Erdogan se prepara para una nueva invasión con la aceptación tácita de Estados Unidos

Casi tres años después de su invasión más reciente del norte de Siria, en octubre de 2019, para atacar a los kurdos-sirios apoyados por Estados Unidos, a los que considera parte del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y, por lo tanto, una amenaza terrorista existencial para su país, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha anunciado que está listo para repetir el ataque. Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) han considerado durante mucho tiempo al PKK como organización terrorista.

Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos, Turquía también considera a los kurdos sirios, organizados militarmente como Fuerzas de Defensa de Siria (FDS)/Unidades de Defensa del Pueblo (YPG), también terroristas, a pesar de ser lo que un libro reciente de Michael Knights y Wladimir van Wilgenburg han denominado “aliados accidentales”, o socios del exitoso esfuerzo estadounidense para reducir al Estado Islámico (ISIS). Turquía estaba haciendo poco para lograr esto, a pesar de las repetidas súplicas de Estados Unidos. La intervención turca anterior contra el socio kurdo sirio de Estados Unidos había provocado una condena generalizada en Estados Unidos, de que había abandonado deshonrosamente a su aliado kurdo sirio.

Una nueva invasión turca del norte de Siria se realizaría sobre la base de los continuos ataques turcos contra el PKK en el norte de Irak, acciones que también amenazan con una guerra intra-kurda entre el PKK y los kurdos iraquíes (PDK) a quienes el PKK considera que cooperan con Turquía. Bagdad también podría verse involucrado. Irán, con su larga participación en Irak, y Siria no pueden quedarse atrás.

A pesar de sus acusaciones contra los kurdos sirios, las acciones agresivas de Erdogan probablemente tengan más que ver con las próximas elecciones turcas, previstas para junio de 2023. Pero posiblemente podrían ser antes, si el presidente turco decide convocar elecciones anticipadas, como lo hizo en noviembre de 2015 después de perder temporalmente su mayoría en los comicios de junio de ese año. Entonces, como ahora, Erdogan usó la amenaza kurda como catalizador para obtener la reelección. Sin embargo, esta vez Erdogan también tiene que superar problemas económicos generalizados, con una inflación de más del 60 por ciento y la lira turca a solo una fracción de su valor anterior. Además, Erdogan afirma que puede devolver a algunos de los más de 3,6 millones de refugiados, en su mayoría árabes sirios y en campamentos en Turquía, a cualquier nuevo territorio sirio que pueda lograr apoderarse y así expulsar a los kurdos sirios. Según el presidente turco, dicha reubicación de refugiados ayudaría a aliviar el desastre económico turco que amenaza su reelección.

Dado que los rusos están distraídos por su guerra contra Ucrania y, por lo tanto, es poco probable que se opongan a cualquier nuevo movimiento turco en el norte de Siria -como lo han hecho en el pasado-, esto probablemente también anime a Erdogan a ver el presente como un momento oportuno para atacar. Además, dado el deseo de Estados Unidos de que la OTAN apruebe la solicitud de adhesión acelerada de Suecia y Finlandia, que Turquía ha estado vetando, Erdogan calcula que puede seguir negociando implícitamente la aceptación tácita de por parte de Washington de sus planes sirios. Al igual que Rusia, Estados Unidos está en una mala posición para oponerse a la nueva apuesta siria de Erdogan.

FUENTE: Michael M. Gunter / Medya News / ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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