“El desarrollo cultural depende del espacio de libertad”

“Nos hace mucha ilusión estar aquí. Conocemos el País Vasco por lo que hemos leído. Nos fascina su cultura y la historia de su lengua, una de las más antiguas. Compartimos mucho con el pueblo vasco, incluso la represión de nuestro idioma. Por eso, nos hemos sentido en casa desde el primer momento que hemos llegado. La comunión de sufrimiento y resistencia es algo que enseguida se percibe, aun sin hablar el mismo idioma. Una sonrisa, las miradas que se cruzan, hablan más que mil palabras”. Rawda Hasan es la ministra de Cultura de la región de Jazira, en Rojava. Es una de las tres mujeres que han llegado desde la Federación del Norte y Este de Siria-Rojava a Euskal Herria para desarrollar una agenda muy densa durante dos semanas.

Con Hasan, invitadas por la ONG Suargi de Durango, están Nariman (Evidke) Mohammad, escritora, co-presidenta de la Unión de Escritores e intelectuales de Rojava y del Consejo Literario, y Manal Mohammad, del comité diplomático de Kongreya Star, el movimiento de mujeres de Rojava.

El martes la delegación ha sido recibida en un acto muy emotivo por el ayuntamiento de Durango. La alcaldesa, Ima Garrastatxu, dijo que “desde el Ayuntamiento de Durango queremos reconocer institucionalmente a las instituciones kurdas creadas en los últimos años, especialmente al gobierno autónomo, y seguiremos ofreciendo ayuda como hasta ahora”.

Un reconocimiento que llega después de lo del Parlament catalán, muy importante, como subraya la ministra de Cultura, Rawda Hasan, “porque el modelo adoptado por la Administración Autónoma constituye una fuente de temor y ansiedad entre los países dominantes, que se esfuerzan por frustrar y combatir este modelo de diversas formas, con una guerra que no es solo militar y de ocupación de las áreas seguras que controlamos, si no que contempla también la destrucción de nuestros idiomas y culturas”.

Para contrastar este intento de cancelar una memoria colectiva histórica y cultural, la Administración Autónoma, desde su proclamación, ha reclamado la cultura y la educación como unos de los pillares del modelo que va implementando, a pesar de la guerra y de las continuas amenazas del Estado Islámico y de Turquía, desde 2014. “Consideramos la cultura el pilar principal de una gestión exitosa -dice Hasan-. La nación democrática se basa en la implicación de todas las componentes del ámbito geográfico que gestiona la administración, la adopción de sus culturas y el desarrollo de un papel especial para cada componente. El objetivo es revivir las culturas que fueron negadas por los sucesivos gobiernos y sus políticas, en una fusión que represente el rico patrimonio de culturas y lenguas de los pueblos de esta región. La región de Mesopotamia fue famosa por la diversidad de sus pueblos y su coexistencia pacífica de miles de años. Una coexistencia que también se basaba en su influenciarse uno a otro. El Ministerio de Cultura celebra eventos y festivales anuales para todas estas naciones, y el Ministerio de Educación imparte planes de estudios en tres idiomas principales: árabe, kurdo y asirio”.

Para implementar ese modelo, uno de los campos donde más está invirtiendo la Administración Autónoma es la literatura. La escritora Nariman (Evdike) Mohammad, explicará a la Azoka de Durango este lunes (por el 6 de diciembre) cómo se articula y desarrolla la actividad del Consejo Literario y de la Unión de Escritores y Intelectuales que representa, también a través de un libro (en euskera) que detalla el trabajo hecho en estos años. “El desarrollo de la cultura en general, y de la literatura como forma en particular, está íntimamente ligado al espacio disponible de libertad. Y eso es especialmente así para el pueblo kurdo, cuando tenemos en cuenta que el idioma kurdo y, por lo tanto, la literatura kurda estuvo prohibida durante muchos años. El salto cualitativo en el desarrollo de la literatura kurda en Rojava comenzó con el movimiento revolucionario después de 2012. Este desarrollo se puede ver a través de actividades literarias, festivales y concursos organizados anualmente por las diversas instituciones involucradas. Así como por la aparición de varias editoriales y el aumento del número de libros impresos anualmente. Y también en la proliferación de oficinas públicas y privadas”.

Mientras Nariman Evdike habla, recordamos el cuento que nos hizo en la casa de su familia, en Serêkaniye, en 2018. “Cuando llegaba la policía del régimen de Al Assad -nos decía-, mi padre me daba una maleta de libros y me hacia esconder dentro el pozo de la casa. Yo era una niña, y me quedaba en el pozo durante horas, tenía mucho miedo, pero sabía que para mi padre estos libros de historia del socialismo, los libros del Che, tantas novelas… eran quizás su bien más precioso”. La casa de la escritora ha sido quemada por los mercenarios a sueldo de Turquía durante la invasión de Serêkaniye, en octubre 2019. Era una casa de artistas. Toda la familia Evdike está involucrada en un campo u otro de las instituciones culturales establecidas con la Revolución: su dos hermanos son directores de cine, su hermana pequeña también es directora de cine, y es además fundadora y directora de la Comuna de Cine de Rojava, y su cuñada es una importante cantante lirica.

“He siempre amado los libros -dice Evdike-, pero en nuestra sociedad, en el Medio Oriente, la escritura era del dominio exclusivo de los hombres, y la pluma de las mujeres era rara. La mujer que escribía era victimas de muchas críticas e insultos, que finalmente lograron silenciarla en muchos casos. Yo también vivía en esta condición, pero la Revolución hizo que Rojava se volviera más atrevida a publicar los libros de mujeres, entre ellos los míos. Y ahora yo trabajo por ayudar a las mujeres a escribir, a superar el miedo dentro de ellas y romper la barrera entre ellas y sus lectores”.

Para Evdike, es importante involucrar no solo a las mujeres sino a los jóvenes. “La promoción de la literatura kurda entre los jóvenes, en particular, es un tema que necesita esfuerzos concertados entre varios órganos e instituciones culturales y de educación, en primer lugar. En Rojava, actualmente hay eventos y festivales anuales para jóvenes, cuyos programas incluyen actividades literarias y concursos. Cada institución organiza por separado actividades literarias para jóvenes. Algunas instituciones culturales independientes, también han comenzado a organizar actividades de motivación y concursos de poesía y cuento, entre otros, con el objetivo de motivar a los jóvenes y promover la literatura kurda entre ellos”.

Hablando del involucramiento de las mujeres, Manal Mohammad recuerda el inmenso trabajo llevado a cabo por Kongreya Star: “Con la Revolución de Rojava hemos logrado la participación de las mujeres en todos los campos, militar, administrativo, político. Ahora estamos en otra fase, que es la de construir una nueva sociedad, cambiando la mentalidad masculina con el objetivo de lograr una sociedad democrática. Para hacer eso, estamos implementando un sistema especial para mujeres en todas las instituciones y departamentos, y son las mujeres quienes toman las decisiones por sí mismas”.

Este sistema es muy articulado y, como resume Mohammad, se desarrolla a través de la “sensibilización, formación y empoderamiento de la mujer para la protección de sus derechos. Kongreya Star busca cambiar la mentalidad estereotipada en la sociedad, así como formar a los hombres para que se liberen de la mentalidad autoritaria que todavía prevalece en la sociedad. Lo que queremos es lograr un sistema de justicia de mujeres, a través de comités de reconciliación, del reconocimiento del papel de las mujeres, de los consejos de justicia de mujeres. Queremos garantizar los derechos de las mujeres y combatir todas las formas de discriminación y violencia contra ellas. Y por supuesto queremos involucrar a las mujeres en todos los campos, especialmente la política y los centros de toma de decisiones. Todo eso junto a nuestro compromiso de abrir sociedades cooperativas para asegurar oportunidades laborales para las mujeres y asegurar su independencia económica”.

Las dos semanas que las tres mujeres pasarán en Euskal Herria serán llenas de intercambios. “Queremos – dice Mohammad- fortalecer amistades, pero también denunciar las violaciones del Estado turco y sondar la posibilidad de apoyo y asistencia en contrastar esas violaciones. Igualmente, buscamos apoyo a proyectos que la Administración Autónoma está desarrollando”.

Muchos son los proyectos culturales que incluyen a la vez a las mujeres. La ministra Hasan subraya que “son muy importantes las colaboraciones que ya tenemos aquí en Euskal Herria, por ejemplo con el ayuntamiento de Durango que nos apoya desde hace cuatro años, y las nuevas que podremos desarrollar”.

En concreto, la ministra Hasan nombra algunas posibles colaboraciones: “Acabamos de abrir una cuarta universidad en Raqqa, la ciudad que fue la capital del Califato del Estado Islámico, y para nosotros abrir canales de comunicación con otras universidades es muy importante. Al mismo tiempo, la Administración Autónoma ha venido revitalizando el patrimonio y la cultura y sensibilizando en el campo de la historia y la arqueología, por lo que era necesario abrir centros de investigación y documentación, e instituciones y centros interesados ​​en este sentido. Nos interesa compartir experiencias en ese campo también”.

FUENTE: Orsola Casagrande / Berria / Rebelion

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