La violación como instrumento de guerra y política de Estado

La violación, como arma sistemática, es tan antigua como las guerras y las invasiones. El hecho de que la violencia sexual se haya llevado a cabo de manera sistemática contra la sociedad moderna en su conjunto, comenzó a reconocerse solo después de las guerras en Ruanda y los Balcanes, durante la década de 1990.

La resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) 1820, de 2008, concluyó que la violación y todo tipo de violencia sexual durante la época de guerra, constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Se presentó un nuevo enviado especial de la ONU para la violencia sexual en zonas de conflicto, de conformidad con esta resolución. Como indica el informe anual, recientemente publicado por este enviado especial, los países en los que se utiliza la violación como instrumento de guerra incluyen Afganistán, Colombia, Congo, Irak, Libia, Malí, Somalia, Myanmar, Sudán, Siria, Yemen, Bosnia y Sri Lanka. No se menciona a Turquía.

Sin embargo, el Estado turco siempre ha utilizado la violencia sexual contra los kurdos como instrumento de guerra. Adoptó la violación como política de Estado para eliminar el Movimiento de Libertad Kurdo, desde el principio.

La violencia sexual siempre ha sido una de las tácticas de guerra más populares para aplastar el honor y la voluntad de los kurdos, que resisten en todas partes, desde las prisiones hasta las montañas, desde los pueblos hasta las grandes ciudades.

Esta táctica se ha ido perfeccionando gradualmente. Hoy en día, la política de violencia sexual contra los kurdos no la practican solo los “de uniforme”. En otras palabras, ya no son solo los miembros de las fuerzas estatales en la cámara de tortura o en los operativos de invasión, sino que también son los funcionarios estatales vestidos de civil los que están llevando a cabo esta política de violación.

Ya sea durante las horas de trabajo o fuera de ellas, la política de violación contra los kurdos es un deber para todos los elementos del Estado. Por lo tanto, no solo tienen el “derecho” a ejercer la violencia sexual, sino que también están obligados a hacerlo.

Las recientes decisiones judiciales en los procesos del ex sargento del ejército Musa Orhan y el maestro Burak Ercan, han revelado este hecho una vez más. Ni Musa Orhan, que agredió sexualmente a İpek Er y provocó su muerte, ni Burak Ercan, que abusó sexualmente de más de 40 estudiantes en el distrito de Cizre, han sido arrestados.

El tribunal del Estado fascista turco no da la orden de arresto, porque los dos han cumplido lealmente la política del mismo Estado. Es este hecho el que está en la raíz de la impunidad.

El problema no es simplemente la protección de los violadores por parte del Estado (aunque en realidad esto también es un hecho en Turquía); Además es la impunidad para aquellos que han actuado de acuerdo con una política y estrategia de guerra particular, cuando son los kurdos los que están preocupados.

Esta política de guerra tiene sus raíces en el colonialismo. La violencia sexual se dirige al pueblo kurdo en su conjunto y apunta a la identidad social de los kurdos, así como a su alma de resistencia. Por tanto, constituye una parte esencial de la política genocida.

La popularidad de la violencia sexual en la actualidad es una indicación del nivel que ha alcanzado la política genocida contra los kurdos. Es decir, las políticas de eliminación, encubiertas o sencillas, se llevan a cabo ahora en todos los círculos de la vida.

Toda la sociedad kurda es el objetivo de estas políticas, desde los niños en el aula hasta los adolescentes, desde las mujeres hasta los ancianos, desde los individuos organizados hasta los apolíticos.

El establecimiento internacional siempre ha hecho la vista gorda ante la guerra genocida de la República turca contra los kurdos. Ha calificado la lucha existencial de todo un pueblo como “terrorismo”, mientras que no tuvo ningún problema con el colonialismo. Por lo tanto, no ve la guerra de ocupación y los conflictos armados en las tierras kurdas, ni ha reconocido la violencia sexual que se ha intensificado en este contexto. Este es un enfoque particular y una política calculada.

La reciente campaña de 16 días contra la violencia dirigida a las mujeres ha continuado hasta el día de hoy, desde el 25 de noviembre.

La campaña de este año se ha centrado en la violencia sexual como forma de violencia masculina. Es hora de revelar cómo se demuestra el aspecto colonialista de la violencia sexual en las prácticas de la República fascista turca, enemiga de las mujeres.

FUENTE: Meral Çiçek / Meral Çiçek / Yeni Özgür Politika / Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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