Si he comprendido bien, su crimen consiste en “ser kurda”…

“En el caso de Nûdem, es obvio que el gobierno no tiene ninguna prueba que confirme que se trata de una criminal peligrosa. No existe ningún indicio que lo demuestre. Lo único que ha hecho es enseñar a lxs niñxs a tocar la guitarra y a cantar canciones de su país. Ella, es kurda”.

Son palabras de Roger Waters, bajista y solista del legendario grupo Pink Floyd, en una entrevista concedida a la revista Rolling Stone, refiriéndose a la joven música de Cizre, Nûdem Durak, a quien ha enviado recientemente una guitarra.

Un amigo periodista que realizó un reportaje con Nûdem justo antes de su encarcelación, nos dice: “Lo único que preocupa a esta joven es cantar y tocar la guitarra, y en el ambiente de Cizre la podríamos incluso calificar de apolítica”.

Es inútil mencionar que entre lxs artistas de Turquía no se ha alzado ninguna voz para apoyar la campaña de solidaridad con Nûdem, en la que participa Roger Waters desde hace tiempo, junto con otros músicos reconocidos mundialmente. Al fin y al cabo, “ella es kurda” y la estela de “peligrosidad”, de “sospecha” que el Estado ha erigido en torno a lxs kurdxs no desaparece ni tan siquiera tras su muerte.

En este caso, ¿cuál es el crimen de Nûdem?

Nûdem Durak hacía música con un grupo de amigxs en el centro cultural Mem û Zîn, en Sirnak, ciudad que pertenece al distrito de Cizre. Ella cantaba canciones con voz cristalina. En el registro civil consta, tal y como sucede con muchxs otrxs kurdxs, como nacida el 1 de enero. El año de su nacimiento es 1988. Cuando la detienen, el 14 de marzo de 2010, tiene solo 22 años.

En realidad, tal y como dice Waters, “ella es kurda” y teniendo en cuenta lo que consta en su informe, al margen de ese crimen elemental, no existe la más mínima prueba para mantenerla en prisión durante años.

De hecho, tras la decisión de 2013 del Tribunal Penal de Diyarbakir N°4, como resultado de un proceso judicial totalmente escandaloso, le condenan a 10 años y medio de cárcel. Teniendo en cuenta que es muy joven, es como si hubiesen calculado que ya no podría levantar cabeza. Fijaos en estos datos, la fecha de su detención y la liberación del Tribunal, porque vamos a volver a mencionarlos más adelante.

Nûdem, o Rahmete Durak, su nombre oficial, tras una primera detención, es puesta en libertad condicional al cabo de siete meses. Huir no se le pasó por la cabeza ya que se sabía inocente. Aceptó los “siete meses de infortunio” como algo que podía suceder a cualquiera en Cizre, como una pesadilla que había acabado. De modo que continuó su actividad artística, viendo a sus amigxs, tocando la guitarra y soñando.

¿Con qué soñaba? Extracto de una entrevista concedida en 2015: “Siempre soñé con tener una guitarra. Mi madre tenía una alianza, un anillo de oro. Puesto que nuestros problemas económicos me impedían comprar una guitarra, mi madre me dio su alianza. Me dijo: ‘Venga, vende el anillo y compra una guitarra. Tener una guitarra fue como si me hubiesen ofrecido el mundo”.

Pero ese mundo se lo arrebataron poco después. Nûdem relata: “Mi abogado me llamó, me dijo ‘han confirmado tu condena’. Estupefacta, pensé que se trataba de una broma. Pero desgraciadamente era cierto. No era un año, ni dos, sino 10 años y medio de cárcel”.

¡Es decir, exactamente 10 años y medio de cárcel! Además, tras la resolución de otro juicio que estaba aún pendiente, la condena se elevó a 19 años, lo que significa que Nûdem lleva en la cárcel desde 2015.

De acuerdo, ¿pero ¿cuál es el crimen de Nûdem?

En las 113 páginas de la Decisión del Tribunal Penal de Diyarbakır N°4, con fecha de 2013 (es decir, en pleno periodo de “resolución”), el nombre de Nûdem, es decir “Rahmete Durak”, se menciona en cinco ocasiones nada más. La única prueba contra Durak para condenarla a 10 años y medio de cárcel concierne dos SMS enviados a una amiga, en diciembre de 2009 (¡es decir durante las conversaciones de Oslo entre el estado turco y el PKK!). Durak habría escrito: “Por qué sufriría si no le quisiese? ¿Acaso es fácil plantarse frente a la organización y decirles que estoy enamorada de él?”.

El tribunal interpretó este mensaje de Nûdem como prueba de su “pertenencia a la organización”. He aquí un extracto, como consta en la resolución: “(…) se ha probado que se trataba de mensajes de carácter sentimental, pero el comentario de Rahmete DURAK, “ACASO ES FACIL PLANTARSE FRENTE A LA ORGANIZACIÓN Y DECIRLES QUE ESTOY ENAMORADA DE EL” se refiere al funcionamiento de la organización y cuando examinamos las relaciones entre hombres y mujeres en el seno de la organización terrorista PKK/KONGRA-GEL, observamos que las relaciones entre los miembros de la organización están prohibidas, en particular entre quienes operan como militantes activos, que la organización se opone ya que estas generan disturbios, que quienes no respetan las decisiones de la organización son sancionados por la misma y que los líderes de la organización, por temor a esta, viven este tipo de relaciones a escondidas, en secreto”.

Cuando llamamos al Sr Rojhat Dilsiz, decano del colegio de abogados de Şırnak, para solicitar información sobre el juicio de Durak, y leímos la resolución motivada que nos envió, no nos lo pudimos creer. Volvimos a contactar a Dilsiz. “¿Esto es todo?”, le preguntamos. Dilsiz respondió “Sí, es todo,” y añadió, “pero no sucedió solo a Nûdem, la mayoría de las personas fueron condenadas a penas de cárcel a raíz de las operaciones del KCK, llevadas a cabo en aquel periodo. ¿Por qué les extraña? Lo vemos todos los días, hay infinidad de decisiones similares”.

Por supuesto, Nûdem, joven kurda de familia humilde, tenía conciencia política y deseaba que lxs kurdxs pudiesen vivir libres y con igualdad de derechos, tal y como reflejaban sus canciones. Está claro que su voz, de una extraordinaria belleza, llegó hasta los oídos de algunos funcionares estatales locales y decidieron apagar esa luz, antes de que despuntase. En otras palabras, es probable que tras la decisión de una condena de larga duración se ocultase el objetivo de acallar a Nûdem, por temor a que su voz adquiriese notoriedad.

Hemos hecho hincapié en la fecha de la primera detención de Nûdem, en 2010. Por aquel entonces, los gulenistas se organizaron rápidamente dentro del sistema judicial y a partir del 12 de septiembre del mismo año, se involucraron seriamente en el Consejo de Jueces y Fiscales (HSYK). De hecho, entre los tres firmantes de la decisión del Tribunal Penal de Diyarbakir N°4, que condenó a Nûdem, figuran jueces y fiscales cesados o encarcelados en los juicios de FETÖ. Si no son homónimos, el presidente del tribunal, Ahmet Aydın, sus miembros İbrahim Özbek y Mustafa Akgül constan entre los suspendidos, destituidos o encarcelados tras el intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016.

Nûdem fue condenada a 10 años y medio de cárcel en 2013 y su pena fue confirmada en 2014. ¡En pocas palabras, se trata del periodo del “proceso de resolución” y los gulenistas insistían en acabar rápido!

Tal y como sabéis, tras la tentativa de golpe de estado del 15 de julio, operaciones previas tales como Ergenekon, Balyoz, etc. fueron rebautizadas de “montajes”, se revisaron las sentencias dictadas durante los correspondientes juicios, pero los del KCK, ejecutados por los mismos equipos y métodos, fueron excluidos de dicha revisión.

Por lo tanto, los casos de miles de personas como Nûdem, detenidas y condenadas durante las operaciones del KCK, se ajustaron a las sentencias pronunciadas por los gulenistas. Por decirlo de otro modo, tras el intento de golpe de Estado, encerraron a los gulenistas en las celdas contiguas a las personas que los propios gulenistas habían detenido, por lo que las condenas de las personas cuya suerte habían decidido, ni tan siquiera fueron reexaminadas. Porque eran kurdas. ¿Podría haber otra explicación?

Volvamos al juicio de Nûdem y prestemos atención a Dilsiz: “El 05.03.2013 en el expediente n° 2010/6371, se pronunció una condena a 10 años y medio de cárcel para Nûdem y dicha pena fue aprobada y ultimada el 18.12.2014. A continuación, dio comienzo la ejecución de la condena y se emitió una orden de arresto contra Nûdem. En aquel momento, presentamos un recurso individual ante el Tribunal Constitucional. Dicha solicitud fue rechazada. Remitimos el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero hasta la fecha no ha habido ningún resultado”.

¿Por qué se castiga a Nûdem?

Dilsiz añade: “Nûdem trabajaba como artista vocal en el Centro cultural Mem û Zîn que organizaba actividades culturales en Cizre. Este centro no ejercía ninguna actividad de carácter político, su labor se centraba en el ámbito cultural y artístico. Pero ya que las actividades se realizaban en lengua kurda, fueron declaradas ilegales. En paralelo a las operaciones del KCK, también se llevaron a cabo acciones contra los empleados de las instituciones que participaban en las actividades artísticas, tal y como sucedió con Nûdem. Y añadieron su nombre al expediente. Como es habitual en los expedientes clásicos del KCK, se registraron conversaciones telefónicas confidenciales y se incluyeron como pruebas las declaraciones de ‘testigos secretos’ y las conferencias de prensa en las que participaron. La condenaron a una pena de 10 años y medio de cárcel. Y aunque en su expediente no figure ningún elemento criminal desde el punto de vista jurídico, el veredicto fue dictado de forma precipitada, con las razones políticas del momento y posteriormente el Tribunal Supremo confirmó la sentencia”.

No se equivoquen, Nûdem y miles de kurdxs como ella, no son víctimas de una aventura emprendida por los gulenistas para poner fin al “proceso de resolución” Y la cacería contra lxs kurdxs no ha terminado ahora… La semana pasada, en un artículo titulado “La venganza de la venganza de la venganza de la venganza”, publicado en el periódico Evrensel, Tugay Bek, el abogado de otro pleito, mencionó un caso reciente que supera el veredicto pronunciado contra Nûdem Durak.

Un usuario de las redes sociales denominado Kader Duman fue condenado a ocho meses y 10 días de cárcel por “apología de crimen y de criminales”, por haber compartido un artículo mío, antibélico y no violento titulado “Venganza de la venganza de la venganza” escrito tras el atentado del TAK, el 10 de diciembre de 2016. 10 horas después de compartir mi texto por primera vez, tras una disputa familiar, escribió en su cuenta “Bien hecho”. Y el Tribunal de Apelación confirmó la condena.

Sin embargo, parece ser que durante el juicio el tribunal no tuvo ni que leer mi artículo compartido por Duman, ni incluirlo en el expediente, a excepción del título, ya que este sí figura en el auto de procesamiento. Porque si lo hubiesen hecho, quedaría al descubierto que se trataba de principio a fin de un texto de rechazo a la violencia, por lo que no sería posible condenar a Kader Duman. Pero tal y como sucede con Nûdem, al ser kurdo pueden acusar a Kader de haber respaldado el atentado, ¡es decir le pueden condenar por haber escrito un “¡Bien hecho!” que no tiene relación alguna con el atentado cometido dos días antes.

Cuando leí el artículo del abogado Tugay Bek en Evrensel, de verdad, no me lo podía creer. Sospechando que había algo más pedí el expediente a Turgay Bek. ¡En el mismo no consta nada que pueda justificar la condena, nada en absoluto!

Es más que evidente que para sentenciar a alguien a una de pena de cárcel, no es necesario ningún motivo, salvo que la persona sea kurda. Todas y todos los abogados que hemos interrogado se sorprenden ante nuestra sorpresa y repiten las palabras del Sr Rojhat Dilsiz: “¡Cada día nos encontramos con decenas de veredictos similares!”.

En resumen, ninguna voz se alza en Turquía para unirse a la campaña dirigida por Roger Waters, él que no conoce personalmente a Nûdem, simplemente la ha escuchado. Y la kurdicidad de Kader Duman se ha convertido en su destino (nota : “Kader” significa destino en turco).

Lo que resulta aterrador es que nadie en este país, a excepción de lxs kurdxs no tenga nada que objetar ante este destino.

FUENTE: İrfan Aktan / Kedistan

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