“El gobierno turco que utiliza las prisiones como campos de concentración”

La diputada del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), Gülistan Kılıç Koçyiğit, calificó “plan de acción de derechos humanos” anunciado días atrás por el presidente Recep Tayyip Erdogan como “pura ilusión”.

En declaraciones a la agencia de noticias ANF, la parlamentaria expresó “no creo que la coalición en el gobierno del Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) y el Partido de Acción Nacionalista (MHP) puedan tomar ninguna medida a favor de los derechos humanos, la democracia, la igualdad o la justicia. Un gobierno que ya hace caso omiso de los derechos definidos en la actual Constitución no puede elaborar otra más democrática, ni tampoco un plan de acción en materia de derechos humanos. Esperar esto sería pura ilusión”.

En el anuncio realizado el martes pasado por el mandatario se explicó que las medidas supuestamente apuntan a una mayor protección de la libertad de expresión, algo que fue recibido con escepticismo entre los partidos de la oposición.  El régimen turco también anunció la creación de un comité para observar si se respetan los derechos humanos en las prisiones turcas, entre otros puntos.

La diputada rechazo esta medida, al explicar “estamos hablando de un gobierno que utiliza las prisiones como campos de concentración”. A su vez, manifestó el gobierno “ha utilizado la pandemia como un pretexto para privar a los presos de derechos y exacerbar las ya de por sí sombrías condiciones de los mismos que viven en grave aislamiento”.

Koçyiğit se refirió a la situación que vive Abdullah Öcalan, el líder kurdo encarcelado y asilado desde 1999 en la isla-prisión de Imrali: “Creemos que la cuestión de Imrali no es independiente de estos debates. Imrali es la base de las injusticias que todos sufrimos. La cuestión de Imrali consiste en desenmascarar un régimen de injusticia. Imrali es el lugar que revela al rey en su gloria desnuda”.

Ante la situación crítica que se vive en las prisiones de Turquía, desde hace 99 días se realizan huelgas de hambres en varios penales, bajo la demanda de mejoras para los detenidos y en rechazo al aislamiento impuesto a Öcalan.

Esta medida de fuerza fue iniciada el 27 de noviembre pasado por los presos y presas políticas del PKK y el PAJK. Esta protesta es indefinida y se desarrolla de forma alterna con distintos grupos de presos que toman el relevo cada cinco días.

A principios de año, un informe sobre abusos en las cárceles turcas revelado por la formación opositora prokurda Partido Democrático de los Pueblos (HDP), generó debate en el Parlamento por las denuncias de decenas de mujeres detenidas que fueron supuestamente obligadas a desnudarse durante registros e interrogatorios. Amnistía Internacional y organizaciones locales de defensa de los derechos humanos han criticado al gobierno turco por expulsar a miles de funcionarios tras el intento de golpe de Estado de 2016 y por ejercer presiones en los tribunales.

Entre otras muchas ilegalidades, Turquía además ha ignorado las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que piden la liberación del ex líder del partido HDP, Selahattin Demirtas, en prisión desde 2016; así como la excarcelación del defensor de los derechos humanos Osman Kavala, en prisión preventiva desde hace más de tres años. Por otro lado, cerca de un centenar de periodistas y colaboradores de medios de comunicación permanecen entre rejas, según la plataforma P24, que vigila los juicios relacionados con la prensa.

FUENTE: ANF / EFE / Edición: Kurdistán América Latina

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