Docentes encarcelados inician huelga de hambre en Irán

Al menos 10 docentes que se encuentran recluidos en la prisión de Saqqez, en Irán, iniciaron el domingo una huelga de hambre para protestar por su detención ilegal.

Días atrás, docenas de maestros y mestras fueron detenidas durante sus protestas en varias ciudades del país.

Los nombres de los y las docentes en huelga de hambre son Xalîd Ebduley, Silêman Ebdî, Ehmed Qadirî, Amanc Emînî, Zahîd Muradî, Îsmaîl Ruhanî, Hisam Xakpor, Tahir Hamidî, Muhsîn Şkohî y Hesen Rehmiyan.

Según un informe de Asia News, “los docentes están en primera línea en la lucha contra la política del gobierno iraní, encabezado por el presidente Ebrahim Raisi”. En las protestas, miles de educadores y educadoras salieron a la calle para expresar el descontento popular, provocando una dura respuesta de las autoridades. 

Docentes de todos los niveles se manifestaron en diferentes zonas de la República Islámica, exigiendo “una vida digna” y “la liberación” de sus colegas detenidos.

Las movilizaciones se realizaron en la capital, Teherán, y en varios centros importantes, como Ahvaz, Sari, Rasht, Sanandaj y Kermanshah, rodeadas de imponentes medidas de seguridad y bajo la mirada de policías con equipo antidisturbios y agentes de inteligencia vestidos de civil. 

Según los sindicatos, a las pocas horas de iniciarse las concentraciones las fuerzas de seguridad intervinieron, deteniendo hasta 100 activistas conocidos en todo el país. Al menos 60 fueron arrestados en la ciudad sureña de Shiraz, en lo que parece ser una medida preventiva para minimizar la magnitud de las manifestaciones.

Los y las docentes corearon eslóganes y cantos, como “preferimos la muerte a la humillación”, sin escatimar críticas -incluso duras- contra el presidente Raisi por sus “mentiras” y “muchas promesas que han caído en saco roto”. 

Los y las manifestantes acusaron al presidente iraní de arrastrar a la clase media muy por debajo de la línea de pobreza en menos de un año de gobierno.

“Los empleados públicos, los trabajadores, los docentes y los pensionados -se lee en un documento publicado en el marco de la protesta-, han perdido la fuerza para luchar contra una inflación que ya es imparable. Y el poder adquisitivo (de los salarios) disminuye cada día que pasa”. 

Los y las profesoras recordaron la larga serie de manifestaciones de los últimos meses por parte de diversos sectores de la sociedad, azotados por un coste de la vida insostenible, producto de políticas “erradas”. También cuestionaron que se recurra a “medidas violentas y extremas” contra quienes levantan sus “gritos de protesta”, y que se esté torturando a los colegas en la cárcel para extraer confesiones.

La televisión estatal iraní emitió recientemente un breve documental en el que se describe al sindicato de docentes como una entidad enemiga, dedicada a actividades de sabotaje, y financiada por agencias de inteligencia extranjeras. 

Los y las sindicalistas desmientieron todas las acusaciones y dijeron que se trata de una “campaña para enlodar” y reprimir el descontento popular. Desde los sindicatos remarcaron que el Estado iraní promueve la narrativa del “espionaje” sólo para tener un pretexto para una represión aún más dura y la posterior eliminación de los movimientos vinculados a la sociedad civil.

En el mismo artículo de Asia News se destacó que “la crisis económica, el aumento de los precios y los recortes en los subsidios han convertido a la nación en un polvorín que podría estallar o ser reprimido con la muerte y las detenciones, como ocurrió en 2009 o, 10 años después, en otoño de 2019. Pero la situación difiere del pasado, porque la gente ya no está dispuesta a tolerar la crisis para alimentar la propaganda oficial. Esta gestión de la crisis podría tener un alto costo en un marco político, económico y social que ya se califica de ‘explosivo’ y en el que ya hay varias víctimas”.

En el informe se agregó: “Lo que desencadenó el reciente descontento fue la decisión de recortar las subvenciones a los granos y cereales, con aumentos de hasta el 300%. Casi la mitad de los 85 millones de habitantes viven por debajo de la línea de pobreza, y de poco sirven las razones esgrimidas por las autoridades, que vinculan la subida de precios a la guerra de Ucrania y a la crisis mundial de los bienes y el transporte. A ello se suman las opciones ideológicas de una clase dirigente percibida como corrupta e incompetente, que despilfarra fondos y recursos en su programa de armas nucleares y misiles balísticos”.

FUENTE: JINHA / Asia News / Edición: Kurdistán América Latina

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