Turquía, miembro clave de la OTAN, se echa en brazos de Rusia

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan visitó el pasado miércoles, en Sochi, una ciudad balneario al sur de Rusia, a su homólogo ruso Vladimir Putin. Durante la visita, Erdogan anunció que Turquía y Rusia trabajarán en producir juntas nuevos cazabombarderos, navíos militares y submarinos.

También dijo el turco que la presión -y las sanciones- estadounidenses no le desviarán en su idea de defender a Turquía con misiles antiaéreos rusos. Es el modelo S400, del que Turquía ya compró un lote y que provocó una bronca en la OTAN. Estados Unidos advirtió entonces a Turquía que le impondría sanciones si confirmaba esa compra, como hizo finalmente. Las sanciones, aprobadas en 2020, consistieron para empezar en la expulsión de Turquía del programa de compra de cazabombarderos F-35.

Erdogan tampoco pudo conseguir la entrevista con el presidente Joe Biden que su diplomacia intentó conseguir durante la Asamblea General de Naciones Unidas. A cambio, anunció en Sochi que se reunirá con el presidente estadounidense en Roma el 20 o el 21 de octubre, durante la cumbre del G20.

El viaje de Erdogan a Moscú y los anuncios de cooperación militar con Rusia llegan unos pocos días después de que su enemiga íntima Grecia firmara un contrato con Francia, que puede llegar a los 5.000 millones de euros, para la compra de tres fragatas militares y opciones de compra de corbetas y de varias unidades extra del cazabombardero Rafale, del que Grecia ya anunció la compra de 12 aparatos a principios de año.

El turco dijo que no sólo hablaron de armamento. También empezaron a negociar que Rusia amplíe de uno a tres el número de reactores nucleares que tendrán la central que construye en Akkuyu, al sur de Turquía y frente a la costa norte de Chipre.

Erdogan llegó a decir que Turquía, que tiene acuerdos de cooperación con la Agencia Europea del Espacio, cooperará con Rusia en exploración espacial: “Nuestros equipos estudiarán el asunto y crearán una hoja de ruta. Hay incluso una oferta más, la de crear una plataforma en el mar y otra en tierra y trabajar conjuntamente en tests de lanzamientos de cohetes al espacio”.

Un ojo en Siria

La visita de Erdogan a Putin parece consolidar el cambio de actitud entre los dos países después de la bronca de los últimos años tras los choques a cuenta de Siria, donde los intereses turcos y rusos son contrapuestos. Fuerzas rusas atacaron durante los últimos días a grupos de la oposición siria que resisten en la provincia de Idlib. Los ataques se produjeron cerca de bases militares turcas. Ankara apoya a esos grupos.

Idlib es, desde marzo de 2020, una “zona de desescalada”, según el acuerdo al que llegaron entonces Moscú y Ankara. Esa desescalada se traduce en la última semana por bombardeos rusos sobre posiciones rebeldes. Idlib acoge a más de tres millones de desplazados internos por la guerra en Siria. Los turcos temen que los bombardeos de posiciones rebeldes les empujen más hacia el norte, a territorio turco.

FUENTE: Idafe Martín Pérez / NIUS

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