“La comunidad internacional no puede permitir que Turquía utilice el agua como arma”

Xalid Elo, director de la Autoridad del Agua de Til Temir, en el norte de Siria, condenó el silencio de la comunidad internacional sobre el cierre de la estación de de Alouk por parte del Estado turco y la utilización del agua como arma de guerra.

El cierre de la estación de Alouk, ubicada en Serêkaniyê, restringe el acceso a ese bien a millones de personas.

Xalid Elo declaró que “los ciudadanos viven graves dificultades por el corte del suministro de agua. Estamos al final del Ramadán. El agua de los depósitos es muy escasa. Tenemos que suministrar agua a 140 pueblos y campos de refugiados. Las condiciones empeoran cada día que pasa”.

“El Estado turco utiliza la estación de Alouk como arma contra los pueblos de la región. Turquía quiere doblegar así la voluntad del pueblo”, advirtió Elo.

El funcionario subrayó que “además del cierre de la estación de agua, se ha bajado el nivel de los ríos. Todo esto se hace ante los ojos de una comunidad internacional silenciosa”. Por eso, condenó “a los estados garantes de la región por guardar silencio”, ya que “todos deberían poner de su parte y detener los crímenes llevados a cabo por el Estado turco”.

Desde el comienzo de la crisis siria, el Estado turco tuvo como blanco el proceso de autonomía en el norte y el este de Siria. Entre sus planes para derrotar a la Administración Autónoma (AANES), se encuentra el corte de agua, que proviene del río Éufrates. Este método comenzó a utilizarse en 2011.

Según un acuerdo firmado con Damasco y Bagdad en 1987, el Estado turco debe proporcionar 500 metros cúbicos de agua por segundo del Éufrates a Siria. Sin embargo, Ankara ha reducido a 200 metros cúbicos el ingreso del agua. Por lo cual, millones de hectáreas de tierra se han secado por la falta de riego en la región, donde llueve poco. La reducción del caudal del río Éufrates también ha provocado una disminución de la producción de electricidad.

Ali El Hec, agricultor de la aldea Um El Maiz, del pueblo de Til Temir, señaló a la agencia de noticias ANF que la comunidad internacional no se preocupa por los valores humanitarios, porque le permite a Turquía cortar el acceso al agua a millones de personas.

En tanto, Aldar Xelef, uno de los responsables de la Administración del Agua de Hesekê, estimó que no es la primera vez que el Estado turco utiliza el agua como arma. El funcionario alertó que los cortes de agua incluso afectan a las provincias de Raqqa y Deir Ezzor.

FUENTE: ANHA / ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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