Turquía: las mujeres están decididas a conquistar la igualdad y la libertad

El mes pasado, la provincia de Diyarbakır, en el sureste de Turquía (Bakur, Kurdistán turco), fue testigo del brutal asesinato de una joven en manos de su hermano, un hecho que fue captado por las cámaras de seguridad de una comisaría cercana.

Las imágenes mostraban a Abdullah Şaylemez disparando cinco tiros a su hermana Gülistan Şaylemez, de 34 años, antes de huir apresuradamente de la escena del crimen.

Aproximadamente 10 días antes del incidente, Gülistan había solicitado protección al departamento de policía local, diciendo que temía que sus propios familiares la mataran. Un día antes de ser asesinada, dio una declaración adicional a la jefatura de policía de la ciudad.

Pero ningún ruego a la policía ni el Estado pudo protegerla.

Un vistazo al sureste de Turquía, mientras se conmemora el Día Internacional de la Mujer, debería ser suficiente para dar una idea del panorama sombrío que enfrentan las mujeres en el país.

Los municipios dirigidos por el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), de oposición pro kurda, habían avanzado hacia la igualdad de género durante su breve período en el cargo. Abrían centros de mujeres uno tras otro, mientras que las mujeres ganaban una plataforma más amplia en la esfera política, a través de la representación en los comités regionales de mujeres.

Las mujeres eran más visibles en muchas áreas de la vida. Fueron contratadas como conductoras de autobuses, una medida que desafía las normas locales, y la práctica de copresidir la política local se estandarizó. Muchos municipios estipulaban en los contratos de trabajo que la violencia contra la mujer era motivo de despido.

Hubo una clara manifestación de estas políticas igualitarias en la vida cotidiana en el sureste de Turquía, pero, lamentablemente, todas somos muy conscientes de lo que sucedió para detener este impulso.

La represión en curso contra el HDP -liderada por el gobierno turco- ha llevado al arresto de miles de funcionarios del partido, mientras que se derrocó a docenas de sus alcaldesas y legisladoras electas. Los funcionarios designados por el gobierno se han hecho cargo de la administración local en la región.

La mayoría de las organizaciones de mujeres de la región han sido clausuradas tras los decretos presidenciales emitidos durante los dos años del estado de emergencia, tras el fallido intento de golpe de Estado de 2016.

Los centros para mujeres, como DİKASUM y KARDELEN, ya no existen. Además, las mujeres han sido expulsadas como conductoras de autobús en la provincia, y se han cerrado las líneas telefónicas de emergencia para víctimas de abuso doméstico. Tantos años de trabajo se han destruido en los últimos cinco años.

Solo durante el año pasado, nosotras, como mujeres, gastamos una gran cantidad de energía y esfuerzo por no perder los logros que habíamos alcanzado, comenzando con la protección del Convenio del Consejo de Europa (CE), para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica. También conocido como el Convenio de Estambul, es un tratado de derechos humanos del CE contra la violencia doméstica y de género.

El gobierno ha expresado su preocupación por el tratado, pero si Turquía hubiera aplicado la convención correctamente se podría haber evitado un buen número de los feminicidios durante 2020.

El panorama al oeste de Turquía no ha sido tan diferente en los últimos años.

Al menos 408 mujeres fueron asesinadas en Turquía en 2020, según Anıt Sayaç, o Counter Monument, una iniciativa que mantiene un registro de feminicidios que se remonta a 2008, con 67 muertes más registradas desde principios de año. Esto tiene lugar en medio de informes diarios de casos de violencia contra las mujeres en todo el país, que muestran que no es solo Gülistan a quien el gobierno no está protegiendo.

El gobierno ha estado reprimiendo las organizaciones de mujeres en todo el país, pero las mujeres siguen, sin inmutarse.

Por ejemplo, más de 310 mujeres y grupos LGBTQ se han unido para formar la Plataforma de Mujeres para la Igualdad (EŞİK). El grupo ha trabajado arduamente para defender el Convenio de Estambul ante el público y los partidos políticos.

EŞİK ha enumerado cinco demandas para la implementación de la igualdad de género en Turquía. Incluyen la provisión de un derecho a la igualdad de ciudadanía, la eliminación del discurso y las amenazas a los derechos de las personas, un plan de acción urgente contra las amenazas a una vida libre de violencia dentro y fuera del hogar, asegurando que la educación sea igual, libre de discriminación y con base científica, y la implementación de políticas que brinden igualdad de oportunidades de empleo, cuidado infantil gratuito y prevención de la violencia en el ámbito laboral.

Todos los partidos políticos de Turquía deben examinar cuidadosamente las cinco cláusulas y tomar la iniciativa para implementarlas. Las mujeres deben poder decir que se niegan a respaldar a cualquier partido político que no reconozca estas demandas. Haré exactamente esto antes de las próximas elecciones y veré cuidadosamente qué está haciendo cada partido para lograr la igualdad de género.

La lucha de las mujeres en Turquía también continúa este 8 de marzo.

Se están formando consejos de mujeres en las escuelas secundarias junto con un esfuerzo por llevar el mensaje de la Convención de Estambul a todo el país.

Las mujeres se están organizando contra el feminicidio y presionando para que se rindan cuentas sobre homicidios sospechosos en Turquía. En resumen, existe un esfuerzo concertado para lograr la igualdad y la libertad en el hogar, el trabajo, los partidos políticos, las universidades y cualquier otro ámbito.

Las mujeres de Turquía se niegan a ser serviles.

FUENTE: Nurcan Baysal / Ahval / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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