Ley de Apellidos: el primer paso hacia la turquificación de los pueblos

La Ley de Apellidos, una de las normas fundacionales del Estado turco, se aprobó el 21 de junio de 1934, se publicó en el Boletín Oficial el 2 de julio del mismo año y entró en vigor el 2 de enero de 1935. La ley estipulaba que todas las personas que vivían dentro de las fronteras establecidas por el Estado turco, estaban obligadas a llevar un apellido.

Cuando la normativa entró en vigor, los periódicos decían: “Ya nadie será reconocido por las diferencias de clase, cada uno tendrá el apellido que quiera”. Sin embargo, este no fue el caso. El Estado turco puso fin a la cultura de los epítetos descriptivos adjuntos al primer nombre y los apellidos asociados con el carácter turco. Esto fue especialmente cierto para el pueblo kurdo.

Dado que la ley de apellidos estipulaba que los apellidos debían estar en turco, ningún kurdo podía adoptar un apellido en su propio idioma. Por el contrario, recibieron nombres fijados por el Estado turco. Además, mientras les daba apellidos a los kurdos y las kurdas, y los registraba como turcos, el Estado también fijó las fechas de sus cumpleaños. De esta manera, el poder estatal continuó con sus intentos de borrar el pasado de las y los kurdos, no solo con sus apellidos, sino también con sus natalicios. Tras la promulgación de la Ley de Apellidos, casi todos los kurdos fueron registrados como nacidos el 1 de enero.

El Comité de Unidad y Progreso (Ittihad ve Terakki), que ganó fuerza durante el colapso del Imperio Otomano, comenzó, de esta forma, con la nueva ingeniería social. El ataque más importante del Comité, que buscaba turquificar a los diversos pueblos y grupos religiosos existentes dentro del Imperio Otomano, fue el genocidio de los armenios en 1915. Desde 1915 hasta el establecimiento de la República turca, el Comité llevó a cabo numerosos ataques y masacres para expulsar de sus tierras a armenios y griegos, y asentar a las personas que querían en su lugar.

La ingeniería social del comité se convirtió en ingeniería étnica con el establecimiento de la República. El Dr. Nazim, uno de los ittihadistas más importantes de la época, explicó de la siguiente manera sus objetivos en una reunión de ese entonces: “La revolución no tiene piedad. Sólo piensa en la meta que quiere mantener viva, y si hay obstáculos y estorbos, los destruye y los elimina”.

En este proceso, hubo ataques y masacres contra otros pueblos, especialmente contra el pueblo kurdo. Si por un lado hubo ataques militares, por otro comenzaron los intentos de asimilación de los pueblos a través de normas como la Ley de Apellidos.

Durante mucho tiempo después de la introducción de la Ley de Apellidos en Turquía, las personas kurdas no adoptaron un apellido, sino que continuaron con sus vidas sin recurrir a las autoridades estatales. El Estado turco desplegó cientos de funcionarios en Kurdistán (Bakur, sudeste turco) para dar apellidos a los kurdos y kurdas, y determinar su número. El objetivo de estos funcionarios no era dar a las personas kurdas los apellidos que querían o escuchar sus problemas, sino encontrar formas de registrarlos y convertirlos en esclavos de los turcos.

Y así fue. La tarea de los funcionarios era dar el primer paso para borrar el pasado kurdo viajando de pueblo en pueblo y registrando a las personas con la fecha de nacimiento del 1 de enero. Como segundo paso, les dieron apellidos a los kurdos. Esto fue para lograr que esos pobladores adoptaran completamente una identidad turca. Los funcionarios hicieron esto de acuerdo con el nacionalismo, uno de los códigos fundadores del Estado turco, y la máxima de Mahmut Esat Bozkurt, entonces Ministro de Justicia: “En Turquía, las razas distintas de los turcos tienen un solo derecho, que es el derecho a ser esclavos de los turcos”.

A las y los kurdos se les negó un apellido en su propio idioma. La prohibición de la lengua kurda comenzó con la Ley de Apellidos. Un kurdo no puede profesar su identidad kurda ni siquiera en turco. Esto quedó claramente establecido en la ordenanza de nombres emitida por el Ministerio del Interior en ese momento. La normativa declaraba explícitamente: “Están prohibidos los apellidos como Kürtoğlu, Arnavutoğlu (hijo kurdo, hijo albanés), etc., que se refieren a la raza”.

Mientras que las personas en Turquía adoptaron apellidos de su propia elección, en Kurdistán se dieron de acuerdo con una lista disponible para los funcionarios responsables. El pueblo no fue consultado de ninguna manera. La República, que había establecido un sistema basado en la destrucción del pasado kurdo, dio su paso más importante y puso a los kurdos apellidos que a menudo eran insultantes o enfatizaban que eran turcos.

Algunos de los apellidos dados específicamente a los kurdos fueron Türk (turco), Öztürk (verdadero turco), Türkoğlu (hijo de turco), Kantürk (turco de sangre), Aslantürk (turco león), Türkdoğan (turco nacido) y Dağtürk (turco de montaña).

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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