Crímenes de guerra en Afrin

Los kurdos de Afrin son los residentes autóctonos de la región que se encuentra en el remoto rincón noroccidental de Siria. Según diversas fuentes, incluida la Comisión de Investigación de las Naciones Unidas sobre Siria, los kurdos y otros residentes de Afrin han sido objeto de crímenes de guerra, en los que grupos armados pertenecientes al llamado “Ejército Nacional Sirio” (ENS), y con apoyo directo del Estado turco, han perpetrado crímenes que incluyen asesinatos premeditados, violaciones, amenazas de muerte a las familias de las mujeres violadas, confiscación de propiedades, quema de granjas y tala de árboles.

Varios informes y fuentes de investigación locales que siguen de cerca la naturaleza de las violaciones que tienen lugar en Afrin, confirman que el principal objetivo de estos grupos terroristas armados, y de quienes los apoyan en Ankara, es infundir miedo y terror en los corazones de la población mediante estos crímenes de guerra y otros actos hostiles. El objetivo es obligar a los residentes a marcharse para que sea más fácil asentar a familias, principalmente de etnia turcomana, en los hogares de los desplazados. Las violaciones de los derechos humanos incluyen el secuestro de mujeres, la prohibición del uso de la lengua kurda, la destrucción de lugares históricos y el robo de sus antigüedades. Todo esto comenzó después de que el ejército turco y los grupos sirios alineados con él, ocuparon Afrin en marzo de 2018.

Es lamentable que estos crímenes de guerra continúen -acompañados de un aterrador y alarmante silencio internacional- a pesar de todo lo que se ha escrito y publicado, a pesar de todos los documentos y pruebas de apoyo, como vídeos, fotos y grabaciones de audio, que documentan el terrorismo al que están siendo sometidos los kurdos de Afrin, y a pesar de la cooperación de las instituciones internacionales de derechos humanos para descubrir estos crímenes.

El primer día de 2021, la brigada “Hamzat” secuestró a una familia kurda en el centro de la ciudad de Afrin y se llevó a los miembros de la familia a un destino desconocido, sin que se presentaran formalmente cargos contra ellos.

Los miembros de la familia son Adnan Jammo bin Rahim, padre, 50 años; Fatma Mahmoud Hunik, madre, 50 años; Alya Adnan Jammo, hija, 13 años; Rizkar Adnan Jammo, hijo.

Todavía se desconoce el paradero de la familia. No se ha vuelto a saber nada de ellos.

Los grupos también han secuestrado a decenas de ciudadanos de diferentes pueblos y ciudades de Afrin por razones “desconocidas”.

Estas son algunas de las personas que han sido secuestradas:

–Laila, hija de Mahmoud Jaafar, aldea de Mercan, Maabatli.

–Muhammad (16), hijo de Aamer Hanan, Merkan, Maabatli.

–Suleiman Muhammad Rashad Hamo (18), Merkan, Maabatli.

–Bahri, hijo de Abdul Qader Aliko.

–Safqan, hijo de Ahmed Mustafa.

–Joan, hijo de Taher Hamdi.

–Muhammad Rashad, hijo de Khalil Hamo.

Muchos otros han sido secuestrados.

Últimamente, los kurdos de Afrin sufren a diario una aterradora campaña de detenciones. Ha alcanzado su nivel más intenso desde la ocupación de la ciudad. La Red de Medios de Comunicación de Afrin también ha informado que la llamada Policía Civil del distrito de Rajo secuestró al ciudadano Jikar Rasoul, de la aldea de Kafr Safra, al oeste de Afrin, y exigió un rescate de 4.000 liras turcas a cambio de su liberación. Los grupos mercenarios también han lanzado una campaña de detenciones y redadas en el centro del distrito de Maabatli y en los pueblos de Qantara, Merkan, Sherkan, Aranda y Mastko.

El 30 de diciembre de 2020, la Red de Activistas de Afrin informó de que un niño fue tiroteado durante una lucha que estaba teniendo lugar entre terroristas del Ejército Nacional Sirio. Los pueblos y ciudades de la región de Afrin, desde su ocupación, también han sido objeto de este tipo de “enfrentamientos” a diario, por motivos relacionados con el saqueo y el robo, ya que los terroristas han discrepado entre ellos sobre quién se lleva qué “partes”.

El 20 de diciembre de 2020, miembros de la “Brigada Hamzat”, que es uno de los grupos terroristas del ENS apoyado por Ankara, cortó 900 olivos en el distrito de Mabatli. Estos árboles eran propiedad de Muhammad Sheikh Hammoud (300 árboles) y Ahmed Kefo (600 árboles).

Según el informe “La tragedia de Afrin en 2020”, presentado por la Red de Activistas de Afrin, los casos de secuestro para el año 2020 en la ciudad ocupada de Afrin ascendieron a más de 942 personas, entre ellas 79 mujeres y 10 niños. En cuanto a las víctimas de tortura, hubo más de 65 casos, incluidos dos niños.

Asesinato premeditado

El apoyo de Turquía a las bandas del ENS ha hecho que se cometan más crímenes. El 2 de enero de 2020, el cuerpo de Saeed Rashid Majid, de 50 años, comerciante de aceite de oliva del pueblo de Atmana, fue encontrado tirado en una de las colinas que rodean el pueblo de Merkan. Su cuerpo mostraba signos de brutal tortura. Fue secuestrado el 13 de noviembre de 2019 por la “Brigada Hamzat”. Posteriormente, los secuestradores exigieron un rescate de 500.000 dólares.

El 3 de enero de 2020, en la aldea de Kharabat Sharran, Khalil Ali fue asesinado después de que un colono intentara robar en su casa. El 23 de marzo de 2020, miembros de la división “Sultan Suleiman Shah” secuestraron al ciudadano kurdo Shaheen Latif Baghdadi, de 53 años, y lo mataron tras torturarlo brutalmente. Zuhair, un combatiente del grupo “Al-Amshat”, confirmó que Shaheen Latif Baghdadi fue asesinado por Muhammad Al-Jasim Abu Amsha, líder del grupo “Al-Amshat”. Al parecer, Muhammad Izzat Shabab y su hijo de cinco años, Roni, fueron asesinados en el pueblo de Dalo, ahogándolos en las aguas del río Till Silor. Sus cuerpos fueron encontrados dos días después.

El 19 de abril de 2020, el grupo terrorista de Samarcanda mató por asfixia a la anciana de 80 años Fatima Kenna, de la aldea de Sannara, para robarle sus joyas y, con el fin de mantener a su familia en silencio, el grupo armado lanzó una campaña de secuestro de los hijos de la fallecida (Muhammad, Fawzi, Hanan) y de su nieto Fawzi, además de varias mujeres y ancianos de la aldea.

El 22 de abril de 2020, tres colonos turcomanos de la localidad de Maidanaki mataron, al parecer, a un anciano kurdo de 74 años llamado Ali Muhammad Ahmad, porque les pidió que no apacentaran su ganado en su campo.

El 5 de febrero de 2020, el ciudadano Muhammad Izzat Chilo, del pueblo de Sariya, fue asesinado después de que lo prendieran fuego dentro de su coche.

El 19 de mayo de 2020, se encontró el cadáver del anciano de 78 años Muslim Ahmed Ammik, originario de la aldea de Kura.

Al parecer, los colonos armados también mataron al ciudadano de 40 años Mustafa Muhammad Abd Al-Rahman Al-Shawakh, del pueblo de Yalanquzeh.

La lista de otras víctimas de asesinato incluye a Aref Abdo Khalil, Muhammad Mustafa Manan Yusef, Abd al-Rahman Ibish Baku, de la aldea de Korzelah; Ibrahim Chirtu, 65 años, de la aldea Maamla; Walid Hasso, 26 años; Nuri Jammo Omar Sharaf, 63 años, de origen yezidí; Lawrence Hamid, 37 años, de origen árabe.

No he podido mencionar los nombres de todas las personas que han sido asesinadas, cuyos nombres tengo en mi poder, transmitidos por grupos de investigación de derechos sobre el terreno. Cientos de informes no serían suficientes para enumerar todos los crímenes que se han perpetrado.

Mientras tanto, el asesinato de la menor de 16 años, Malak Nabih Jumah Khalil, de la aldea de Darwish, sigue sin aclararse. Fue secuestrada el 23 de mayo de 2020, a pesar de que la familia de la joven anunció su compromiso con uno de sus parientes para protegerla del secuestro y del matrimonio forzado. Más tarde, el 6 de julio de 2020, se recuperó el cadáver de la niña en el pueblo de Al-Furiziyah- Azaz.

El 28 de mayo de 2020, tras los enfrentamientos que estallaron entre hombres armados (colonos de Ghouta y la “División Hamza”), los hombres armados de Ghouta se hicieron con el control del cuartel general de la “División Hamza” y de la prisión que estaba bajo su control (que se encuentra en el centro de la ciudad de Afrin). Las imágenes que se tomaron posteriormente muestran a varias mujeres kurdas en esa prisión. Al parecer, fueron secuestradas anteriormente por la “División Hamza”. Sin embargo, no se ha obtenido más información sobre ellas.

Estas brigadas terroristas han sido responsables de perpetrar terror y opresión de todo tipo. Se ha observado que muchos ciudadanos kurdos han muerto en agonía tras la confiscación de sus propiedades y hogares, y tras su expulsión de sus propiedades. En más de 15 casos, los familiares de ciudadanos kurdos han relacionado la muerte de sus seres queridos con este tipo de prácticas desgarradoras. Algunos de los nombres de los fallecidos son Abd al-Rahman Aref Alloush, Rifaat Yassin Khalil, Rifaat Sido, Nazmi Rashid Akash, Ismail Allou Ismail, del pueblo de Khaziana Tahtani, y Mannan Krru de Janders.

Cambio demográfico sistemático

Las autoridades turcas han estado ejerciendo su odio histórico hacia el pueblo kurdo eliminando el “kurdismo” de Afrin utilizando métodos más brutales. La Red de Activistas de Afrin publicó un censo no oficial que sugería que el número de kurdos autóctonos en la región de Afrin se redujo al 34,80% de la población total durante enero de 2020 (según fuentes oficiales sirias, el número de kurdos había representado anteriormente aproximadamente el 97% de la población). El censo no oficial de la Red de Activistas de Afrin sitúa el porcentaje de colonos traídos por Turquía en el 65,20% de la población total. Según el censo, el total de kurdos que quedan en los pueblos y ciudades de Afrin es de aproximadamente 265.000 ciudadanos, y el número de los que fueron desplazados por la fuerza asciende a 300.500.

En el centro de la ciudad quedan 53.300 de la población original, y otros 110.900 fueron desplazados, la mayoría de los cuales viven en las zonas de al-Shahba y Alepo, además de la región siria de Jazira. En total, la población actual de los kurdos en la región de Afrin es de aproximadamente 298.700 personas, mientras que el número de colonos traídos es de aproximadamente 458.100. Los grupos terroristas, bajo la cobertura del Estado turco, siguen practicando todos los métodos de crímenes para obligar a la población kurda restante a marcharse.

Las operaciones de saqueo del patrimonio histórico y cultural de la región de Afrin continúan de forma sistemática, teniendo como objetivo los yacimientos arqueológicos. Entre estos sitios arqueológicos, la fortaleza de Nabi Hori (Syros) se encuentra a 30 kilómetros del centro de la ciudad de Afrin y se remonta al período helenístico del 280 a.C.. El yacimiento fue objeto de excavaciones burdas y arbitrarias, y de la destrucción de capas arqueológicas como consecuencia del uso de muchas herramientas y vehículos de excavación ligeros y pesados inadecuados.

Los saqueadores buscaban, sobre todo, valiosos artefactos y estatuas que se remontan a decenas de siglos atrás, además de vidrio, cerámica y obras de arte en mosaico, todo ello bajo la mirada de la inteligencia turca y en asociación con ella.

También se destruyó el templo romano, famoso por su minarete piramidal, que se remonta a una época anterior a Cristo.

Según el informe de los activistas de Afrin, el 3 de junio de 2020 las fuerzas de ocupación turcas retiraron el antiguo muro del santuario para ocultar cualquier rastro de saqueo y excavación. Las imágenes que obtuvimos muestran que las operaciones de excavación y destrucción son evidentes en los alrededores del anfiteatro romano desde el lado oriental, como aparece en varias fotos de la puerta norte del anfiteatro romano y las imágenes muestran escenas de excavaciones vandálicas con maquinaria pesada y la destrucción de los antiguos muros de las construcciones arquitectónicas.

La Organización de Derechos Humanos en Afrin había confirmado anteriormente que los grupos armados y los agentes de inteligencia de Turquía, habían saqueado las reliquias de los santos Kuzma, Damianus y Al-Ghyuri y extraído dos ataúdes llenos de artefactos, monedas, paneles de mosaico y estatuas.

Según la Organización de Derechos Humanos de Afrin, el saqueo y el robo de antigüedades incluyó el anfiteatro arqueológico situado en el castillo, arrasado y destruido por completo, así como la muralla del castillo, el teatro romano, la iglesia, las puertas, las torres y el anfiteatro, que es uno de los mayores teatros del antiguo Oriente, e incluye 24 filas de asientos divididas en dos plantas.

Tel Jandrees, que está registrado oficialmente como montículo arqueológico en la gobernación de Alepo con el número 266, también ha sido objeto de saqueos y robos, especialmente en su extremo sur.

En Tel Zravkeh, registrado bajo la decisión (244 / A), la ocupación turca llevó a cabo excavaciones y destrucción de la colina.

Tal Jarnas, el pueblo de Tel Qibar, el yacimiento de Bish Buraq, Tell Sarikar han sido objeto de trabajos de excavación, al mismo tiempo que continúan las excavaciones en un vergonzoso desprecio por parte del Estado turco a todas las convenciones y tratados de la ONU sobre los derechos humanos y la protección del patrimonio histórico de los pueblos.

Fuente: Ebrahim Ebrahim / Medya News / Rojava Azadi Madrid / Edición: Kurdistán América Latina

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