¿Las protestas en el Kurdistán del Sur son solo por salarios?

El Kurdistán del Sur (Bashur, norte de Irak) no descansa. Lo que comenzó hace una semana en la ciudad de Suleymaniye como una protesta de los maestros, se ha convertido en un movimiento de protesta general en varias ciudades del Kurdistán del Sur. En Erbil, las fuerzas de seguridad se niegan a dar permiso para las protestas y tratan de evitar que se desborden. La ciudad de Dohuk ha estado en estado de emergencia desde el verano pasado. Numerosos activistas y profesores que podrían liderar las protestas están en prisión desde agosto.

Los empleados del sector de la educación han iniciado una dinámica fundamental en la sociedad civil del sur de Kurdistán. Aunque en los últimos meses no se ha adoptado prácticamente ninguna medida eficaz contra la propagación del coronavirus en el Kurdistán del Sur, las escuelas no se abrieron en el nuevo año escolar debido a la pandemia. La decisión, anunciada el 1 de noviembre, preveía inicialmente el cierre de casi todas las escuelas durante un mes, pero se prorrogó por otro mes, hasta el 1 de diciembre. En respuesta, los maestros salieron a las calles el 2 de diciembre. Sin embargo, su protesta fue atacada por las fuerzas de seguridad.

Y así las protestas se ampliaron mientras que, al mismo tiempo, se amplió su contenido. Primero en la ciudad de Pîrêmegrûn, y poco después en Seyit Sadiq, los manifestantes incendiaron las oficinas de los partidos políticos. Numerosos edificios administrativos fueron también blanco de los manifestantes. Como consecuencia del uso de munición real por las fuerzas de seguridad, cuatro jóvenes manifestantes han muerto (NdE: al día de hoy ya son ocho los muertos) y muchos han resultado heridos.

Por mucho que las protestas en el Kurdistán del Sur se asocien con sueldos impagos, sería erróneo entender que se limitan sólo a una cuestión económica. Porque las protestas, que se han ido intensificando en los últimos tres días, están encabezadas en gran medida por la generación joven. No salen a las calles exigiendo que se les paguen sus salarios. Es evidente que al atacar a los representantes del anticuado sistema político, están expresando su ira contra este mismo sistema. La situación económica y política en el Kurdistán del Sur ha llevado a la frustración y el descontento entre ellos. Así lo indica también la participación de los votantes en 2018, que bajó del 74 al 58 por ciento, en la que el descontento de la generación joven con el sistema político desempeña un papel importante.

Al igual que en todo Oriente Medio, la generación joven también constituye una proporción relativamente grande de la población total del Kurdistán del Sur. Mientras que en el promedio de Oriente Medio la franja de edad entre 15 y 29 años representa el 28 por ciento de la población, en Kurdistán del Sur el 50 por ciento de la población tiene menos de 32 años. Cada año, 24.000 jóvenes se gradúan en una de las 35 universidades de la región (en su mayoría privadas). Pero mientras que el empleo en el sector público ha aumentado excesivamente, el sector privado es incapaz de dar trabajo a todos los graduados universitarios. Además, el sector universitario no está orientado a las necesidades de la economía regional. Como resultado, muchos graduados universitarios se quedan sin empleo después de graduarse, o no pueden encontrar un trabajo en su área de formación.

Según la información oficial, alrededor de una cuarta parte de todos los jóvenes de 15 a 34 años de edad en el Kurdistán del Sur están desempleados. Para las mujeres, la situación parece aún más sombría. El Kurdistán del Sur tiene la tasa de empleo femenino más baja de todo Oriente Medio. Mientras que en Oriente Medio es del 18,8 por ciento de media, sólo el 12,2 por ciento de las mujeres del Kurdistán del Sur están empleadas. Como el 75 por ciento de las mujeres empleadas trabajan en el sector público, se ven especialmente afectadas por el hecho de que no se pagan los salarios. La proporción de mujeres en la población desempleada es del 29 por ciento, mientras que el 42 por ciento de los desempleados pertenecen a la generación más joven.

Un estudio de la empresa Global Partners Governance, realizado entre los jóvenes de Irak, señala que la dinámica social cambiante en el Kurdistán del Sur también repercute en la identidad nacional de los jóvenes. En el estudio se llegó a la conclusión de que la importancia de una autoimagen nacional, basada en la afiliación a un partido, está disminuyendo entre los jóvenes del Kurdistán del Sur. Se ha sustituido por una identidad nacional kurda más liberal y civil. En realidad, una gran parte de la juventud del Kurdistán del Sur es hostil a la división política de su sociedad, y lo expresa con fuerza en las redes sociales. Al igual que la mayoría de la población general, también anhelan la unidad. La fragmentación y la división los afecta en forma de temor por el futuro y falta de perspectivas. Esta circunstancia contribuye significativamente a la tendencia de la juventud kurda del sur a emigrar, especialmente a Occidente.

La juventud del Kurdistán del Sur tiene un enorme potencial, para cuyo desarrollo sólo se necesita la actitud correcta y un poco de apoyo. Estos jóvenes anhelan una vida sin problemas políticos, económicos y de seguridad. En la vida cotidiana, sus contradicciones con el sistema imperante se profundizan día a día. En lugar de reconocer esto, el presidente del grupo parlamentario del Partido Democrático de Kurdistán (PDK), Omid Xoşnaw, llamó recientemente a los manifestantes “esclavos sin madre ni padre”. Tal actitud sólo aumentará la ira de los jóvenes.

FUENTE: Meral Çiçek / ANF / Edición: Kurdistán América Latina

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.