La modernidad democrática allana el camino al socialismo democrático

En el marco del aniversario 30 de la rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, resulta relevante hacer referencia a la experiencia de emancipación social del Movimiento por la Libertad de Kurdistán, que integra contribuciones teóricas y prácticas de estrategias y tácticas revolucionarias en la construcción de un socialismo democrático. En esta dirección, la Academia de la Modernidad Democrática publica una entrevista a Duran Kalkan, fundador y miembro del Comité Ejecutivo del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, quien sintetiza la experiencia del pueblo kurdo en la puesta en práctica de la “modernidad democrática” como sistema alternativo a la modernidad capitalista, basándose en el pensamiento de su dirigente histórico, Abdullah Öcalan, encarcelado en una isla de Turquía desde hace 26 años, quien, ante la disolución de la Unión Soviética afirmaba que “dudar del socialismo significa dudar del ser humano y de su identidad social”.

El liberalismo trata a los seres humanos como individuos, desarrollando al máximo el individualismo. El pensamiento socialista, en cambio, define al ser humano como social. La realidad de nuestras vidas y la sociedad no coinciden. Somos seres sociales. No hay ser humano completamente desligado de la sociedad. “El individuo y la sociedad son expresiones de esa integridad entrelazada y dialéctica a lo largo de la historia de la humanidad. Öcalan consideró necesario utilizar estas definiciones para refutar y debilitar esencialmente la propaganda antisocialista del ataque liberal de gran alcance que se desató en el mundo durante la disolución de la Unión Soviética.”

No obstante, hace una crítica de fondo al socialismo real por su incapacidad para definir adecuadamente la modernidad capitalista y desarrollar su propia modernidad alternativa. “Aunque el socialismo real quería liberarse de la explotación y de la ley del máximo beneficio, adoptó sin cambios el industrialismo de la modernidad capitalista. Pero no pudo desarrollar un entendimiento y un sistema ecológico. No pudo establecer un orden ecológico […]. Al final, lo que surgió no fue un socialismo sino un ‘capitalismo monopolista de Estado’.”

A partir de estas críticas, se afirma que el socialismo democrático se basa en la liberación de la mujer, la sociedad ecológica y la sociedad democrática o moral y política. Se basa en estos principios fundamentales. Supera la forma capitalista de explotación con los valores y principios de la sociedad moral y política. Supera la forma industrializada de explotación con la mentalidad de la ecología social. La libertad de la mujer es la base de toda libertad e igualdad. El socialismo democrático, asimismo, se fundamenta en la igualdad de las diferencias, es un sistema de organización libre y participación igualitaria. Una unidad no se iguala a otra transformándose en ella. Se igualan entre sí preservando y desarrollando su propia existencia. El socialismo democrático protege la autonomía de las diferencias, no las destruye.

Otro aspecto estratégico en este pensamiento es el sistema de comunas democráticas. El socialismo real consideraba la comuna como una institución estatal. En el socialismo democrático, la comuna pertenece a la sociedad. Es un fenómeno social. La comuna es una institución de quienes participan en ella. También, en la comuna democrática es esencial el uso según necesidades. En ella se realiza el principio de servir, compartir, producir y utilizar según las necesidades.

El socialismo ya no es un modo de vida abstracto o una ideología del futuro. Se hace realizable desde el momento en que se toma conciencia de él. De esta forma el socialismo deja de ser un entendimiento, una línea ideológica, una forma de vida que se aplica sólo después de tomar el poder político. Lo salva de la dependencia de la política y del poder: Por el contrario, lo ve como un modo de pensar, una mentalidad. Llegar a esa mentalidad demuestra que el socialismo puede practicarse sobre la base de la creación de una política propia, independientemente de quien ostente el poder político. Puede vivirlo tanto un solo individuo, como un pequeño grupo, un partido, una región o una sociedad.

Öcalan considera la educación como la primera y más fundamental labor en el trabajo del partido y en la lucha por el socialismo democrático y su realización. Lo segundo es, por supuesto, la organización. La organización no es un concepto singular para él. Habla de redes de organización. La describe como una variedad de diferentes tipos de organización, Por ejemplo, concibe el confederalismo democrático como una organización en red. Como miles de sistemas organizativos que se entrelazan y complementan entre sí.

Esta glosa es una muestra de un rico entramado conceptual que comprende una crítica al burocratismo y las experiencias de medio siglo del PKK, entre otros debates cruciales.

FUENTE: Gilbeto López y Ribas / La Jornada

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