El feminismo kurdo resiste el neoliberalismo y mira a América Latina

Oriente Medio News entrevistó a Houzan Mahmoud, editora de Kurdish Women’s Stories, libro publicado en 2021 por Pluto Press, y que contiene 25 relatos escritos por mujeres kurdas residentes en las cuatro partes del Kurdistán así como en la diáspora kurda presente en varios países.

Houzan Mahmoud es feminista kurda, escritora y conferencista originaria del Kurdistán del Sur (norte de Irak), ha estado activa en política y en la lucha por los derechos de las mujeres por más de dos décadas. Cofundadora y coordinadora del Culture Project, una plataforma basada en Londres, que congrega a kurdos de todas las edades y corrientes políticas, que permite el debate y exhibición de los problemas que afectan a la sociedad kurda tanto en la diáspora como en el Kurdistán.

Concebido como parte del programa de autodescripción por medio de la escritura del ya mencionado Cultural Project, Kurdish Women’s Stories logra hacer dialogar y debatir entre sí las voces de mujeres kurdas con distintos antecedentes culturales, educativos, políticos y que viven en ambientes geográficos diferentes.

Desafiando estereotipos y las representaciones patriarcales, el libro otorgó toda la libertad para que las autoras escribieran sobre sus propias experiencias, algunas de las cuales incluyen exilio, desaparición de personas amadas, violencia de género, así como activismo feminista y resistencia armada, incluyendo relatos de primera mano de movimientos políticos kurdos desde la década de 1960 hasta nuestros días.

-¿Qué te motiva a compilar y editar un libro como Kurdish Women’s Stories?

-En primer lugar, muchas gracias por esta entrevista y por su interés en la cuestión kurda. Bueno, inherentemente, algunos temas e intereses son inevitables, teniendo en cuenta mis antecedentes personales: soy una mujer kurda, feminista, izquierdista, que creció en una familia políticamente activa y cuyos familiares eran luchadores por la libertad contra el régimen de Saddam Hussein. A pesar de haber vivido en el exilio durante los últimos 25 años, siempre he estado involucrada en el activismo político en apoyo de los kurdos en todas partes. Los kurdos han sido alineados y borrados de muchas narrativas, tanto por nuestros colonizadores como por el propio establishment kurdo, debido a las actitudes patriarcales y la hegemonía de la élite en el poder. Sentí que había una necesidad terrible de narrativas únicas y originales de las mujeres kurdas, que fueran escritas por ellas mismas, sin ningún tipo de censura, restricción o control. Entonces, pensé que sería una buena idea cruzar las fronteras artificiales impuestas por los imperialistas regionales e internacionales, e incluir los escritos de las mujeres kurdas que residen tanto en todas las partes del Kurdistán dividido como en la amplia diáspora kurda.

-En Occidente (concepto de por sí polémico) hay una idea romantizada de los kurdos como un pueblo progresista y feminista, en el cual las mujeres forman parte de la misma defensa armada de la nación ¿Qué tanto hay de verídico en esta percepción?

-Esa percepción es gran parte cierta, las mujeres kurdas siempre han tenido una gran presencia en las luchas políticas y sociales. Sin embargo, difícilmente se reconoce su contribución a esas luchas o se minimiza en relación a aquellas por las que los hombres han luchado. Si se observa con suficiente cuidado, este es un tema histórico en todas las causas revolucionarias.

Las mujeres kurdas han estado en la vanguardia de la lucha contra el Estado Islámico (ISIS) y la actual ocupación turca de Rojava. Esa lucha se une a la lucha por la igualdad de género y los derechos de las mujeres que ponen a prueba el poder, el libre albedrío y la cosmovisión de las mujeres, por eso su revolución es diferente, más inclusiva y amigable con las mujeres. Sin embargo, estas mujeres siguen siendo mujeres y objetivadas aún en visiones típicas machistas, que han sido romantizadas para presentarlas de manera más afín y atractiva para el público masculino y occidental, cuando hay mucho más matices, dualidad y humanidad en sus identidades que ser meras niñas con armas.

-Los kurdos están dispersos en varios países, principalmente en Turquía, Siria, Irak e Irán. ¿Qué capacidad de coordinación pueden tener frente a fuerzas geopolíticas que influyen en su pueblo en diferentes direcciones e intereses?

-Me temo que necesito hacer una corrección, los kurdos no están dispersos, en realidad el Kurdistán está dividido y ocupado por cuatro estados: Irán, Irak, Turquía y Siria. Las fronteras actuales de Oriente Medio son artificiales y están dibujadas por la intervención imperialista. En ese contexto, el Kurdistán fue dividido después de la derrota del Imperio Otomano. Los kurdos han librado varias luchas, tanto urbanas así como clandestinas y armadas contra la división, opresión, asimilación y políticas genocidas de los estados nacionalistas árabes, turcos y persas. Desde hace más de un siglo, los kurdos se esfuerzan por sobrevivir a la eliminación, los genocidios físicos y lingüísticos, así como la limpieza étnica y los cambios demográficos de nuestra patria. Es obvio que estos estados utilizan lo que tienen a su alcance para intentar silenciar, desviar y engañar a las luchas kurdas. Sin embargo, hay solidaridad entre nuestro pueblo donde sea necesario. Por ejemplo, al apoyar a Rojava todos los kurdos de todo el mundo se movilizaron de muchas maneras para asegurarse de apoyar a la resistencia.

-Añadiendo a la última pregunta, en cuestiones de género ¿es posible hablar de un feminismo kurdo o de varios movimientos feministas en el Kurdistán?

-En Rojava y el Kurdistán del Norte (sudeste de Turquía) las luchas de las mujeres son activas y han, por lo tanto, desarrollado su propio feminismo que está contra el capitalismo y el neoliberalismo, poniendo a las mujeres en el centro de las decisiones políticas y otros procesos societales. En términos de feminismo, en otras partes del Kurdistán, por ejemplo en el Kurdistán del Sur, nosotras sufrimos de versiones neoliberales de un feminismo impuesto a las mujeres kurdas por medio de una “ONGización”, que convierte las luchas de las mujeres en parte de proyectos de organizaciones jerárquicas y corporatistas, que están alejadas y desapegadas de la vida cotidiana y real de las mujeres así como de sus luchas en la sociedad. Feministas como nosotras (las participantes del libro), que nos negamos a esto, estamos peleando y tratando de crear una alternativa feminista opuesta y basada en la realidad vivida por nosotras. Tengo conocimiento que este es el caso en varios países latinoamericanos, por lo que nosotras necesitamos crear una solidaridad internacional en la cual haya voces feministas poderosas más allá de las organizaciones oficiales financiadas por el Estado.

-¿Podrías explicar el libro con más detalles y también platicarnos sobre cómo fue el proceso de edición de historias tan diversas?

-Fue en 2018 cuando publiqué una llamada en redes sociales, en kurdo y en inglés, en la cual pedía a las mujeres kurdas que se presentaran y escribieran sobre sí mismas para un libro. Luego empecé a hacer preguntas a las mujeres que contestaron mi llamada, y me acerqué a diferentes amigas que me ayudaron a conseguir más historias. Por supuesto, en Culture Project trabajamos para lograr este libro. Empezamos a editar las historias que se nos enviaban, algunas de las mujeres kurdas escribieron en árabe, farsi y turco, porque en esos países las lenguas kurdas están prohibidas tanto en las escuelas como en la esfera pública. Traducimos todas las historias al kurdo sorani y de ahí al inglés. No quería que la asimilación lingüística fuera una barrera hacia nuestra unidad y solidaridad como mujeres kurdas. Por supuesto, este libro cruza las fronteras artificiales entre nosotros, los kurdos, y los idiomas que se nos han impuesto.

-¿Por qué es importante para los lectores latinoamericanos conocer estas historias?

-Se trata de historias personales e íntimas escritas por mujeres kurdas, son sus auténticos autorretrato, hablan de sus propias experiencias de exilio, encarcelamiento, tortura, pérdida de seres queridos, esperanza, optimismo, arte y poesía. Estas historias no son de los medios de comunicación convencionales, que exotizan o muestran a las mujeres como meras víctimas, quitándoles su capacidad de agencia. Por el contrario, las mujeres de este libro hablan de violencia familiar, pero también de su resistencia contra ella. Hablan de violencia, tortura y brutalidad del Estado, pero también de su propia resiliencia y lucha. Estos relatos son una evidencia importante de que, por primera vez, un grupo colectivo de mujeres de todas las partes del Kurdistán y la diáspora eligen tomar un bolígrafo y escribir sobre sí mismas como mujeres libres. Los lectores latinos que estén interesados en los temas kurdos encontrarán en esta publicación una aproximación refrescante y diferente a aquella representación que hacen de los kurdos y kurdas los medios de comunicación. Y, por supuesto, ha habido paralelismos y llamamientos a la solidaridad entre múltiples movimientos y grupos en toda América Latina con la lucha de las mujeres kurdas. La vida de las mujeres kurdas, como todas las vidas marginadas de las mujeres, son complejas, diversas y sofisticadas a su manera.

-¿Cuáles son las similitudes que ves entre los movimientos feministas de América Latina y la lucha feminista kurda?

-Creo que hay muchas similitudes, por ejemplo, la lucha contra el capitalismo, la intervención imperialista y la toma de las armas en defensa de los hogares y las ciudades. Tienes el movimiento zapatista, que se basa en el anarquismo, el marxismo y la tradición maya. Pero también, el movimiento kurdo en Siria y Turquía ha desarrollado un sistema confederalista con ecologismo y derechos de las mujeres. Hay muchas potencias regionales e internacionales interviniendo en nuestros asuntos, que son obstáculos para cualquier ideología progresista y orientada a las personas y sus aspiraciones. Lo cual creo que es similar para muchos países latinoamericanos. En el Kurdistán todos hemos sido influenciados por escritores latinoamericanos y movimientos revolucionarios izquierdistas. Recuerdo que en la década de 1980, cuando mis hermanos estaban en una organización izquierdista, leían sobre las luchas cubanas y nicaragüenses, y el movimiento de liberación nacional Tupamaros. Del mismo modo, la revolución de Rojava ha desatado la esperanza y la solidaridad entre las feministas latinas y los amantes de la libertad en el Kurdistán.

-En tu opinión, ¿cómo debería ser la aproximación de la academia latinoamericana a la situación kurda no solo en Medio Oriente sino también hacia la diáspora kurda?

-Creo que es importante que ambas partes se interesen por la política, la cultura y los esfuerzos feministas para aprender, en primer lugar, el uno del otro. Creo que hay muchas similitudes en términos de situaciones sociales y políticas. De ahí que sea necesario que ambas partes forjen vínculos, intercambien ideas y colaboren juntas para introducir y difundir las noticias sobre estas luchas. En la diáspora, los kurdos formaron varias iniciativas políticas, sociales y culturales; co-fundé personalmente el Culture Project para vincular el Kurdistán con su diáspora y el mundo en general. Como parte de esto, fuimos invitados a participar en una conferencia en la Universidad de Nueva York para presentar un artículo que redactamos sobre el auge latino en el Kurdistán iraquí. Tales eventos e intercambios directos con universidades latinas, organizaciones culturales y feministas son grandes ideas para el futuro.

FUENTE: Oriente Medio News

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