Voluntarios internacionales en Rojava (Parte 1)

Es importante comprender, desde el principio, que el movimiento kurdo en general siempre ha tenido una fuerte tradición de internacionalismo, y ha atraído a no kurdos a su movimiento mucho antes de la Revolución de Rojava. Pero también es cierto que nunca antes se habían unido voluntarios internacionales a la lucha kurda en tal cantidad.

Es cierto que los voluntarios internacionales han hecho una contribución ampliamente informada y significativa no solo a la lucha y derrota del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS), sino también al desarrollo de la sociedad civil en el noreste sirio, a menudo con un enorme sacrificio personal.

Contexto

Tras la llamada “Primavera Árabe”, una serie de levantamientos que comenzaron en diciembre de 2010 en Túnez y se extendieron a muchos países de Oriente Medio, incluidos Libia, Egipto, Yemen y Bahréin, comenzaron las protestas en Siria contra el régimen de Bashar Al Assad. Comenzando como movimientos sociales contra el régimen, el conflicto se convirtió rápidamente en un campo de batalla para los poderes influyentes, que usaban representantes para promover sus intereses regionales. Los kurdos, aprovechando la nueva situación de Assad luchando contra los grupos de oposición sirios, iniciaron una revolución en sus propias áreas, que Assad las había mantenido bajo una brutal represión durante décadas. De esa forma, comenzaron a construir una nueva sociedad en libertad y autocontrol.

Sin embargo, pronto fueron atacados por el emergente ISIS, que, como ha demostrado la evidencia, fue apoyado por el régimen turco. Los kurdos fueron una inspiración para el mundo, no solo por su heroísmo frente a ISIS, sino también por la nueva sociedad que estaban construyendo bajo un paradigma de igualdad de mujeres, democracia radical y políticas ecológicas progresistas. Comenzaron a atraer voluntarios internacionales que se sintieron atraídos por dicho paradigma.

La solidaridad de los voluntarios internacionales con la Revolución Rojava

Desde el comienzo de la Revolución de Rojava el 19 de julio de 2012 hasta hoy, se estima que 49 voluntarios internacionales han caído y muerto en acción, luchando junto a los kurdos. Hasta 1.000 voluntarios internacionales, o quizás más, han viajado al noreste de Siria para ser solidarios con la lucha del pueblo kurdo, primero en la resistencia contra ISIS y más recientemente para contribuir al desarrollo de la sociedad civil, que se ha ganado la reputación de crear uno de los sistemas sociales más progresistas del mundo actual.

Una sociedad que, mientras lucha y derrota decisivamente a ISIS, una de las amenazas más malvadas que enfrenta el mundo desde la caída de los nazis en Alemania, ha formado y desarrollado un sistema de democracia radical, que se basa en el feminismo, las políticas ecológicas progresistas y la democracia participativa, y que implementa las ideas del líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan sobre el confederalismo democrático.

Los voluntarios internacionales han viajado desde muchas partes del mundo. Una mirada rápida a algunos de los países de origen de quienes han caído en Rojava, da una idea del amplio espectro de regiones desde donde han viajado estos voluntarios: Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Argentina, Irán, Australia, Eslovaquia, Armenia, Francia, Holanda, Galicia, Italia, España, Líbano, Turquía, Suecia e Islandia, por nombrar solo algunos.

Ha habido un número suficiente de voluntarios internacionales en Rojava desde 2015, que permite observar que su presencia es tangible, visible y sentida en las ciudades kurdas de todo el noreste de Siria. Si se viaja por Rojava, es normal, por ejemplo, cuando se visite un hospital o una escuela, encontrarse con uno o dos voluntarios internacionales que trabajan allí. Durante el apogeo de las batallas contra el Estado Islámico, en un momento dado había hasta 100 voluntarios internacionales en el frente, y cientos más brindando apoyo a la sociedad civil detrás del frente de guerra.

Muchos voluntarios trabajan en el campo humanitario, abordando las consecuencias de la guerra y apoyando hospitales, proyectos de infraestructura y agua, a los refugiados, así como participando en proyectos comunales de cultivo de hortalizas para la autosuficiencia, iniciativas de apoyo a mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica o víctimas de los delitos sexuales cometidos por ISIS. Muchos más apoyan a los medios de comunicación con sus habilidades para informar, editar y corregir.

Evidentemente, los voluntarios internacionales han hecho una contribución muy significativa en los aspectos militares, políticos y humanitarios de la guerra en el noreste de Siria. Sin embargo, extrañamente han recibido muy poco reconocimiento mundial por sus contribuciones desinteresadas.

Chris Scurfield, el padre de Kosta Scurfield, quien dejó los Royal Marines y viajó a Rojava para ayudar a los kurdos a repeler a ISIS en los primeros días de 2014, habló con Medya News de su profunda decepción por los sacrificios de su hijo y de otros, y el trabajo de todos los voluntarios internacionales, y que no ha sido más valorada, apreciada y reconocida por la comunidad internacional y el público en general, a la luz de los heroicos sacrificios personales que han hecho.

“Me entristece y me frustra que, a pesar del increíble sacrificio, los avances progresivos y positivos a los que los voluntarios internacionales han contribuido en Rojava, su trabajo y sacrificio no sean apreciados y, lo que es peor, se han hecho intentos vergonzosos para ‘criminalizar’ sus esfuerzos por parte de algunos difamadores departamentos gubernamentales. ¡Realmente no entiendo esto! ”, aseguró.

Macer Gifford, uno de los primeros voluntarios internacionales que viajó para luchar con los kurdos, habló con cariño de sus primeros días. En esos tiempos, explicó cómo algunos de los primeros voluntarios viajaron a Rojava a través de una página de Facebook llamada “Leones de Rojava” dirigida por “K”, una mujer en Alemania.

“Estaba un poco nervioso. No sabía si era genuino, pero realmente quería ser voluntario. Pero “K” me hizo sentir inmediatamente a gusto, y me apoyó y ayudó mucho. Esos primeros días fueron un poco caóticos y, me atrevo a decir, poco profesionales, pero esos voluntarios internacionales que vinieron a Rojava de todo el mundo e hicieron cosas notables. Por supuesto, algunas personas vinieron por razones ideológicas equivocadas al principio, pero las Unidades de Protección Popular (YPG) pronto pudieron identificarlas rápidamente y convencerlas de que quizás no era para ellas. Éramos un grupo amplio de personas con una visión común y un sentimiento similar de compasión y principios”, explicó Gifford.

Macer explicó que durante los primeros días, la gente vino por una gran cantidad de razones, pero cuando fueron testigos de lo que los kurdos estaban haciendo y construyendo en Rojava, los inspiró aún más. “Recuerdo a un hombre –dijo-. Vino de Estados Unidos y se ofreció a ayudar con la infraestructura. Creo que estaba ayudando con la construcción y colocación de postes de telégrafo, pero cuando vio las cosas asombrosas que estaban haciendo los kurdos, pidió ser transferido a las YPG para defender los extraordinarios avances logrados por los kurdos”.

Macer vaciló y se atragantó cuando habló de los “Ángeles”, como él los llamó, como Jack Holmes y Kosta Scurfield, con quienes luchó y que luego caerían en Rojava: Kosta al comienzo de la guerra y Jack en el final de la guerra, con la derrota de ISIS en Raqqa. Macer quiso rendir homenaje a todos los “mártires”, como él los llamó, los kurdos y los voluntarios internacionales que lucharon y murieron por una causa tan noble, como él mismo la describió.

Más de 12.000 personas, en su mayoría kurdos, pero también árabes, cristianos y otros, han caído luchando contra ISIS desde que invadieron Shengal (Sinjar) en 2014, y luego atacaron en Kobane y Rojava con el aliento y apoyo del Estado turco. Como las advertencias están sonando nuevamente sobre el temor de un nuevo ataque contra Rojava, esta vez directamente de las fuerzas turcas y sus bandas yihadistas afiliadas -compuestas por los restos de ISIS, Al Qaeda y el Frente Al Nusra-, esto lo analizaremos con mayor profundidad durante los próximos días, en otros artículos vinculados a esta serie.

También veremos las diferentes motivaciones de algunos representantes gubernamentales en regiones de algunos países, que han buscado “criminalizar” la contribución de los voluntarios internacionales con juicios, intentos que en gran medida han fracasado. Es importante apreciar las dificultades a las que se han sometido los voluntarios, como resultado de estas políticas de criminalización: algunos han enfrentado encarcelamiento, pérdidas de empleos, suicidios y trastornos de estrés postraumático. Además, escucharemos a algunos voluntarios internacionales y a personas kurdas que han valorado su contribución a la revolución en Rojava.

No hay duda de que los voluntarios internacionales han realizado una contribución y un sacrificio significativos, reflejando la lucha del propio pueblo kurdo.

FUENTE: Mark Campbell / Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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