Turquía comete crímenes de guerra en el Kurdistán iraquí

Desde mayo, las HPG (Fuerzas de Defensa Popular) denuncian el uso de armas químicas por parte del Estado fascista turco en operaciones contra las regiones de Metina, Avashîn y Zap, en BAshur (Kurdistán iraquí).

Primero, siete guerrilleros fueron asesinados con armas químicas, después de 10 días de resistencia ininterrumpida, en Mam Reşo. Luego, el 8 de mayo, cinco guerrilleros fueron martirizados en el área de Aris Faris como resultado de ataques con armas químicas contra túneles de guerra. En Girê Sor, tres guerrilleros fueron asesinados con armas químicas el 7 de julio, el 1 y el 26 de agosto, y el 2 y 3 de septiembre.

Según las HPG, Turquía ha llevado a cabo casi 100 ataques con armas químicas en solo cinco meses, en aproximadamente unos 150 días.

El Protocolo de Ginebra, firmado en 1925, prohibió el uso de gases químicos durante los conflictos armados. El Estado turco adoptó el Protocolo de Ginebra en 1929. Turquía también se adhirió a la Convención sobre Armas Químicas, en 1997, que se firmó por primera vez en París en 1993.

Sin embargo, no hay sanciones contra Turquía. No solo no hay sanciones, incluso el tema no está en la agenda ni hay ningún escrutinio al respecto.

Los mismos que invadieron Irak en 2003 por poseer supuestas armas químicas de destrucción masiva, o que han estado tratando de derrocar al régimen sirio durante una década por la misma razón, guardan silencio cuando se trata de Turquía.

Y no solo se quedan en silencio, sino que es peor.

Entre las armas que Gran Bretaña ha vendido a Turquía durante los últimos 20 años, se encuentra equipo militar que contiene fósforo blanco. Los estados de la OTAN desempeñan un papel en los crímenes de guerra cometidos por Turquía, que ha negado poseer armas químicas durante años, porque es parte del Protocolo de Ginebra.

Luego de los hallazgos que revelaron la masacre de ocho guerrilleros con armas químicas en Çelê, en septiembre de 2009, éstos fueron presentados al gobierno alemán en 2010. Berlín dijo que “en nuestra opinión, es poco probable que Turquía tenga armas químicas, pero si insisten, pueden aplicar a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ)”. Para entonces, el jefe de la OPAQ había cambiado. El nuevo titular del organismo fue Ahmet Üzümcü, un diplomático turco que anteriormente se desempeñaba como representante de Turquía ante la ONU, en Ginebra.

El año pasado, la OPAQ se negó a iniciar una investigación sobre el uso de armas químicas durante los ataques a Serêkaniyê. Resulta que poco antes, Turquía donó fondos a la organización.

Esa es la actitud de las potencias occidentales.

Para proteger sus sucios intereses, definen a los luchadores por la libertad kurdos como “terroristas”, y al usar esa palabra están allanando el camino para la violación de todos los derechos y leyes. Como si fueran terroristas, no tienen derechos humanos, especialmente el derecho a vivir. De hecho, creen que se necesita una lucha fuerte con esta narrativa de “terrorista”.

La administración de la Región de Kurdistán en Irak (GRK) también está preocupada por encubrir estos hechos, permaneciendo en silencio y también ocultando los daños sufridos por la población civil. Todos conocemos a la administración del GRK por su actitud en la masacre de Halabja.

Eso es lo que nos muestra la actitud del GRK en el caso de la aldea de Hirûrê. Se lanzaron seis bombas en la tarde de septiembre cerca del pueblo de Hirûrê, en la región de Berwarî Bala. Cuando salió humo oscuro de una de las bombas, Mam Abdullah, de 76 años, que se había entrenado en armas químicas mientras trabajaba como Peshmerga durante el régimen de Sadam Husein, se apresuró a entrar en su casa con su familia. Sin embargo, aún se vieron afectados por el gas y fueron trasladados al hospital. La esposa de Mam Abdullah todavía está hospitalizada. Las autoridades advirtieron a la familia que no consuma hortalizas en sus huertas, aunque se abstienen de brindar información y realizar las investigaciones necesarias al respecto. Hasta el momento, no se han tomado muestras del suelo de la zona ni se han realizado exámenes médicos.

Obviamente, ni el GRK ni las autoridades internacionales plantearán la cuestión del uso de armas químicas por parte del Estado turco. Por lo tanto, necesitamos exponer rápidamente estos crímenes de guerra de Turquía a través de iniciativas sociales; necesitamos crear conciencia pública al respecto y obligar a que estos crímenes de guerra del régimen fascista turco sean procesados.

FUENTE: Meral Çiçek / Yeni Özgür Politika / Medya news / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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