Turquía se plantea el acercamiento a Al Assad en un nuevo giro de su política exterior

A estas alturas, son pocas las noticias que pueden sorprender cuando se habla de la política exterior de Recep Tayyip Erdogan. Tras años de disputas y conflicto con la inmensa mayoría de sus países vecinos, ahora parece querer dar un giro de 180 grados y sentarse a negociar con los que hace poco tiempo eran sus rivales. Han pasado más de diez años desde que estallase el conflicto en Siria que, aún hoy en día, mantiene fuerzas turcas en la región de Idlib -situado al norte del país-, alineadas con opositores al régimen de Bashar Al Assad, como el Ejército Libre Sirio (FSA).

No obstante, los recientes acontecimientos pueden hacer que el presidente turco dé un nuevo giro en sus políticas. Tras la reunión con el líder ruso, Vladimir Putin, donde precisamente estuvo sobre la mesa la crisis siria, y el primer contacto en diez años entre Jordania y Siria, el planteamiento de Turquía sobre su posición en terreno sirio podría dar un importante giro. No es una novedad que, desde algunos partidos de la oposición, como el Partido Popular Republicano (CHP), se lleva tiempo pidiendo el restablecimiento de los vínculos con Damasco sin éxito. Aunque el acercamiento de Ankara a países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o incluso Egipto, hacen ver que nada es imposible cuando se habla de Erdogan.

La apertura de la frontera entre Jordania y Siria es una muestra más de los avances que está llevando a cabo el régimen de Al Assad, quien mantuvo una llamada en el día de ayer (por el lunes) con el rey Abdalá II. Según la agencia estatal de noticias de Siria, en la conversación “se analizaron las relaciones bilaterales y el fortalecimiento de la cooperación conjunta en beneficio de los dos países y pueblos hermanos”. No es el primer acercamiento entre Siria y Jordania, que recibió a principios de septiembre al ministro de Petróleo de Siria, Bassam Tuma, la primera visita oficial de un representante del gobierno sirio desde que estallase el conflicto.

Además de Jordania, EAU, Omán y Egipto ya habrían hecho sus primeras propuestas de acercamiento a Siria. Por otra parte, sin estar en una posición tan cercana a estos, Arabia Saudí también habría mantenido algunas conversaciones informales con representantes del Ejecutivo de Damasco. Todos estos movimientos ponen en una situación comprometida a Ankara, que ve como muchos de los países con los que pretende estrechar lazos y con los que lleva tiempo trabajando para la firma de acuerdos de cooperación, se están acercando a un país con quien mantiene un enfrentamiento activo en territorio extranjero.

La encrucijada que se le presenta a Recep Tayyip Erdogan pasa por una decisión crucial. Hace menos de dos semanas, el líder turco ordenó el envío de más tropas a Idlib en vísperas de su reunión con Putin y Ebrahim Raisí, presidente de Irán. Ahora, las novedades alrededor de Siria apuntan a que esa decisión no fue del todo acertada, y más cuando desde ciertos sectores del gobierno turco se pide a Erdogan un acercamiento a Al Assad y la retirada de las fuerzas de Turquía. De hecho, los continuos episodios de violencia entre la población turca y los refugiados sirios acogidos por Ankara, puede ser otro de los motivos que favorezca el acercamiento, ya que un sector de la sociedad ve el acercamiento a Al Assad como la solución a la llegada de refugiados.

Nezih Onur Kuru, politólogo y encuestador de la Universidad Koc de Estambul, dijo en unas declaraciones ofrecidas al medio Al Monitor que “la mayoría cree que sentarse con Assad es la clave para resolver el problema, y más partidarios del AKP (Partido de Justicia y Desarrollo, actualmente en el poder) sienten lo mismo”. Como no podía ser de otra forma, existe la visión totalmente opuesta, como la que mantiene Omer Onhon, el último embajador de Turquía en Siria, que ve como un disparate la posibilidad de sentarse con el líder sirio: “Este es un hombre que usó armas químicas contra su propia gente”.

La realidad es que en el gobierno de Erdogan saben muy bien que la crisis de los refugiados es uno de los puntos clave de cara a diversos frentes. Ya no sólo en cuanto a relaciones exteriores, sino con su propia población que tendrá en buena consideración lo que haga el Ejecutivo de aquí a que tengan lugar los próximos comicios, programados para 2023. El ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, anunció que hace un mes mantuvieron las primeras conversaciones con ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) para la repatriación de los sirios.

“Está mal ver (la repatriación) de una manera racista y fascista. Por otro lado, si (se convierte) en un problema social, es necesario encontrar una solución produciendo nuevas políticas”, dijo Cavusoglu respecto a esos primeros contactos. Pero, como decía Onur Kuru, existe la sensación de que la alternativa más efectiva para reconducir esta situación es la de sentarse con Bashar Al Assad para negociar de forma directa el regreso de los refugiados sirios a su país. A pesar de ello, no se tiene del todo claro este acercamiento que marcaría un antes y un después en el conflicto de Siria tras diez años de participación activa en la región.

El momento que vive el país y las intenciones de Recep Tayyip Erdogan en materia de cooperación internacional, pueden llevar a su gobierno a dar un giro en territorio sirio. Son muchas las posibilidades que podría perder de no alinearse con el número cada vez mayor de países que se están acercando al régimen de Al Assad. El punto en el que se encuentra la situación obliga a Turquía a tomar una decisión que, independientemente de hacia dónde vire, será clave de cara al futuro de Ankara.

FUENTE: José María Martín / Atalayar

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