Golpeemos a los kurdos

Una familia kurda fue atacada en mayo en la provincia de Mersin, en el sur de Turquía. La familia kurda, que llegó a Mersin como turistas desde Erbil, la capital del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí (GRK), resultó herida por un ataque racista con piedras y porras por parte de un grupo de personas.

La Oficina del Gobernador de Mersin ha negado la acusación de un “ataque racista” a pesar del testimonio de un testigo, y emitió una declaración en la que afirma que el incidente fue un “caso judicial”.

“Vi a tres personas salir de un automóvil negro, dándole golpes al conductor de un jeep blanco junto a su familia”, según la declaración de un testigo ocular.

“También estaban acosando a la esposa e hijos del extranjero, dueño del jeep blanco. La persona que era pasajera en el auto negro, con matrícula 01 YG 428, cuyo nombre era Mehmet Fatih Oflaz, como supe después, golpeó la cabeza y la cara del conductor cuatro veces con una piedra grande”, agregó el testigo, señalando que los perpetradores continuaron golpeando a la víctima a pesar de que estaba inconsciente en el suelo.

Mientras estaban a punto de regresar al automóvil, la persona llamada Mehmet Fatih Oflaz se volvió y comenzó a gritar obscenidades sobre turcos y árabes, según el testigo.

Hubo otras noticias similares el mes pasado en varios medios de comunicación de la oposición turca.

Según el sitio de noticias Duvar, los soldados dispararon a un pastor y a un niño al azar en la provincia sureste de Hakkari, y ambos esperaron durante horas para recibir ayuda médica.

El pastor Şahap Şendol, de 23 años, y el comerciante fronterizo Celil Ekinci, de 17 años, fueron baleados mientras intentaban cruzar la frontera hacia Hakkari desde el GRK.

“Primero, mataron a los caballos en los que viajaban los niños. Cuando dispararon a los caballos, los niños cayeron y luego les dispararon”, dijo el hermano de Celil Ekinci, Reşit Ekinci, hablando con Bas News.

No se ha emitido ninguna declaración sobre el incidente por parte de la Oficina del Gobernador de Hakkari.

Según informes de los medios, Şahap Şendol fue al GRK mientras pastoreaba, pero tenía miedo de regresar debido a los enfrentamientos. Celil Ekinci fue a visitar a sus familiares a esa región.

Vi varias veces el video de los pastores heridos publicado en el sitio web de noticias Artı Gerçek. Uno está gravemente herido, mientras algunas personas buscan ayuda. Los soldados vinieron después.

“¿Qué estás haciendo aquí?”, dice uno de los soldados. “Teníamos que venir”, responde uno de los pastores y continúa: “No soy un terrorista”.

El soldado sigue gritando en lugar de correr en busca de ayuda. “Está bien hermano, no le grites al niño. Nuestro carro está ahí, llevémoslo, el niño se va a morir”, suplica una de las personas de pie junto al niño, que yace herido en el suelo, cubierto de sangre.

Ahora, hermanos míos, les pediré que todos escuchemos nuestra conciencia.

Cuando lloramos por Palestina, como debe ser, también deberíamos llorar por los niños kurdos que fueron fusilados en nuestro país.

¿Alguna vez nos detenemos a pensar por qué a los kurdos se les dispara tan fácilmente en este país, o por qué ni siquiera se tolera a los turistas kurdos?

¿Por qué un adolescente kurdo de 17 años tendría que ir a Irak y traer cigarrillos en condiciones muy difíciles, convirtiéndose en un “contrabandista” en lugar de ir a la escuela como sus compañeros?

¿Por qué los vehículos blindados golpean a los niños kurdos? ¿Por qué los niños kurdos pisan las minas y mueren? ¿Por qué esas balas siempre encuentran a niños kurdos? ¿Por qué siempre disparan a los kurdos en este país?

¿Alguna vez nos preguntamos por qué no se derrama una gota de lágrima por los kurdos que fueron fusilados en Turquía, que también son ciudadanos de este país, a los que ustedes llaman “hermanos”?

De hecho, todos conocemos la razón. Golpear a un kurdo es fácil, golpear a un kurdo no tiene ningún riesgo. Matar a un kurdo queda impune. La vida de un kurdo no tiene valor.

He estado tratando de explicar el mismo tema durante las últimas cuatro décadas y estoy cansada de contar, gritar, luchar y alzar la voz sobre lo que está sucediendo.

¿Y ustedes? ¿No están cansado de ignorar lo que está pasando en nuestro propio país, no les duele nunca la conciencia? ¿No tienen una lágrima que derramar?

Aquí hay algunos comentarios dirigidos a los kurdos, incluyéndome a mí, en las redes sociales: “La propaganda es lo que mejor sabes, deja de contarnos historias”; “sucios kurdos, merecen morir como cerdos”; “eres la más grande de las terroristas, Nurcan”.

Entonces, ¿qué puedo decir? ¡Golpeemos a los kurdos!

FUENTE: Nurcan Baysal / Ahval / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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