Turquía bombardeó Rojava en el fin del Ramadán

En el primer día del Eid al-Fitr (fiesta del fin del ayuno del Ramadán), la ciudad kurda de Afrin, ocupada ilegalmente por grupos yihadistas respaldados por Turquía, fue blanco otra vez del fuego de artillería por parte de las fuerzas militares turcas.

Medya News informó que alrededor de las tres de la mañana del jueves, en el primer día de Eid al-Fitr, el ejército turco atacó Serawa, uno de los distritos de Afrin. A su vez, las fuerzas de ocupación impidieron a los residentes locales que regresen a sus hogares.

A su vez, en las primeras horas del jueves las aldeas de Meyasê, Klutê, Birc Qasê, en Serawa, estuvieron bajo fuego de artillería. Las zonas residenciales de estos lugares sufrieron graves daños.

Al mismo tiempo, los soldados turcos y los mercenarios financiados por Ankara no permitieron que 30 familias yezidíes, que fueron desplazadas de la aldea de Baflun, ubicada en el distrito de Sharra, regresaran a sus casas.

Los yezidíes fueron desplazados de manera forzada tras la ocupación turca, que se inició en 2018. Los grupos yihadistas que no permitieron el regreso de las familias son El-Cebhe y El-Shamiye.

El portavoz de la Asociación de Derechos Humanos Siria-Afrin, İbrahim Şêxo, denunció que las tumbas de los cementerios yezidíes en Afrin fueron profanadas y demolidas por los mercenarios.

“Las pandillas (de terroristas) convirtieron las casas de las familias en bases militares. La demografía de la región ha cambiado por completo. 70 familias traídas de países del Golfo (Pérsico) fueron colocadas en el campamento de El-Teawin. Todas las atrocidades en la región han sido organizadas por la Organización Nacional de Inteligencia (MIT) del Estado turco”, denunció Şexo.

Además de los repetidos bombardeos contra Afrin, Turquía y sus mercenarios –en este caso del grupo Semirqand- se apoderaron de hasta 3.500 olivos pertenecientes a la población local en la aldea de Kafr Safra, en el distrito de Jindires.

Según reveló la agencia de noticias ANF, un hombre llamado Resid Ibis, al que los terroristas le robaron sus 800 árboles, perdió la vida después de este hecho.

Desde la ocupación ilegal de Afrin, iniciada el 18 de marzo de 2018, las fuerzas militares turcas y sus aliados han cortado más de 315.000 árboles para venderlos como leña, incluidos 300 olivos raros y antiguos, 15.000 robles y más de 11.000 árboles forestales. A su vez, han incendiado más de un tercio de las 33.000 hectáreas de tierras agrícolas de la región.

Por otro lado, la semana pasada se conoció que las Fuerzas de Liberación de Afrin (HRE, por sus siglas originales) ultimaron a cinco invasores mercenarios y otros seis fueron heridos.

FUENTE: Medya News / ANF / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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