Mujeres de Rojava a la sombra de la guerra

Con la amenaza de otra ofensiva turca contra los territorios administrados por los kurdos en el noreste de Siria, las mujeres de Rojava, que lucharon duramente por la libertad y la igualdad, temen no solo a la guerra en sí, sino también a sus consecuencias para ellas mismas y su lucha.

Hoy en día, hay menos mujeres combatientes en Rojava, una región autónoma de facto en el noreste de Siria, ya que muchas perdieron la vida luchando contra el Estado Islámico (ISIS). La amenaza constante de incursiones turcas y un alto el fuego inestable, las dificultades económicas y el intento de exprimir a los kurdos en territorios dominados por los árabes, también han tenido efectos negativos en la vida, los derechos y las libertades de las mujeres.

La amenaza de guerra es inminente

La vida en las áreas controladas por los kurdos en el noreste de Siria nunca fue fácil. En estos días, faltan productos básicos: el suministro de agua y electricidad es intermitente, los trabajos escasean, los alimentos básicos son caros, y la lucha para mantener a las familias y alimentar a sus hijos es difícil. Sin embargo, a medida que los tambores turcos de la guerra suenan cada vez más fuerte, muchos en Rojava temen que, incluso, esta difícil realidad pronto pueda ser reemplazada por ataques aéreos y oleadas de refugiados.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha amenazado en las últimas semanas con reiniciar la operación en Siria si no se respetan las condiciones de un acuerdo alcanzado entre Moscú, Ankara y Washington, en 2019. Ya sea que otra operación en el Kurdistán sirio esté a la vuelta de la esquina, la situación en el terreno está empeorando en términos de seguridad, dijo a The Media Line Liza Shishko, una periodista nacida en Rusia, que vive en Rojava.

“Viajar en Rojava se ha vuelto un poco más riesgoso, mientras que Turquía ha aumentado los ataques de precisión contra los líderes de las FDS y las YPG durante más de un mes y se informan más secuestros en los territorios controlados por Turquía”, informó recientemente Shishko a través de Telegram e Instagram.

Las FDS, o Fuerzas Democráticas Sirias, una alianza de milicias, es la fuerza de defensa oficial de Rojava. Las FDS están encabezadas por las YPG, o Unidades de Protección del Pueblo, una milicia que es principalmente kurda.

Durante los últimos dos años, desde que Turquía lanzó la Operación Fuente de Paz y atacó las ciudades principalmente kurdas de Tell Abyad y Ras Al Ayn, miles de residentes kurdos se vieron obligados a huir y se produjeron cambios demográficos significativos en la región.

Como siempre, las mujeres pagaron un precio elevado. Una comisión reciente de las Naciones Unidas encontró vastas pruebas de que “la situación de las mujeres kurdas es precaria”.

La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Siria, con mandato de la ONU, encontró numerosas pruebas de violaciones diarias, violencia sexual, acoso y tortura. Citó ejemplos inquietantes de violaciones y secuestros selectivos de civiles en la ciudad de Afrin, que fue invadida y ocupada por Turquía y sus milicias, en 2018.

El informe documenta la violación de al menos docenas de mujeres en Tell Abyad.

Shiler Sido, experta en lenguas orientales antiguas, que ahora explora las consecuencias de la guerra para las mujeres kurdas que se convirtieron en refugiadas en el marco del derecho internacional, dice que la situación está empeorando debido al bloqueo económico tanto del régimen sirio como de Turquía. Sido nació y se crió en Afrin, y tuvo que abandonar la ciudad como resultado de la incursión turca y buscar refugio en el campo de Alepo.

“La situación en cada parte de Siria es grave: todo está destruido, las escuelas, las casas, es un área de desastre. En cuanto a Rojava, el régimen nos bloqueó desde el principio. Se nos quitaron muchas tierras agrícolas, y este bloqueo económico aún continúa por todos lados y nos asfixia. Hay muchos informes que muestran que nuestras mujeres sufren de falta de hierro en la sangre debido a la desnutrición”, dijo a The Media Line.

¿El fin de la utopía kurda?

Durante casi 10 años, Rojava ha constituido un contraste sorprendente para las actitudes patriarcales y degradantes hacia las mujeres en Siria y en todo el Medio Oriente. Las mujeres kurdas, árabes e internacionalistas acudieron allí para unirse a la lucha armada contra la opresión, pero también para encontrar refugio de la sociedad conservadora y el dictado patriarcal. Las leyes de Rojava prohíben la poligamia y el matrimonio precoz, mientras que las mujeres participan en todos los aspectos de la vida, incluido el mando militar y el liderazgo político.

“ISIS quería cubrir todo el mundo de negro y traernos de regreso a la Edad Media. Toda la humanidad estaba en peligro. No solo nosotras. Rojava fue todo lo contrario: contra el pensamiento islámico radical, contra la violación de los derechos humanos y de las mujeres”, dijo Sido.

“¿Por qué Rojava es tan atractiva para las mujeres? Bueno, no hay muchos lugares en el mundo donde las mujeres puedan tener acceso a armas y participar en la lucha armada. La falta de monopolio masculino de las armas permitió cierto grado de confianza y capacidad para defenderse. Aquí una mujer puede desempeñar un papel importante en el liderazgo militar y civil. Todos estos aspectos contrastan con la imagen de ‘mujer débil’ que existe tanto en Occidente como aquí, en Medio Oriente”, agregó.

La profesora Ofra Bengio, de la Universidad de Tel Aviv, una destacada experta en historia kurda y autora de muchos libros, dice que los extranjeros que vienen a Rojava se sienten atraídos por un sentido de romanticismo, aventura, una guerra contra los “malos” y la larga guerra civil. .

“En este aspecto, este fenómeno se puede comparar con la Guerra Civil española (1936-1939) que solía atraer idealistas, comunistas y buscadores de justicia de todo el mundo”, dijo Bengio a The Media Line.

Shishko enfatiza que, para muchas mujeres kurdas, unirse a la resistencia armada en Rojava es visto como una oportunidad para evitar el camino tradicional de una mujer en la sociedad patriarcal: matrimonio, familia e hijos. Muchas de ellas eligen conscientemente el llamado “celibato revolucionario”.

“Las mujeres no pueden tener familia e hijos mientras están en las YPG. No hay ninguna prohibición para que las mujeres que tienen hijos se unan a las YPG, pero es posible que la familia no lo apruebe e incluso le impida hacerlo. Siempre hay un compromiso entre la sociedad conservadora y ultrareligiosa y las necesidades de la revolución”, indicó Shishko.

Sido, madre de tres hijos, agrega que en Rojava una mujer tiene la opción de convertirse en guerrera o ser madre.

“Es difícil estar completamente dedicada al combate y la guerra si sus hijos y su familia lo respaldan. En un país como Siria, es muy difícil librar una guerra y tener hijos. Además, en las actuales condiciones de inestabilidad en el norte de Siria, la situación de una mujer casada también es muy difícil: hay crímenes de guerra, violaciones, violencia doméstica y, muy a menudo, las mujeres sienten que tienen que rebelarse, de esta manera u otra”, analizó.

La precaria situación en Rojava, la sangrienta guerra contra ISIS y la constante amenaza de invasión turca, han tenido un efecto grave en la autonomía utópica kurda en el noreste de Siria. Antes de 2019, las mujeres constituían aproximadamente un tercio de todos los luchadores en las YPG. Hoy, según los lugareños, su número es significativamente menor, ya que muchos han muerto en el campo de batalla o, en el caso del líder político Hevrin Khalaf, fueron asesinadas por fuerzas pro-turcas. La oficina de las FDS no respondió a una consulta de The Media Line.

Además, muchas familias progresistas se han ido a Europa, mientras que las familias más conservadoras se trasladan a la parte norte de Rojava desde el sur, donde la mayoría de las mujeres se cubren el cabello y se adhieren a las normas tradicionales. Estos procesos dan como resultado cambios sociales, como la falta de mujeres en la piscina pública en Qamishlo y en las filas militares, señaló Shishko.

Los kurdos en Siria temen que, en el caso de una nueva ofensiva turca en el noreste de Siria, se encuentren indefensos, a la luz del hecho de que Estados Unidos se está distanciando de la región, mientras Rusia persigue sus propios intereses con respecto a la región. Los líderes kurdos del norte de Siria emitieron recientemente un llamamiento para entablar conversaciones con Damasco. Y la semana pasada, Damasco movilizó unidades del Ejército Árabe Sirio a la ciudad de Tel Rifaat, controlada por las FDS, en previsión de un ataque de las fuerzas de Ankara.

A medida que los kurdos continúan luchando por su supervivencia, el sueño de una sociedad igualitaria y justa que se creó en Rojava, donde las mujeres pueden ser luchadoras, líderes y jueces, sigue alejándose.

FUENTE: Ksenia Svetlova / The Media Line / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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