El oportunismo de Erdogan tras la guerra entre Rusia y Ucrania

La estrategia de política exterior unipersonal de Erdogan

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan es famoso por seguir una estrategia de política exterior unipersonal para consolidar su popularidad entre su base de votantes nacionalistas. Hace cinco años, Erdogan resolvió transformar el sistema parlamentario de Turquía en un sistema presidencial altamente centralizado, sin ningún tipo de controles y equilibrios significativos. Para vender su plan a los votantes turcos, Erdogan insistió en que una presidencia ejecutiva resolvería los problemas económicos de Turquía, mejoraría su estabilidad y facilitaría una toma de decisiones más eficaz. Posteriormente, ganó un referéndum sobre la cuestión en 2017, que otorgó un amplio poder sobre el país a la presidencia, a pesar de las acusaciones generalizadas de irregularidades en la votación. Erdogan se aseguró este poder tras ganar las elecciones presidenciales un año después. Desde entonces, ha disfrutado de un control total sobre la defensa y los asuntos exteriores de Turquía. Erdogan ha utilizado una política exterior audaz, y a veces temeraria, como vehículo para sus ambiciones políticas. Ha lanzado intervenciones militares en Libia y Siria, ha presionado con reivindicaciones territoriales en el Mediterráneo, e incluso ha cortejado a Rusia para una asociación militar, todo ello con el fin de aglutinar el sentimiento nacionalista detrás de su liderazgo. Ahora, la invasión rusa de Ucrania ha abierto nuevas oportunidades de alto riesgo para que Erdogan mejore su imagen interna, especialmente cuando se acercan las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias turcas.

Una invasión turca del norte de Siria

Turquía considera la presencia armada kurda en su frontera con Siria una amenaza absoluta y existencial. Ankara teme que una fuerza kurda organizada y militarizada que luche por la autonomía en Siria, pueda aglutinar a la importante población kurda de Turquía y comprometer la soberanía de este país. Teniendo en cuenta este grave peligro, una invasión turca del norte de Siria parece inevitable; simplemente se reduce a una cuestión de cuándo. Erdogan, con su mentalidad oportunista y sus preocupaciones por su posición política, ha calculado que el momento podría estar cerca.

El 6 de octubre de 2019, el presidente Donald Trump ordenó la retirada abrupta de las tropas estadounidenses del noreste de Siria, en un esfuerzo por reducir los compromisos militares de Estados Unidos en el extranjero, una medida que, en realidad, no se implementó por completo. Tres días después, Turquía capitalizó el vacío parcial de seguridad y estableció una “zona segura” de 30 kilómetros a lo largo de su frontera con Siria. Los objetivos de Erdogan eran hacer retroceder a los combatientes kurdos, a los que considera terroristas, y reubicar a los refugiados sirios que habían inundado Turquía a lo largo de la guerra civil siria. En la actualidad, Erdogan espera que la preocupación de Rusia por Ucrania cree un vacío de poder similar en el noreste de Siria que él pueda aprovechar de nuevo. La invasión rusa de Ucrania ha consumido la atención de Moscú y ha agotado sus recursos, creando la impresión de que Siria se ha convertido en una prioridad menor. Esta percepción de una presencia rusa cada vez menor en Siria, ha proporcionado una excusa para que Turquía lance otra incursión militar en su vecino del sur. Erdogan ha renovado las amenazas de una campaña militar para “limpiar” las ciudades fronterizas sirias y librarlas de los terroristas, y las fuerzas turcas ya han comenzado a bombardear las aldeas de la zona. Existe una posibilidad muy real de que Turquía lance pronto otra invasión.

Reforzando la posición política interna de Erdogan

Ante la inminencia de las elecciones presidenciales y parlamentarias de junio de 2023, Erdogan necesita consolidar su base de votos ahora más que nunca. Seis partidos de la oposición en Turquía han declarado su compromiso de desbancar a Erdogan y restaurar la democracia parlamentaria, haciendo retroceder su sistema presidencialista ejecutivo. Estos acontecimientos han tenido lugar mientras varias encuestas de opinión pública muestran que el índice de aprobación del presidente ha disminuido, y mientras Turquía se enfrenta a una crisis económica que se agrava. Las perspectivas de reelección de Erdogan son cada vez menores.

Una ofensiva turca en Siria podría proporcionar la victoria que Erdogan necesita para salvar su posición política interna. El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) es un grupo militante kurdo que opera tanto en Turquía como en Siria, y que mantiene una lucha armada por la autonomía kurda contra el Estado turco desde 1984. Una nueva campaña militar turca contra las bases del PKK en la frontera siria podría reforzar la reputación de Erdogan como vencedor en la lucha contra el terrorismo.

Además, la población turca parece estar perdiendo la paciencia con los 3,6 millones de refugiados sirios que residen en el país. En agosto del año pasado, turbas de ciudadanos turcos saquearon negocios y casas de propiedad siria después de que un adolescente turco muriera apuñalado en una pelea con un grupo de refugiados. Además, una encuesta de 2021 sugería que más del 70% de los turcos apoyaría a cualquier partido que prometiera las medidas más duras contra los refugiados. El establecimiento de nuevas zonas seguras en el norte de Siria permitiría a Erdogan enviar a muchos de estos refugiados a Siria, mejorando así su posición entre los votantes.

Por último, intervenir en Siria permitiría a Erdogan desviar la conversación nacional de Turquía de sus problemas económicos hacia la política de identidad. Una invasión turca de Siria apunta directamente a dos de las minorías étnicas más notables de Turquía: los kurdos y los sirios. Al alterar a estos grupos, Erdogan puede bombear un discurso nacionalista populista que movilice a la opinión pública a su favor.

Conclusión

Erdogan ve el escenario internacional a través de una lente de oportunidades. El vacío de poder que está surgiendo en Siria es la próxima oportunidad para él de llevar a cabo la agenda de seguridad nacional de Turquía y aplastar al PKK mientras fortalece su posición política en casa. Una invasión turca alimentaría el creciente fervor nacionalista en Turquía que ha mantenido a Erdogan en el poder durante tanto tiempo. La política exterior es su instrumento preferido para apuntalar su posición interna y mantener su poder, y ahora que su posición está amenazada con las próximas elecciones, Erdogan hará sonar su trompeta tan fuerte como pueda. Para la Siria de Bashar Al Assad, esto significa una potencia extranjera hostil que infringe sus ya caóticas fronteras. Para Rusia, esto significa una amenaza revitalizada contra un aliado regional crítico. Para Estados Unidos, esto podría significar una presencia envalentonada del ISIS en Oriente Medio, ya que las fuerzas kurdas del norte de Siria colaboran regularmente con el ejército estadounidense para contener al ISIS. Por último, para Erdogan se trata de una oportunidad para dar un nuevo impulso en su búsqueda de la autoridad absoluta sobre su país.

FUENTE: Leena Khan / MIE / Rojava Azadi Madrid

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