“Cuando tomamos las armas, lo hacemos en oposición al militarismo patriarcal”

Las mujeres que van a Rojava voluntariamente desde todo el mundo desempeñan un papel fundamental en la construcción de una vida libre. En ANF hemos hablado con Dilan, miliciana de las Unidades Internacionales de Protección de las Mujeres (YPJ Internacional) sobre el trabajo y los objetivos de la organización.

-¿Qué son las YPJ Internacional y cuáles son sus objetivos?

-Las YPJ Internacional es una estructura organizativa internacionalista dentro de las Unidades de Defensa de las Mujeres de Rojava. Organiza y educa a las voluntarias internacionalistas en línea con el Confederalismo Democrático, permitiendo su participación activa en la revolución de las mujeres y construyendo alianzas globales. Desde la batalla de Kobane, en 2015, ha habido un interés mundial por las YPJ, y cada vez más mujeres se han puesto en contacto con nosotras, preguntando cómo pueden unirse. Fue entonces cuando vimos la necesidad de organizar un batallón internacionalista dentro de las YPJ, y desde entonces las YPJ Internacional se han convertido en un lugar en el que las mujeres reciben formación ideológica y militar, aprenden el idioma kurdo y se preparan para trabajar en las diferentes áreas de trabajo dentro de las YPJ.

-¿Por qué es importante organizarse en torno a la autodefensa como mujeres y por qué las internacionalistas se unen a las fuerzas de defensa de Rojava?

-Todo organismo vivo tiene su propio sistema de defensa, como una rosa tiene espinas para proteger su belleza. Desde los albores de la vida humana, la autodefensa era una tarea naturalmente organizada por la sociedad. Con la institucionalización del patriarcado, la acumulación de capital y la aparición del sistema de clases, la capacidad de autodefensa fue arrebatada por la clase dominante, y hombres y mujeres fueron despojados de sus medios de autodefensa. Se crearon ejércitos, y en lugar de ser utilizados para proteger a la sociedad, se utilizan como máquinas de guerra asesinas que explotan a los pueblos de todo el mundo.

Cuando tomamos las armas, lo hacemos en oposición al militarismo patriarcal, con el objetivo de defender a las mujeres y a nuestro pueblo, no a los intereses del capital o de los Estados-nación. Las YPJ se consideran parte de un legado histórico de mujeres que defienden su tierra contra el fascismo y la ocupación, o que protegen las revoluciones, como las Mujeres Libres en la Guerra Civil española, las mujeres partisanas que lucharon contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y las mujeres vietnamitas que defendieron su tierra contra la ocupación.

La Revolución de Rojava construyó una democracia de base que organiza la sociedad a través de comunas y consejos locales. Las mujeres están construyendo estructuras femeninas autónomas en todos los niveles de la sociedad. El sistema de co-presidencias garantiza la participación de las mujeres en cualquier órgano político, la educación de las mujeres se organiza ampliamente a través de academias, y las cooperativas femeninas dan a las mujeres la oportunidad de obtener independencia económica. La Jineoloji –ciencia de las mujeres– proporciona una base científica para la revolución femenina sin reproducir las doctrinas positivistas, los Consejos de Justicia de las mujeres pretenden crear justicia, y con las YPJ las mujeres crearon sus propias fuerzas de autodefensa. Estos logros se hacen para las mujeres de todo el mundo, y buscan beneficiar el desarrollo de las verdaderas democracias.

El fascismo turco y los grupos terroristas como el ISIS están atacando las zonas liberadas del Norte y el Este de Siria. Tratan de ocupar nuestra tierra liberada y buscan implementar su sistema misógino y opresivo. Además, las potencias hegemónicas intentan tergiversar la Revolución de Rojava y hacerla pasar por un proyecto de separatismo kurdo, presentando la guerra que nos imponen como un conflicto interétnico. Pero la Revolución de Rojava no es una revolución kurda. Se basa en el paradigma de la Nación Democrática de Abdullah Öcalan, que incluye a todos los grupos religiosos, culturales o étnicos de la región. Su objetivo es crear una unidad entre los diferentes pueblos de la región. Personas de todas las comunidades étnicas de Rojava participan en la revolución y en la construcción de una sociedad democrática. Dado que la Revolución de Rojava ofrece un modelo político de cooperación religiosa, cultural y étnica, puede ofrecer una solución para todo Oriente Medio. Las potencias hegemónicas han convertido Oriente Medio en un patio de recreo, en el que enfrentan a los diferentes grupos étnicos y la Revolución de Rojava socava este plan, por lo que es peligrosa para ellas.

Las voluntarias de las YPJ Internacional comprenden el potencial de esta revolución y la ven como propia, no como una perspectiva restringida al pueblo kurdo. Las tres revolucionarias internacionalistas Ivana Hoffman de Alemania, Anna Campbell de Inglaterra y Alina Sánchez de Argentina, se convirtieron en mártires en las filas de las YPJ. Su compromiso nos demuestra que las mujeres que vinieron a Rojava encontraron lo que buscaban: una forma concreta de liberarse de 5.000 años de opresión femenina. Las mujeres de todo el mundo encuentran aquí la libertad y, por tanto, están dispuestas a defenderla.

-En base a las experiencias con las internacionalistas, ¿cuáles crees que son los principales ataques contra las mujeres en la modernidad capitalista y cuáles son las mejores estrategias para contrarrestarlos?

-Aunque nuestras integrantes proceden de diferentes regiones del mundo, tenemos un enemigo común. El imperialismo, el colonialismo, la guerra y el fascismo son amenazas existenciales para las mujeres de todo el mundo. El capitalismo oprime a las mujeres por partida doble: tienen que vender su fuerza de trabajo por menos dinero que los hombres y, al mismo tiempo, se ven obligadas a ser trabajadoras no remuneradas responsables del trabajo reproductivo en sus hogares. Sabemos que son esas condiciones económicas las que empujan a las mujeres a depender de los hombres, lo que las hace más vulnerables a la violencia.

El capitalismo está convirtiendo todo en una mercancía. Una de las mayores industrias del mundo, la industria del sexo, utiliza a las mujeres como mercancías, obteniendo beneficios de su explotación sexual. Reducir todo a su simple valor material es negar valores intangibles y éticos. Pero creemos que los valores éticos son vitales para mantener las comunidades fuertes. Tenemos que entender que este sistema ha degradado incluso el significado del amor hasta el punto de que el “amor” se ha convertido en una excusa legítima para el asesinato de mujeres. Este sistema es un ataque a la vida misma y no estamos dispuestas a dejar que esta máquina asesina siga funcionando.

A nivel ideológico, vemos el liberalismo como un gran ataque a las mujeres y a su lucha. Intenta aplacarnos, integrando a las mujeres en el sistema de explotación. Utilizando a las jefas y a las lideresas como supuesta prueba de la emancipación de las mujeres, pretende hacer que nuestras demandas de liberación parezcan innecesarias. La influencia del liberalismo en el feminismo impide la lucha y el cambio radical. Cualquier elección hecha por una mujer se presenta como una elección “feminista”, y se convence a las mujeres de que la opresión no es opresión mientras sean libres de elegirla. Tenemos que entender que esto niega completamente las condiciones materiales e históricas en las que las mujeres toman decisiones. Aísla a las mujeres de su historia, pretendiendo que sólo el individuo y el momento son importantes. Lo reduce todo a opciones individuales, distrayéndonos de la verdadera causa de nuestros problemas, que es el sistema patriarcal explotador. Podemos ver que este enfoque impide cualquier debate crítico, porque la autonomía individual se utiliza como algo que nunca puede ser cuestionado o desafiado. Consideramos que el individualismo es algo que impide construir comunidades fuertes y hemos observado que las mujeres están cada vez más aisladas unas de otras. Si las mujeres están separadas unas de otras, son más fáciles de controlar. Y lo que es aún más peligroso, es que eso hace que las mujeres estén menos dispuestas a defenderse unas a otras.

En un debate que mantuvimos en las YPJ International, pudimos ver cómo estas estrategias afectan a la psicología de las mujeres. No ver el sistema como fuente de su opresión hace que las mujeres crean que es su propia culpa si se enfrentan a la explotación y la violencia. Podemos ver que la vergüenza y la culpa son patrones comunes en nuestras biografías. Por eso, vemos el liberalismo como un ataque ideológico a las mujeres. Vemos que en todo el mundo las mujeres están despertando, no aceptando más el patriarcado. Pero también vemos con gran preocupación que el liberalismo se ofrece como solución, impidiendo que las mujeres se comprometan con la política revolucionaria. Por eso, vemos la necesidad urgente de ofrecer educación sobre los peligros del liberalismo y difundir una narrativa revolucionaria en su lugar. Una narrativa que analice el sistema de opresión y permita a las mujeres luchar por su liberación.

Las YPJ Internacional es un espacio en el que las mujeres pueden educarse en un contexto revolucionario, libre del control y la represión de los Estados-nación y la burocracia. Contra la estrategia de aislamiento del sistema opresor, pretendemos construir unidad y amor entre las mujeres. Creamos educación sobre la historia de la opresión de las mujeres, pero también sobre la historia de la libertad de las mujeres. Enseñamos la Ideología de la Liberación de la Mujer, un concepto arraigado en el Movimiento de Mujeres de Kurdistán, que ofrece principios básicos para guiar la forma en que las mujeres pueden liberarse. Creemos en la fuerza de la educación y sabemos que el sistema tiene miedo de las mujeres educadas y revolucionarias. Por eso vemos la necesidad de formar mujeres que puedan inspirar a otras y difundir la revolución en el mundo.

-¿Cuáles son los requisitos para unirse a las YPJ Internacional y cómo pueden las mujeres contactarlas?

-Las YPJ Internacional es un lugar para mujeres que buscan la libertad y están dispuestas a dar energía y esfuerzo para entender, desarrollar y defender la revolución de las mujeres. No esperamos que nadie haya leído mucha teoría, sino que pedimos a las personas que estén abiertas a aprender y vivir valores como el cuidado colectivo, la compasión y el desinterés en la vida diaria. Cualquiera que esté abierta a educarse y desarrollarse es bienvenida a unirse a nosotras. Formar parte de una revolución significa hacer que la revolución tenga lugar también dentro de una misma. En nuestra vida diaria, utilizamos el método de la crítica y la autocrítica para analizar, aprender y crecer juntas.

Pero, por supuesto, este proceso necesita tiempo, por lo que hay que tener paciencia al venir a Rojava. Aunque las mujeres de Rojava han conseguido muchos logros, aún queda mucho camino por recorrer. No hay que esperar una revolución perfecta en la que se resuelvan todos los problemas o contradicciones. Para tener tiempo de aprender el idioma, conocer la cultura, recibir formación militar y comprender la filosofía de la revolución, las voluntarias deben permanecer un año como mínimo. No es necesario tener experiencia militar previa.

La gente puede ponerse en contacto con nosotras a través del correo electrónico (womensrevolution@protonmail.com) y encontrarnos en Twitter (@YPJ_volunteers). Queremos destacar que estamos especialmente interesadas en fortalecer nuestras alianzas con las mujeres de América Latina, Asia y África, y las invitamos a contactarnos. Desde el corazón de la revolución de las mujeres, enviamos un saludo a todas nuestras hermanas que resisten al sistema capitalista-patriarcal y les damos nuestra palabra de que haremos todo lo posible para defender y difundir esta revolución.

FUENTE: Mustafa Coban / ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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