PIK exige el fin de la venta de armas a Turquía

Peace in Kurdistan declara que pruebas sorprendentes han revelado el alcance de la complicidad de Gran Bretaña en la guerra sucia de Turquía y su intento de genocidio contra los kurdos.

Los defensores de los derechos de los kurdos en Gran Bretaña han exigido el fin inmediato de la venta de armas a Turquía, acusando al gobierno de ser cómplice de crímenes de guerra.

La campaña Peace in Kurdistan (PIK) emitió un llamamiento después de que unas fotografías relacionaran a la empresa EDO MBM, con sede en Gran Bretaña, con los ataques de aviones no tripulados en la reciente guerra entre Azerbaiyán y Armenia por el disputado territorio de Nagorno-Karabaj.

“Los kurdos vienen adviertiendo desde hace tiempo la complicidad de Gran Bretaña en los mortales ataques con drones que se llevan a cabo contra la población civil como parte de la campaña de limpieza étnica de Turquía.

Ahora, impactantes pruebas han revelado el alcance de esta complicidad con la guerra sucia de Turquía y su intento de genocidio de los kurdos, incluyendo posibles crímenes de guerra”, denuncia PIK en un comunicado.

Según se informa, las fotografías del campo de batalla de Nagorno-Karabaj muestran aviones teledirigidos Bayraktar TB-2 equipados con dos bombas de combustible suministradas por los componentes de precisión de los aviones Andair, y un portabombas marcado como Bayraktar TB-2 con una bandera azerí fabricado por Edo MBM Technologies.

“Esto implica que los componentes… se están utilizando para permitir el disparo de misiles de la creciente flota de vehículos aéreos no tripulados de Turquía, que es responsable de miles de muertes de civiles y de la destrucción de escuelas, hospitales y otras infraestructuras”, denuncia PIK.

El avión teledirigido Bayraktar TB2 se ha convertido en un símbolo de orgullo nacional para Turquía. Desarrollado por el yerno del presidente Recep Tayyip Erdogan, Selcuk Bayrak, ha ayudado a Turquía a posicionarse como una potencia mundial en la guerra de los drones con una tecnología que ya ha utilizado en Libia, Siria, Irak y Nagorno-Karabaj causando miles de muertes.

Sin embargo, no podría haber aumentado sus capacidades sin el crucial sistema de portabombas Hornet desarrollado en Gran Bretaña, que ha sido descrito como “la mano inteligente” que asegura que los misiles alcancen el objetivo previsto.

Gran Bretaña ha concedido licencias para la venta de armas por valor de unos 1.600 millones de libras esterlinas desde 2008, período en el que Turquía ha intensificado la opresión interna y librado guerras fuera de sus fronteras en el marco de una campaña de limpieza étnica contra los kurdos.

Durante el mismo período, el gobierno ha aprobado unas 183 licencias abiertas de valor ilimitado, un sistema secreto que permite que estas armas mortales lleguen a regímenes represivos con un escrutinio limitado.

PIK advierte que Turquía es el único país que utiliza regularmente aviones teledirigidos en la supresión de su propia población, con al menos 400 muertos, principalmente kurdos, en el sudeste del país desde 2016 con ataques en hasta 11 provincias.

Los drones son una amenaza constante que se cierne sobre las ciudades y los pueblos kurdos, y todo el mundo se convierte en un objetivo potencial en un intento de intimidar a la población civil.

Ankara insiste en que los aviones teledirigidos son esenciales en su guerra contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y utiliza la tecnología para restringir los movimientos de los guerrilleros, revolucionando su guerra genocida contra los kurdos.

Según el ejército turco, el uso de aviones no tripulados le ayuda a hacer la guerra de forma rápida y eficaz. Su fuerza aérea afirmó que los ataques con aviones teledirigidos mataron a unas 1.129 personas directa e indirectamente en los primeros meses de la Operación Rama de Olivo, la invasión ilegal de Turquía en el norte de Siria que comenzó en enero de 2018.

Si bien Turquía insiste en que los muertos eran “terroristas”, aplica este término de forma generalizada para abarcar a todos los kurdos, incluidos los civiles.

PIK ha advertido además de que los ataques con drones también se están utilizando para eliminar a los oponentes políticos y líderes de la resistencia kurda, y aquí se incluye la ejecución selectiva de Zehra Berkel, Hebun Mele Xelil y Amina Waysi, tres mujeres kurdas de la organización de mujeres Kongreya Star, en junio del año pasado.

“Esto es un crimen de guerra según lo establecido por el derecho internacional y Gran Bretaña es cómplice al licenciar a sabiendas la tecnología que permitió que esto sucediera”, señala PIK.

“Como medida inmediata y urgente, PIK pide al gobierno británico que suspenda todas las licencias de armas y la venta de armas a Turquía hasta que termine la ocupación de Afrin, que retire todas sus tropas de la región y que ponga fin a sus bombardeos”, continúa la declaración.

PIK exige transparencia y pide al gobierno británico que haga públicos los detalles de todas las licencias de armas a Turquía, incluidas las licencias secretas de valor abierto ilimitado, sin demora.

“La guerra no es la respuesta a la llamada cuestión kurda en Turquía”, dice la declaración de PIK. “El líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) encarcelado, Abdullah Öcalan, ha trazado una detallada hoja de ruta hacia la paz y una posible solución al ciclo de guerras interminables en Oriente Medio.

PIK cree que Gran Bretaña tiene la responsabilidad de usar su influencia para lograr la paz en lugar de inflamar las tensiones y perpetuar las guerras devastadoras, de las cuales no hay ganador.

Gran Bretaña debe exigir una solución pacífica a la llamada cuestión kurda y presionar para que se negocie con el líder kurdo Abdullah Öcalan poniendo fin de una vez por todas a la guerra de Turquía contra los kurdos”.

Fuente: ANF / STEVE SWEENEY – LONDRES

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