Autodefensa contra el colonialismo y el genocidio

Las Unidades de Defensa Civil (Yekîneyên Parastina Sivîl, YPS) publicaron la semana pasada una lista de sus acciones realizadas en Kurdistán y en Turquía en 2021. Según el recuento, los objetivos de la organización militante, fundada en el curso de la resistencia por la autodeterminación en Kurdistán del Norte (Bakur) en 2015, fueron agentes estatales dentro de la población kurda, así como estructuras que se dedican a la prostitución y al tráfico de drogas como método especial de guerra.

Los integrantes de la policía y los llamados “guardias de barrio” -fuerzas paramilitares del Estado- son otros objetivos de los ataques, así como “las estructuras económicas a través de las cuales se financia la guerra contra la Guerrilla de la Libertad de Kurdistán”. Estos objetivos fueron atacados con armas, explosivos o dispositivos incendiarios.

En un comunicado, desde las YPS expresaron que “la autodefensa garantiza la existencia y la libertad de una sociedad”, ya que si no existe esta capacidad, los pueblos “son víctimas fáciles de la colonización, la asimilación y el genocidio en la civilización estatista”.

“El pueblo kurdo ha sido colonizado y asimilado por los otomanos y el Estado turco durante siglos, y ha sido objeto de genocidio –explicaron-. Desde la instauración de la República de Turquía, la existencia del pueblo kurdo ha sido aniquilada y negada, y está sometido a un genocidio cultural. Se han producido varios levantamientos contra esto, pero han tenido un final trágico. El pueblo kurdo no tuvo una autodefensa sistemática y fue reprimido sangrientamente”.

Para las YPS, esta situación cambió con la aparición del movimiento de liberación liderado por Abdullah Öcalan, a finales de la década de 1970, que comenzó la lucha armada contra el “genocidio cultural” aplicado por el Estado turco. “Con el movimiento guerrillero, se produjo un renovado intento de proteger la existencia del pueblo kurdo –analizaron-. Esta resistencia produjo resultados históricos y se desarrolló más de año en año. Mientras tanto, ya no se puede negar la lucha del pueblo kurdo. Se ha convertido en un levantamiento social popular invencible”.

A su vez, recordaron que “la resistencia por la autodeterminación en 2015 y 2016, junto con el desarrollo del Movimiento de Liberación de Kurdistán, fue un hito importante en el camino militante hacia la libertad. Con las YPS como nexo de unión entre la guerrilla y el levantamiento popular, el modelo de autodefensa se ha trasladado a todo el espacio social, dando así un paso vital”.

La fuerza insurgente agregó que las luchas urbanas en las ciudades y pueblos de Sûr, Cizîr, Nisêbîn, Gever, Hezex, Silopiya y otros lugares de Kurdistán fueron parte de la primera práctica de la guerra popular revolucionaria. “El Estado ocupante turco atacó brutalmente esta resistencia ignorando toda la ética y las normas”, denunciaron.

Las YPS se reorganizaron tras su primera conferencia en 2017 y fijaron como objetivo trasladar la autodefensa a todos los ámbitos de la vida del pueblo kurdo. En lugar de mantener áreas territoriales, se pasó a atacar las estructuras estatales con células autónomas. Además, se declararon como objetivos “las estructuras de agentes y colaboradores que ponen en peligro a la sociedad, las bandas de prostitución y drogas, y la economía de guerra del Estado turco”.

Para las YPS, la autodefensa es uno de los pilares fundamentales de la estrategia de la guerra popular revolucionaria y, por lo tanto, es indispensable: es de importancia estratégica y, al mismo tiempo, “la primera estructura sistemática y organizada de autodefensa social en la historia kurda”.

Según lo difundida por el grupo de autodefensa, en las acciones de 2021 participaron varias “unidades de represalia” con nombres de combatientes kurdos caídos. En varias ciudades kurdas, así como en Estambul y Adana, se produjeron atentados con explosivos, se incendiaron autos, se levantaron barricadas en las calles y se lanzaron cócteles molotov contra vehículos policiales. Al menos un policía murió y varios resultaron heridos.

El 24 de septiembre, miembros de la unidad Şehîd Bager ultimaron a dos “contras” en Nisêbîn. Abdulhalim Elçioğlu y Firaz Xelil fueron calificados de traidores por las YPS y culpados de la muerte de uno de sus miembros.

En tanto, el comandante de los guardias de barrio Emin Nergiz, resultó herido en un atentado en Cizîr la noche del 17 de noviembre. Las YPS acusaron a Nergiz de ser el responsable de los ataques a la población y de estar implicado en innumerables “asesinatos”. Además, está presuntamente implicado en la muerte de guerrilleros.

El 4 de diciembre, la unidad Şehîd Demhat Spêrti llevó a cabo un ataque mortal contra Tahir Güven, en Cizîr. Güven era el jefe de la tribu Memanî, leal al partido gobernante AKP, y que durante años sirvió al ejército turco como guardia paramilitar del pueblo en Cizîr y sus alrededores en operaciones contra la guerrilla. Incluso poco antes de su muerte, había apoyado “en cuerpo y alma” la llamada contrainsurgencia del Estado turco en Bakur.

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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