Advierten sobre un nuevo plan de invasión turco contra Rojava

Mientras Turquía espera una luz verde de Rusia o Estados Unidos para expandir su ocupación ilegal en el norte de Siria, İlham Ehmed, dirigenta de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES), dijo que las áreas alrededor de Tall Rifat, Kobane o Manbij podrían ser los próximos objetivos del Estado turco.

Ehmed, co-presidenta del Comité Ejecutivo del Consejo Democrático Sirio (COSUDE), el órgano rector de la AANES, declaró que Rusia sería responsable de un ataque turco en Tall Rifat, una ciudad en el noroeste de Siria bajo el control de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Se sabe que el control futuro de Tall Rifat está en la mesa de negociaciones ruso-turca desde hace bastante tiempo.

Ehmed enfatizó que los estados occidentales también estaban en la ecuación y que la capacidad de Turquía para insistir en permanecer en Idlib (oeste de Siria) y mantener una parte de la autopista estratégica M4, también está relacionada con las decisiones tomadas con las potencias occidentales.

La dirigente dijo que la amenaza planteada por Turquía contra la AANES es parte de la política ideológica fundacional de la República turca.

“Las amenazas de Turquía contra Rojava (Kurdistán sirio) no pueden evaluarse como una retórica coyuntural temporal”, advirtió. “No se trata solo de amenazas planteadas contra la región del norte y este de Siria. Estas amenazas y ataques son, en realidad, parte de la política genocida dirigida contra todos los kurdos. Es una estrategia a largo plazo de la República turca”, agregó.

Ehmed remarcó que si se lanza otra invasión, los pueblos del norte y el este de Siria resistirán, y que se tomarán las medidas correspondientes, basadas en  el derecho de autodefensa legítimo.

“Nadie, ni ningún poder, tiene derecho a cuestionar nuestras iniciativas de autodefensa en nuestro propio territorio –destacó-. De hecho, si no somos capaces de defendernos y actuar juntos como pueblo, seremos una nación sin el respeto de los demás”.

Al referirse a una solución a la crisis siria, Ehmed manifestó que no prevé “que se pueda llegar a un consenso político y encontrar una solución sustancial en un futuro próximo, ya que todavía quedan muchos temas por tratar, como las actividades de Al Qaeda, el Estado Islámico y el papel de Irán y Turquía”.

Después de que el parlamento turco aprobara el martes una moción que autorizaba al presidente Recep Tayyip Erdogan realizar operaciones militares transfronterizas en Irak y Siria durante dos años más, ssu administración desplegó 200 vehículos militares en el norte de Siria.

Dos fuentes dijeron a la agencia Bloomberg que este último movimiento era “una preparación para una ofensiva largamente suspendida” contra las fuerzas kurdas, principalmente las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) y las Unidades de Protección de la Mujer (YPJ).

En declaraciones a la prensa el miércoles, en su vuelo de regreso de Azerbaiyán, Erdogan declaró que los planes de reunirse con el presidente estadounidense Joe Biden han cambiado y verá a su homólogo en Glasgow, Escocia, no en Italia como anunció anteriormente.

Aunque Erdogan declaró que el “problema de los (aviones de combate) F-35” encabezará la agenda en su reunión aún no confirmada con Biden, se espera que los planes ofensivos previstos por Turquía en el noreste de Siria estén entre los puntos de su “agenda secreta” que se debatirán.

Con respecto a la potencial ofensiva de Erdogan en el noreste de Siria, las fuentes dijeron a Bloomberg: “Turquía apuntaría a capturar áreas al sur de la ciudad de Kobane, también conocida como Ayn Al Arab, para conectar áreas bajo su control al oeste y al este del río Éufrates”.

Otro objetivo potencial es capturar la base aérea de Menagh, cerca de la ciudad de Azaz.

En una táctica para evitar que Moscú se oponga abiertamente a los planes de guerra de Turquía, las fuerzas turcas pueden retirarse de algunas áreas al sur de la carretera estratégica M4, que forma la frontera sur de la provincia siria de Idlib, dijeron los funcionarios.

Elena Suponina, una analista de Medio Oriente con sede en Moscú, dijo a Bloomberg que, aunque Moscú está en contra de una nueva ofensiva, “aun así, lo máximo que hará Rusia es criticar la ofensiva; en realidad, no intentará evitar que suceda. Probablemente sea suficiente para los turcos”.

La actitud de Washington hacia una nueva ofensiva turca en Siria parece ser incluso más negativa que la de Moscú. En una carta en relación con Siria, fechada el 7 de octubre, Biden acusó a Turquía de socavar la lucha contra el Estado Islámico (ISIS) con su ofensiva militar en el noreste de Siria, describiendo a Turquía como una “amenaza extraordinaria” para Estados Unidos.

Erdogan ha hecho una serie de movimientos que parecen apaciguar a la Casa Blanca, aunque todavía no obtuvo la “luz verde” para una nueva operación en Siria.

Posteriormente, el presidente turco viajó a Sochi, Rusia, el 29 de septiembre y tuvo una reunión cara a cara con su homólogo Vladimir Putin. Esta visita, según varios analistas, tuvo el objetivo de obtener apoyo para su nueva agresión al noreste de Siria.

FUENTE: Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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