Ser apicultora en Kurdistán + Video

Las tierras altas y las zonas montañosas de Hakkari (Bakur, Kurdistán turco) están llenas de colmenas. Los apicultores dejan sus colmenas en las zonas, con muchas flores, para producir miel orgánica. La época de cosecha es en agosto. Los apicultores venden su miel orgánica en los mercados locales e internacionales.

Berivan Yardımcı, que se dedica a la apicultura en la aldea de Hırmi, del distrito de Yüksekova de Hakkari, es la única mujer que trabaja en esto en la región. Graduada de la universidad, Berivan no pudo encontrar ningún trabajo por lo que decidió dedicarse al negocio de su padre.

Berivan creció entre colmenas y ha trabajado como apicultora durante tres años. Por su trabajo, ella debe viajar a muchas ciudades, como Hatay, Diyarbakır y Cizre. Nos dijo que la apicultura es una profesión difícil.

“Somos apicultores migratorios –explicó-. Los apicultores migratorios van a los mejores lugares para las abejas. Criar abejas es muy difícil. Tienes que trabajar en cuatro temporadas. Al principio, piensas que es muy agotador, pero una vez que aprendes este negocio lo disfrutas. Puedes lograr algo y eres más feliz cuando miras a las abejas. Pasar tiempo con las abejas es una sensación agradable”.

Como única apicultora mujer, Berivan quiere expandir su negocio: “Trabajas duro y tienes que dedicarle más tiempo. Hacer este negocio como mujer me hace feliz. Cuando se vuelve profesional en este negocio, es más agradable. Pienso en tener más abejas. Quiero expandir mi negocio”.

“Trabajamos duro pero no recibimos recompensa por nuestro trabajo –señaló-. Producir miel orgánica no es fácil. Producimos miel ecológica pero tenemos que venderla muy barata. El precio de la miel orgánica y la miel inorgánica es el mismo”.

FUENTE: Medine Mamedoglu / Jinha / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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