La guerra del Estado turco contra la naturaleza

En las regiones de Kurdistán que son ocupadas ilegalmente o bombardeadas por Turquía, una de las primeras víctimas es el medio ambiente. El gobierno de Ankara no sólo destruye la naturaleza de forma sistemática, sino que también explota los recursos naturales sin ningún tipo de control.

En Bakur (Kurdistán del Norte, sudeste turco) se lleva a cabo una deforestación sistemática. En las regiones de Cûdî y Besta, se cortan árboles continuamente desde hace unos dos años. Los jefes de clanes y los guardias de los pueblos (parapoliciales), entre otros, son los encargados de talar los árboles.

En los últimos días se conoció que tres guardias del pueblo (Mahmut, Kazim y Süleyman Babat) recibieron un contrato para cortar los árboles en Besta, por lo cual presionan a los aldeanos de la región para que participen en la deforestación.

Según fuentes locales, en la región de Tîkera se recogen diariamente 300 toneladas de madera, que se transportan en tractores a una zona cercana al distrito de Sêgirkê. Los árboles luego son vendidos por el trío Babat.

Según la Comisión de Medio Ambiente y Ciudad del Colegio de Abogados de Şırnak, la deforestación es ilegal. Como explicó el miércoles pasado el presidente del Colegio de Abogados, Rojhat Dilsiz, cada día se utilizan entre 10 y 15 camiones para transportar los árboles cortados. La tala de algunos árboles antiguos es aleatoria y arbitraria.

Una denuncia penal al respecto, presentada por el Colegio de Abogados fue rechazada inmediatamente por el tribunal correspondiente.

La Comisión de Medio Ambiente y Urbanismo del Colegio de Abogados de Şırnak advirtió que la tala intensiva de bosques ha continuado en el último año. Además, denunció que se cortan principalmente en los lugares altos de la parte central de la provincia de Şırnak y en las regiones montañosas entre Şırnak y Siirt. A su vez, alertaron que el proceso de licitación para la tala se lleva a cabo de forma ilegal, adjudicando contratos a determinadas personas sin procedimiento legal.

El Colegio de Abogados también advirtió que después de la tala de los bosques, los árboles se envían a las provincias circundantes y a otros lugares, como Kayseri, Gaziantep, Osmaniye en unos camiones de 20 a 25 toneladas a través de la ciudad de Cizre, “muy por debajo del valor de mercado”.

Por último, criticaron que “a partir de la temporada de verano, estos cortes y destrucciones de árboles aumentan rápidamente y cientos de toneladas de árboles endémicos e históricos son destruidos diariamente”.

Ante esta situación, el Colegio de Abogados demandó que “las instituciones competentes deben tomar medidas inmediatas y detener la tala de árboles, principalmente como medida de precaución”. Al mismo tiempo, reclamó “la seguridad necesaria a las instituciones públicas y a las organizaciones y asociaciones privadas para que lleven a cabo investigaciones y exámenes en las zonas donde se realiza la tala de árboles, y preparar los informes necesarios”.

Como medida más importante, se señaló que “después de los procesos de rehabilitación en las zonas donde se cortan los árboles, se debe hacer una repoblación forestal para no deteriorar más el hábitat de la región”.

Por otra parte, la agencia de noticias RojNews reveló que el Estado turco comenzó a construir una base militar cerca de la aldea de Hiror, en Bashur (Kurdistán iraquí), mientras que el Partido Democrático de Kurdistán –que gobierna la región- ordenó la tala de árboles en la zona de Berwari para construir una carretera hacia la base militar.

En los distritos de Saxan y Şeşdaran, cerca de Zaxo, el ejército turco corta árboles bajo la supervisión del PDK. Según un informe del Partido Verde del Kurdistán, el gobierno turco ha cortado tres millones de árboles en la región de Behdinan.

Ebdulrehman Sidîq, jefe de la Agencia de Protección Medioambiental de la Región del Kurdistán de Irak, admitió la destrucción de la naturaleza causada por las operaciones militares. El funcionario dijo que un millón de hectáreas de tierra han sido dañadas por los bombardeos del ejército turco.

En tanto, Zikrî Zêbarî, diputado de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), explicó que los soldados turcos saquean e instalan bases allí donde atacan. El parlamentario criticó el silencio del Congreso y del gobierno semi-autónomo de Bashur, ante los ataques turcos. Y subrayó que, aunque los desacuerdos en el parlamento son normales, es necesario adoptar una postura unificada sobre el tema

“No debemos permitir que se saquee la naturaleza de Kurdistán. Desde 2015, casi 150 civiles han sido asesinados en sus granjas y campos en el Kurdistán del Sur, y 133 personas han resultado heridas. Se han quemado tierras agrícolas. Se produjeron grandes daños en el Kurdistán del Sur. Muchas personas tuvieron que abandonar sus pueblos”, aseveró Zêbarî.

El diputado añadió: “El Parlamento y el gobierno de la región del Kurdistán deben cumplir con sus deberes y responsabilidades. Deben saber que estos ataques tienen como objetivo debilitar la soberanía del Kurdistán del Sur. El pueblo kurdo debe saber que los ataques de invasión, supuestamente en contra del PKK, son ilegales. El Estado turco quiere apoderarse de la soberanía del Kurdistán del Sur”.

“El Estado turco corta árboles principalmente en Avaşin, Metîna y Gare. Cortan árboles allí donde han invadido e instalado bases. Los árboles se utilizan tanto para la construcción de bases militares como para el comercio”, alertó el legislador.

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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