Después de las elecciones iraquíes

Las elecciones anticipadas de Irak se llevaron a cabo el domingo pasado con una participación, según los resultados oficiales, del 41 por ciento, pero en realidad se estima que solo el 20 por ciento de los votantes acudió a las urnas.

Después de la caída del régimen de Saddam Husein, la participación superó el 80 por ciento en las primeras elecciones realizadas. Desde entonces, el número de personas que han votado ha disminuido constantemente.

Esta vez se introdujo un sistema de votación diferente para las elecciones. Anteriormente, había un sistema basado en la representación proporcional, organizado en provincias como distritos electorales (Irak consta de 19 provincias, tres de las cuales están en Bashur, Kurdistán iraquí) y la gente votaba por listas.

Sin embargo, esta vez hubo 83 distritos electorales en todo Irak y los candidatos fueron seleccionados directamente. La equidad de este sistema se puso en tela de juicio inmediatamente después de las elecciones. En algunos lugares, los candidatos se convirtieron en legisladores con solo 5.000 votos, mientras que en otros lugares los candidatos que recibieron 20.000 votos no pudieron ingresar al parlamento.

Y debido a un sistema de “cuotas” para la representación parlamentaria, una cuarta parte de los representantes electos deben ser mujeres, mientras que nueve de los escaños deben pertenecer a minorías (cinco escaños para cristianos, solo uno para yezidíes, shabak, feylî y mandeanos).

Los resultados de las elecciones en la región de Kurdistán cambiaron significativamente en comparación con las anteriores. Casi todos los partidos que nominaron candidatos perdieron votos.

Aunque técnicamente el Partido Democrático del Kurdistán (PD) es el que tiene más diputados en Bashur, también es el partido que perdió más votos. En comparación con las elecciones de 2018, cuando recibió 725.000 votos, el PDK ahora perdió 304.000 votos.

La Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), que se alió con Gorran en estas elecciones, perdió 214.000 votos. Para Gorran, la situación fue peor: en los comicios de 2018, ganó casi 200.000 votos y tuvo cinco escaños, sin embargo esta vez, con solo 22.300 votos, Gorran perdió todos sus lugares en la cámara de representantes de Irak.

Komala perdió 41.000 votos y Nifşa Nû perdió 17.000 votos, lo que elevó el número de diputados a nueve. Yekgirtû Îslam, el único partido kurdo que aumentó su voto, esta vez obtuvo 7.000 votos más.

De los casi 3,5 millones de ciudadanos con derecho a voto en la región de Kurdistán, solo 900.000 acudieron a las urnas. Por eso, cientos de miles de ciudadanos que habían votado en las elecciones pasado, este año no votaron como forma de protesta.

Teniendo en cuenta que, a diferencia del resto de Irak, ninguno de los candidatos independientes en Bashur fue elegido, es obvio que la gente que no cree en el sistema de partidos establecido, por lo cual tampoco votó por los independientes.

Por lo tanto, se entiende que la gente de Bashur no solo no cree en el sistema político sino que tampoco cree en los candidatos.

Aunque las razones de esto son más o menos conocidas, vale la pena discutir la relación Bashur-Bagdad por separado. Pero dejemos que este sea el tema de otro artículo.

l partido que obtuvo más votos en las elecciones iraquíes fue el movimiento Sadr, liderado por el clérigo chií Muqtada al-Sadr. El movimiento aumentó el número de sus escaños en el parlamento iraquí de 54 a 73.

Los partidos kurdos obtuvieron 61 de los 329 escaños en el parlamento, de los cuales 32 pertenecen al PDK.

El partido Dawa, del ex primer ministro de Nouri al-Maliki, incrementó sorprendentemente el número de sus escaños de 25 a 37.

Los grupos chiítas, conocidos por su proximidad a Irán, se enfrentaron a importantes pérdidas de votos. La alianza Fatah, dirigida por Hadi Amiri, que fue la segunda potencia en las elecciones anteriores, cayó esta vez de 48 a 14 escaños, y ahora es el séptimo grupo más grande en el parlamento.

El día anterior a los comicios, Muqtada al-Sadr envió un mensaje a algunas fuerzas armadas dentro de las Fuerzas de Movilización Popular (Al-Hashd Al-Sha’bi) diciendo que “todas las armas, incluidas las que pertenecen a los que dicen ser insurgentes, deben ser recolectados dentro del Estado”. Un portavoz de Kata’ib Hezbollah respondió diciendo que solo podían entregar sus armas al Imam Mahdi.

Las potencias occidentales, especialmente Estados Unidos, están satisfechas con este resultado. Su esperanza también era que los resultados de las elecciones fueran contra Irán y que se rompiera el equilibrio entre las facciones chiítas.

Sadr, sin embargo, también envió un mensaje a Occidente en su discurso después de que se anunciaran los resultados de las elecciones. Advirtió a las potencias extranjeras que no interfieran en el proceso de formación de un gobierno, y calificó a su grupo de “iraquí, ni oriental ni occidental”.

Teniendo en cuenta los resultados actuales se puede esperar que el proceso para establecer un gobierno avance más rápido esta vez.

Pero pronto veremos los efectos de los equilibrios políticos cambiantes dentro del parlamento iraquí sobre las políticas reales y si será más pacífico o agresivo.

FUENTE: Meral Çiçek / Yeni Ozgur Politika / Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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