¿Terminando lo que comenzó ISIS? Turquía ataca a los yezidíes en Irak

Agosto es un mes solemne para la comunidad yezidí de la región iraquí de Sinjar (Shengal). El 3 de agosto de 2014, ISIS avanzó hacia el área en un intento por erradicar por completo al pueblo yezidí. Los hombres y las mujeres mayores fueron asesinados, las mujeres más jóvenes y las niñas fueron obligadas a la esclavitud sexual, y los niños se vieron obligados a convertirse en combatientes del ISIS. Los que lograron escapar quedaron atrapados en el monte Sinjar durante días, con poca comida y agua. Hasta el día de hoy, muchos yezidíes desplazados no pueden regresar a sus hogares y muchas mujeres y niños cautivos siguen desaparecidos.

Sin embargo, este agosto, los yezidíes que sobrevivieron al genocidio hace siete años, no pudieron llorar en paz. El lunes 16 de agosto, mientras el mundo estaba preocupado por la toma de Afganistán por parte de los talibanes, Turquía asesinó a un respetado comandante militar yezidí, Said Hassan Said, mientras se dirigía a reunirse con el primer ministro iraquí en Sinjar. Y el martes, aviones de guerra turcos bombardearon repetidamente un hospital en la aldea de Sikeniye, matando a cuatro combatientes heridos de las Unidades de Resistencia Sinjar (YBŞ) que recibían tratamiento allí y a cuatro trabajadores de la salud.

Estos ataques son parte de un patrón de ataques turcos en la región que se remonta a 2017, poco más de un año después de que Sinjar fuera liberado del control de ISIS. Si bien Turquía nunca luchó contra ISIS en Irak, continúa amenazando a la comunidad más afectada por las atrocidades de ISIS, dejando a muchos en el terreno. Hay que preguntarse si el segundo ejército más grande de la OTAN busca terminar lo que ISIS comenzó.

Exigiendo paz, democracia y convivencia

La justificación de Turquía para los ataques contra Sinjar es la supuesta presencia del PKK, un grupo armado kurdo que lucha por la democracia, los derechos de  los kurdos y la descentralización del Estado turco.

De hecho, el PKK ha jugado un papel importante en la historia reciente de Sinjar. Fueron la primera fuerza armada en responder a los ataques de ISIS en 2014, y su principal comandante militar anunció la intervención la noche del 4 de agosto, días antes de que comenzaran los ataques aéreos de la Coalición Internacional. La misión humanitaria del grupo finalmente rompió el asedio de ISIS en el monte Sinjar y permitió que decenas de miles de civiles yezidíes huyeran a Siria, donde las Unidades de Protección del Pueblo y de las Mujeres (YPG/YPJ) garantizaron el paso seguro. La Administración Autónoma Democrática estableció campos de refugiados.

Permanecieron en la región durante los siguientes años, ayudando a liberar a Sinjar de ISIS y entrenando a los yezidíes para formar sus propias fuerzas armadas. Esto era algo que ningún otro actor en Irak haría. El Gobierno Regional de Kurdistán (GRK) había dejado notablemente a la población yezidí desarmada para hacer frente al avance de ISIS, y su personal militar huyó de la región en los días previos al ataque. El gobierno central de Irak también había descuidado a los yezidíes.

Al mismo tiempo, el PKK difundió los principios políticos en el centro de su lucha: la autodeterminación y la liberación de la mujer. Muchas mujeres yezidíes tomaron las armas y se unieron a las YJŞ, la rama femenina de las YBŞ, apoyadas por las combatientes de las YJA-Star -el ala militar femenina del PKK-, y las YPJ. En 2015, se fundó un gobierno civil, la Administración Autónoma Democrática de Sinjar, basado en el modelo confederalista democrático que se estaba implementando en el norte de Siria al mismo tiempo.

A principios de 2018, el PKK retiró sus fuerzas armadas a petición de la población de Sinjar. Lo que queda hoy en la región son las YBŞ, YJŞ y la Administración Autónoma Democrática, todas instituciones compuestas por yezidíes que buscan gobernarse y defenderse.

Si bien se beneficiaron del apoyo militar del PKK y comparten su filosofía política, los yezidíes no tienen ningún interés en luchar contra el gobierno turco. Exigen paz, democracia y convivencia en Sinjar, y la garantía básica de que un asalto como el de ISIS vuelva a suceder. Su llamado a la autonomía está en consonancia con la ley iraquí, y sus fuerzas armadas se han integrado, hasta cierto punto, en las estructuras iraquíes.

Política turca en Irak y Siria

La verdadera razón por la que Turquía apunta a los yezidíes de Sinjar es porque tienen un plan para la democracia, la autodeterminación y la supervivencia, y una posibilidad tenue, pero real, de ponerlo en práctica.

Evitar que las minorías obtengan poder político y seguridad ha sido un objetivo principal de la política turca en Irak y Siria desde que comenzaron los nuevos conflictos en la región, en 2011, alimentados por el nacionalismo de extrema derecha y el creciente sentimiento islamista. Aquí, Turquía encontró un interés compartido con ISIS: muchas de las comunidades étnicas y religiosas que el grupo terrorista masacró y persiguió, se han enfrentado a atrocidades similares en manos del Estado turco y, anteriormente, del Imperio Otomano.

Los yezidíes no fueron una excepción: la mayoría de los que alguna vez vivieron dentro de las fronteras de la Turquía moderna hace tiempo que huyeron al extranjero. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, no vio la necesidad de impedir que los yihadistas hicieran en Irak lo que la opresión otomana y turca había hecho en Turquía mucho antes. En cambio, mientras ISIS cometió un genocidio en Sinjar, Turquía permitió que reclutas extranjeros de ISIS cruzaran sus fronteras, y reprimió los esfuerzos internacionales para comenzar una campaña militar contra el grupo.

La actividad militar turca en Sinjar solo comenzó mucho después de que ISIS fuera derrotado. En abril de 2017, bombardearon el área por primera vez, atacando posiciones militares yezidíes y kurdas, y una estación de radio local yezidí.

Los ataques posteriores se han dirigido a figuras destacadas del PKK y de las YBŞ en la lucha para liberar la región del ISIS. En agosto de 2018, el miembro de la Coordinación de la Sociedad Yezidí y del Consejo Ejecutivo de la Unión de Comunidades de Kurdistán (KCK), Zeki Shengali, fue asesinado cuando regresaba de una conmemoración por las víctimas de la masacre de ISIS en Kocho. Shengali era un yezidí de Turquía que se había unido al PKK en la década de 1980, y fue a Sinjar después del genocidio para ayudar a defender el área y reconstruir el gobierno civil. En enero de 2020, el comandante de la YBŞ, Zerdesht Shengali, que luchó en batallas clave contra ISIS desde 2015, murió junto con otros tres combatientes de las YBŞ en otro ataque turco.

Otros comandantes del PKK que lideraron los esfuerzos del grupo contra ISIS en Sinjar y desde entonces continuaron luchando, también han sido atacados. Agit Civyan, responsable de las fuerzas del PKK en Sinjar durante la lucha contra ISIS, y Dilsher Herekol, que dirigió su unidad de solo 12 hombres a Sinjar en agosto de 2014 para comenzar la operación de rescate, murieron en combate en Turquía a fines de 2020.

Turquía no ha limitado sus ataques contra los yezidíes y las personas que los defendieron al campo militar. Erdogan es un partidario entusiasta del acuerdo de octubre de 2020 entre el GRK y el gobierno central iraquí que, como está escrito, disolvería la Administración Autónoma Democrática y desarmaría a las YBŞ/YJŞ.

El acuerdo no aborda las fallas de ambos gobiernos que llevaron a los eventos de 2014, y ningún yezidí estaba en la mesa cuando se hizo. Es probable que los funcionarios turcos tuvieran más voz en sus disposiciones que las poblaciones a las que afectarían. A pesar de esto, se ha ganado elogios de Estados Unidos y de los organismos de la ONU, ninguno de los cuales se relaciona con las estructuras locales lideradas por los yezidíes.

En conjunto, estas acciones sugieren que Turquía quiere ver a Sinjar vulnerable, indefenso y políticamente sin poder, tal como lo fue en las vísperas del asalto de ISIS. La comunidad internacional parece estar muy dispuesta a apoyarlos.

Si bien las Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos han reconocido las atrocidades de ISIS contra el pueblo yezidí como un genocidio, permanecen en silencio cuando Turquía bombardea a los sobrevivientes. Esta semana no ha sido una excepción: mientras civiles desesperados trabajaban hasta altas horas de la noche para sacar cuerpos de los escombros del hospital de Sikeniye, ningún gobierno extranjero había condenado los ataques.

Cuando Estados Unidos hizo una declaración, solo dijeron que estaban “al tanto de los informes de prensa sobre las operaciones turcas en el norte de Irak” y pidieron a Turquía que respetara la soberanía iraquí. Esta fue una condena débil, pero un resumen perfecto de la indiferencia internacional que enfrentan las víctimas de los crímenes de guerra turcos.

Solidaridad con los sobrevivientes del genocidio

La Administración Autónoma Democrática de Sinjar sabe exactamente quién los ha puesto en peligro. “Quisiéramos afirmar que los ataques de los últimos dos días son un nuevo eslabón en la cadena del genocidio en Sinjar. Estos no son ataques cotidianos”, dijeron en un comunicado el miércoles por la mañana. “Sabemos exactamente a qué apuntan los enemigos del yezidismo y qué mensaje se supone que deben enviar”, agregaron.

“La base de esto es el acuerdo del 9 de octubre de 2020 celebrado entre Irak, el PDK (Partido Democrático de Kurdistán) y el Estado turco. Nuestro pueblo ha llamado a este acuerdo un entendimiento de genocidio desde el principio, y con una oposición vehemente lo ha declarado inválido”, continuaron.

Al mismo tiempo, prometieron mantenerse firmes contra futuras amenazas: “Sinjar no se rendirá, resistirá y se liberará”.

En esto, la gente de Sinjar merece nada menos que el apoyo mundial. Muchos gobiernos e instituciones son cómplices de los ataques de Turquía contra los yezidíes. La solidaridad con los supervivientes del genocidio que luchan por ponerse de pie y determinar su propio destino debe ser igualmente global.

Los ciudadanos de los países occidentales aliados con Turquía, deben pedir a sus gobiernos que pongan fin al apoyo a las guerras interminables del régimen de Erdogan y, en cambio, demandar soluciones basadas en la paz y la democracia. Deben elevarse las legítimas demandas locales de reconocimiento y autonomía planteadas por el pueblo de Sinjar. Si queremos que “nunca más” sea más que un tópico, debemos asegurarnos de que Turquía no pueda atacar a los sobrevivientes de los crímenes de ISIS, y que el pueblo yezidí sea libre de construir su futuro en su patria histórica sin la amenaza inminente de más atrocidades.

FUENTE: Meghan Bodette /Roar Magazine / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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