Cuando el dolor se convierte en lucha + Video

La Madre por la Paz Nebihe Aslantekin, de 54 años, vive en el distrito de Suruç, en la provincia de Urfa, en el sureste de Turquía (Bakur), y fascina a los oyentes con los kilams (canciones populares kurdas) que interpreta en los eventos a los que asiste.

Aslantekin memorizó los kilams al escuchar la radio y la televisión todos los días. Ella dice que su vida está llena de dolor y lucha, tal como las historias de los kilams que canta.

Nebihe se casó con su primo Emin a los 19 años y fue testigo de una masacre en el tercer año de su matrimonio, cuando tenía siete meses de embarazo.

Soldados y policías allanaron su casa el 27 de diciembre de 1993 y ejecutaron a seis miembros del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), junto con su marido Emin.

Veintinueve años después, las huellas de la masacre aún son visibles en las paredes de la casa. Todos estos años, Nebihe ha sido una pionera de la lucha por la paz.

Mientras era trabajadora temporal en el campo, crió a sus tres hijos. Así recuerda esos días: “A veces dormíamos en los campos donde trabajábamos. A veces dejaba a mis hijos en casa, a veces no podía verlos durante una semana, pero a pesar de todas las dificultades los crié”.

Nebihe fue una de las primeras personas en llegar a la frontera con Siria cuando Kobane estaba bajo el asedio de ISIS, en 2014.

“No me siento en casa y miro lo que sucede”, dice sobre la vigilia en la que participó en la frontera. Fue detenida varias veces por participar en los eventos en la frontera turco-siria en 2014.

“Siempre me ha gustado cantar kilam, desde niña es más fácil manejar el dolor con los kilams que canto”, resume.

FUENTE: Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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