Justicia para Afrin: los crímenes invisibles de Siria + Video

El Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR) ha publicado un vídeo informativo sobre la invasión turca en 2018 de la ciudad de Afrin (Rojava), de población kurda, en el norte de Siria, y sus consecuencias. El vídeo llega un día después de que el ECCHR y Sirios por la Verdad y la Justicia (STJ) presentaran conjuntamente una denuncia penal ante la Fiscalía Federal alemana acusando a las milicias armadas respaldadas por Turquía de cometer crímenes en Afrin, según el derecho internacional.Esto es lo que ha sucedido hasta ahora en la región desde que Turquía se apoderó de Afrin, según el ECCHR y STJ:

-En enero de 2018, el ejército turco y sus grupos armados aliados invadieron la región de Afrin, Siria. Lo que empezó entonces continúa hasta hoy.
-Un ataque a la población local, principalmente kurda, que consiste en torturas, asesinatos y detenciones arbitrarias, expulsándolos de sus hogares y privándolos así de sus medios de vida.
-Estos actos cometidos por milicias islamistas y el ejército turco constituyen crímenes según el derecho internacional. Junto con seis supervivientes de estas atrocidades, el ECCHR, Sirios por la Verdad y la Justicia y sus socios han presentado una denuncia penal ante el Fiscal Federal alemán, exigiendo una investigación sobre los perpetradores y ofreciendo pruebas para dichas investigaciones.
Pero para entender por qué sucedió esto, miremos hacia Afrin antes de la invasión.
En el noroeste de Siria, a lo largo de la frontera turca, se encuentra Afrin, un distrito famoso por su hermoso paisaje y su rica agricultura. Se estima que 13 millones de olivos cubrían el paisaje, con más de 360 aldeas kurdas.

Afrin es la región más densamente poblada por kurdos en Siria. Sin embargo, las comunidades árabes, las minorías aleví, yazidí y cristiana siríaca tienen raíces históricas allí y la tierra fue adornada con numerosos santuarios religiosos y sitios arqueológicos que reflejan esta cultura local diversa. En el corazón de la ciudad de Afrin se alzaba la monumental estatua de Kawa el Herrero, símbolo de la resistencia kurda.


En 2011, una ola de levantamientos contra el régimen de Bashar al Asad se extendió por toda Siria y encontró una respuesta dura y brutal por parte del gobierno. Esto marcó el inicio de un conflicto violento y catastrófico en el país.
Las fuerzas armadas de autodefensa kurdas establecieron una administración autónoma en todo el norte de Siria que se expandió para incluir a Afrin en 2014. Durante cuatro años, Afrin evitó convertirse en un lugar de intensa violencia. Sirvió como una región relativamente segura para quienes, de otras partes del país, buscaban refugio, donde la economía basada en la agricultura continuó e incluso creció.
Sin embargo, Turquía ve al PYD (partido kurdo Unión Democrática) como una organización terrorista y percibe el corredor autónomo kurdo a lo largo de su frontera sur como una amenaza existencial, el cual ue interrumpido por el ejército turco.

La Operación Rama de Olivo se lanzó en 2018 para tomar el control de Afrin. El ataque comenzó con bombardeos aéreos extensos e indiscriminados seguidos de una invasión terrestre. Sin embargo, cuando la ciudad fue tomada el 18 de marzo, ya había sido evacuada en su mayor parte.

Monumentos culturales, incluido Kawa el Herrero, fueron destruidos mientras se izaban banderas turcas sobre el paisaje. La administración liderada por los kurdos fue expulsada y grupos armados aliados con el ejército turco tomaron el control de Afrin.
Desde la invasión, se ha establecido en Afrin una administración respaldada por Turquía. Los grupos armados que continuaron ostentando el poder con conocimiento y apoyo de Turquía cometen atrocidades diarias como detenciones arbitrarias de civiles, torturas, violencia sexual y asesinatos.
Al mismo tiempo, el saqueo y el robo de propiedades sistemáticos siguen desplazando a la población original e impidiendo su regreso. Los grupos armados se apoderaron rápidamente de las propiedades abandonadas y colocaron sus nombres en los edificios para señalar sus zonas de control.
Muchos de los olivos han sido robados, talados y quemados.

Los planes de estudios escolares y los carteles de las calles que antes estaban en kurdo se han cambiado al turco y al árabe.

La población kurda de Afrin, que se estimaba en más del 90% antes de la invasión, ahora ha disminuido drásticamente.

Estos actos constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Bajo el principio de jurisdicción universal, estos pueden ser investigados en cualquier parte del mundo.

Sin embargo, las atrocidades cometidas en Afrin, que causan gran sufrimiento a la población local, continúan impunemente hasta el día de hoy. En nombre de las víctimas, el ECCHR, Sirios por la Verdad y la Justicia y sus socios exigen al Fiscal Federal alemán que investigue estos crímenes y a las personas conocidas como responsables de ellos.

FUENTE: Medya News / Traduccion y edici{on: Kurdist{an América Latina

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