucha pueden lograr la victoria contra la colonización.

La autonomía democrática no incluye la autodefensa en términos de seguridad. No es un sistema para construir la hegemonía kurda en lugar de una hegemonía turca, es decir, no es un régimen en el que deje que mi propio padre me golpee en lugar de mi padrastro. La autonomía democrática no es la construcción de poderes locales para asumir poderes estatales ni la construcción de la hegemonía de las mujeres, es decir que las mujeres heredan la mentalidad dominada por los hombres.

La autonomía democrática es principalmente una expresión de la autoorganización de las mujeres a través de comunas y asambleas (copresidencia, co-incidencia, co-representación), en un sistema confederal de mujeres. Además, no se refiere a la autodefensa de las mujeres en un sentido estricto de seguridad. Se refiere a la organización e institucionalización de la sociedad democrática en todos los campos, y a la consecución de un sistema autoorganizado frente a la destrucción y negación que se imponen a sus valores, especialmente el derecho a la vida.

A su vez, expresa la autoprotección integral de la mujer frente a todo tipo de violencia y acoso sexual, organizando a las mujeres en todos los ámbitos de la vida.

La autonomía democrática también define la autodefensa de las mujeres como la posibilidad de que no se avergüenzan y, en cambio, se centran en quiénes deberían avergonzarse. Y que no tengan miedo, sino que se centren en los que deberían tener miedo.

La autonomía democrática es un sistema donde las mujeres exponen los crímenes contra ellas, organizan su resistencia contra estos crímenes y continúan su lucha todas juntas de manera continua.

La autonomía democrática, mediante la creación de una vida común, es el establecimiento de la propia democracia de un pueblo y su propio sistema social. Es una lucha para hacer que el sistema del Estado-nación existente rinda cuentas al sistema democrático de autogobierno. No toma como base la ideología del sistema nacional, sin embargo expresa una estructuración supranacional. Es la unidad de las organizaciones de la sociedad en los ámbitos político, social, cultural, económico, religioso y sectario, étnico, de libertad de las mujeres, ecológico y comunal.

La tarea es construir una sociedad ético-política.

Es ser tanto investigadora como activista/resistidora. Es acercarse a la verdad, estableciendo una conexión con las ciencias sociales en ambos campos, que se consideran de primera y segunda naturaleza.

Es establecer el vínculo de una comunidad política ética que rechaza el dilema sujeto-objeto, nosotros-otros, cuerpo-alma, muerto-vivo. De la misma manera que las preguntas de qué, cuándo, cómo, dónde, por qué y quién se ficcionalizan con actores estatales dominados por hombres, se nos plantean conceptos y teorías al intentar llegar a la verdad de conocimientos que también se construyen socialmente.

Con estas construcciones, es posible que todas no encuentren un atajo hacia la verdad en una atmósfera de crisis. Tenemos que mirar el proceso actual: no es una coincidencia que ISIS se convirtiera en un actor que incrementó la influencia del Estado-nación.

Tampoco es una coincidencia que la violencia contra las mujeres aumentara 1.400% durante el período de gobierno del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) en Turquía, luego de que la lucha de las mujeres se convirtiera en una alternativa y aumentara su visibilidad.

Lo mismo puede verse con respecto a la resistencia de las mujeres contra ISIS, y el centro del ataque dirigido a Kurdistán y Medio Oriente tampoco es una coincidencia.

Utilizando los métodos de manipulación como un movimiento específicamente contra las demandas de la lucha de las mujeres, se están desarrollando dinámicas de sociedad mixta.

Para derrocar estas manipulaciones y aclarar áreas ambiguas, fortalecer la resistencia se convierte hoy en la tarea primordial del intelectual.

FUENTE: Ayşe Gökkan / Jin News / Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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