Pensar una revolución popular desde las comunas de Rojava

El siguiente texto corresponde a la intervención preparada por Azize Aslan para el encuentro “¡La Comuna Vive! Desde Paris a Chiapas y Rojava”, que debía desarrollarse el día 26 de marzo de 2021, y que fuera postergado por sus organizadores. Agradecemos profundamente a Azize el envío del texto para su publicación en nuestro espacio Comunizar.

En primer lugar, quiero agradecer al cuerpo académico del Seminario Teoría Crítica y Subjetividad del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP, a mis colegas, por organizar este encuentro. Resulta muy especial y orgulloso hablar sobre actualidad de la Comuna de París a partir la experiencia de la lucha kurda y las comunas de Rojava.

La Comuna vive hoy en día en Rojava como idea, como memoria revolucionaria, una reflexión crítica de lucha, y como forma de organización y modo de autodeterminación de los pueblos.

Voy a suponer que los y las participantes conocen el proceso revolucionario de Rojava, para no entrar mucho en sus detalles. Pero si quedaran puntos poco claros, por favor, podemos después abrir una ronda con preguntas y discusiones.

Se alega que el origen epistemológico de la palabra “comuna”, que se escribe “komîn”, proviene de la raíz “kom”, que significa juntarse, o comunidad, en kurdo. Por eso, cuando el movimiento kurdo lanzó “comunas” como la organización fundamental del Confederalismo Democrático, esta idea fue apropiada muy fácilmente por los pueblos del Kurdistán.

El confederalismo democrático es un tejido de las comunas.

Solo para recordar, hago un pequeño resumen: durante la guerra civil en Siria, que comenzó en 2011, los kurdos declararon por primera vez la autonomía democrática en grandes ciudades kurdas como Kobane, Afrin y Qamishlo, en 2012. Luego, con el Acuerdo Social de Rojava, anunciaron cantones en estas ciudades y en toda Rojava, y crearon los gobiernos autónomos para cada cantón, en 2014. En 2017, la autonomía democrática adoptó la forma de regiones y cantones autónomos, como la Federación Democrática de Norte de Siria, que abarca toda la región del norte de Siria y el este del río Éufrates.

No podemos hablar de las comunas en Rojava hasta el año 2014, porque hasta este momento solo hubo asambleas barriales, donde los pueblos discutían cómo organizar la autonomía. Y de esa manera llegaron a la idea de los cantones, y con la declaración de los cantones, el movimiento kurdo de Rojava comenzó a construir las comunas. Pero aun así, en el primer Contrato Social de Rojava, las comunas no se exponían como una decisión o institución formal, sino como una práctica política común.

Finalmente, en el Contrato Social de la Federación Democrática del Norte de Siria, se definieron legalmente como la organización más pequeña del sistema social. En el artículo 48 (“las comunas”) del Contrato, se da una definición de las comunas.

Se dice que las comunas son, esencialmente, un estilo de vida social que se desarrolla en la conciencia de “nosotros”. Lo que se quiere significar por “nosotros” tiene que abarcar, no sólo algunas y algunos comuneros, grupos o comunidades, sino también a la sociedad entera del norte de Siria, excepto a los monopolios del capital-poder y sus colaboradores conscientes.

A mi modo de ver, es en las Comunas donde se configura la vida cotidiana en Rojava, bajo la perspectiva de la autonomía democrática. Hoy en día en Rojava, una comuna se puede encontrar en una aldea, o en una ciudad; en una calle, o en un barrio. También hay comunas de mujeres, de jóvenes y otras, como la comuna de educación, comuna de cine o la comuna de familias de mártires.

Me gustaría destacar algunos puntos desde las comunas de Rojava para abordar sobre la actualidad de la Comuna:

En primer lugar, las comunas se constituyen donde la gente vive, es decir que el espacio de la comuna está definido por la convivencia. Pero no solo es eso, porque las comunas son también el lugar donde los pueblos comparten los principios comunes de la autonomía o confederalismo democrático.

Se define a estos principios como la comunalidad, el compartir, la solidaridad, la igualdad y la libertad, y las características que hacen posible la comuna son: espíritu común, voluntad de convivencia, propósitos y objetivos principales, la forma de comunidad que define la acción colectiva y el comportamiento común.

Las relaciones y organizaciones democráticas, ecológicas, y antipatriarcales son ejes principales de las comunas y de la autonomía. Estos principios deben aplicarse como el modo de organización en todas las dimensiones de la vida social. Entonces, por esta razón, una comuna se organiza en áreas como educación, salud, economía, autodefensa, justicia, cultura, arte, etcétera. Es decir que cada comuna trabaja en todas las dimensiones/sectores para decidir y producir sus necesidades colectivas.

El concepto de “necesidad” es muy importante para la organización de las comunas en Rojava. Para satisfacer sus necesidades, las comunas de Rojava producen el hacer colectivo, es decir producen herramientas y políticas acuerdo con sus decisiones.

Nada viene de fuera, son ellos mismos quienes deciden y quienes lo hacen. Por eso, no esperan nada desde fuera y, de ese modo, rompen con la idea del poder-arriba/sobre, es decir el Estado. En la asamblea de comuna donde participan todos comuneros, se toman decisiones, pero después se distribuyen cargos/tareas para llevar adelante las decisiones y el comité de dimensión correspondiente toma la responsabilidad de coordinar el proceso.

Durante el proceso y al final se escribe un informe para presentar a la asamblea, en el que se explica cómo se cumplieron las tareas o, en el caso de que no se hayan realizado, por qué no se cumplieron. Todos los informes en Rojava se escriben y presentan mediante la crítica-autocritica. Entonces la crítica-autocritica y los informes hacen que la comuna pueda evaluar sus trabajos colectivos en su espacio y pueda desarrollar sus capacidades. Así se construyen relaciones horizontales y democráticas.

En este sentido, las comunas son una organización social donde los pueblos experimentan la autonomía en su vida cotidiana, y así la comuna expresa que la lucha y la vida son idénticas, es decir, que no hay una vida afuera de la lucha, y la lucha no está por fuera de la vida.

Las comunas son autónomas, pero están interconectadas por las asambleas, que yo he llamado “asambleas como movimiento” en mi tesis. Los y las comuneros que representan las dimensiones del Confederalismo Democrático forman parte de la asamblea por su dimensión. Por lo tanto, existen asambleas barriales, regionales, de ciudades, etcétera. Cada comuna envía sus delegados. Y los comuneros participan en marchas, campañas de solidaridad, formaciones de autodefensa, cooperativas, etcétera.

De este modo, el organizarse como comuna y luego participar en otros espacios y procesos de tomar decisiones a través de una o más asambleas, hace que las personas se movilicen para generar la política y el hacer de la autonomía democrática. Por eso, las comunas son organizaciones sociales movilizadoras en sí mismas, donde gente manifiesta su voluntad para movilizarse en la construcción de la autonomía.

Otro punto importante para las comunas de Rojava es la idea de Nación Democrática. Las comunas, como la sociedad de toda Siria y el Medio Oriente, naturalmente se basan en la diversidad social. La Nación Democrática es un concepto que define estas diversidades y las convierte en una política para generar un ambiente de paz social, para que las diferentes posturas políticas, las diferencias religiosas y étnicas puedan coexistir. Estas diferencias anteriormente generaban conflictos y hostilidades en las vidas cotidianas de los pueblos. Es decir, la Nación Democrática, a nivel de la comuna, significa que todas las diversidades deben expresarse libremente en la asamblea. La asamblea siempre debe buscar el consenso. Por ejemplo, la comuna no se puede formar si todxs no muestran su voluntad para hacerla.

Un co-vocero de la comuna me explicó eso de esta manera: “En nuestra comuna vive un armenio, solo uno, pero si él no hubiera aportado su voluntad, no podríamos haber formado la comuna”. Y añadió: “La palabra de este armenio tiene el mismo peso que el de todos los kurdos que allí estamos”.

Por otra parte, una gran particularidad que diferencia a las comunas de Rojava de otras experiencias, es que, aparte de las comunas de los pueblos, se forman las comunas de mujeres. Se puede expresar así: en una comuna las mujeres se reúnen y se forma la comuna de mujeres. Es una comuna adentro de la comuna. La comuna de mujeres hace que las mujeres puedan discutir en un espacio propio sobre la vida de comuna, y permite buscar formas y decisiones antipatriarcales, lo que democratiza las relaciones de género adentro de comunas. Las mujeres, con sus decisiones y perspectivas comunes y previas, hacen que la comuna choque con sus límites patriarcales, y generan cambios y trasformaciones sociales profundos y para todos.

Por último, las comunas de Rojava dan lugar a que los pueblos participen a todos los niveles y espacios de la autonomía, y no generan un Estado o ningún poder, ni arriba ni adentro de la sociedad. Por eso, en mi opinión, las comunas hacen que la Revolución de Rojava sea una revolución popular.

Gracias.

FUENTE: Azize Aslan / Comunizar

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