El silencio criminal sobre el bombardeo de Turquía al campo de refugiados kurdos

Los residentes en el campo de refugiados de Makhmour, supervisado por las Naciones Unidas en el norte de Irak, están enojados pero no sorprendidos por el silencio criminal de la ONU y la coalición militar -liderada por Estados Unidos-, que controla el espacio aéreo en esa región, luego un ataque con aviones no tripulados turcos contra el campamento el 3 de septiembre pasado.

El campo de refugiados fue establecido en la década de 1990 por kurdos que huían de los ataques militares genocidas contra sus aldeas en Turquía.

Nuran Zengin, enfermera e integrante del comité de mujeres en el campo auto-administrado de Makhmour, dijo a Green Left en una entrevista exclusiva que cuando Turquía bombardeó por última vez el campo, en junio, había una investigación de la ONU, pero no se tomó ninguna medida contra el gobierno turco.

La única respuesta internacional fueron unas pocas palabras de “preocupación” de la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Linda Thomas-Greenfield, y una garantía de que había “dejado en claro a los funcionarios turcos que cualquier ataque contra civiles en el campo de refugiados de Makhmour sería una violación de derecho internacional y humanitario”.

Tres civiles murieron y otros dos resultaron heridos en el ataque con aviones no tripulados de junio, que tuvo como objetivo un patio de recreo, cerca de una escuela del campamento.

Afortunadamente, nadie murió en el último ataque, pero podría haber sido diferente, dijo Zengin.

“Hay 12.000 refugiados viviendo en el campamento y casi la mitad son niños. Era temprano en la mañana y la mayoría de las personas en la casa que fue atacada, todavía dormía. Pero una mujer se había levantado para alimentar a su bebé de seis meses y eso la salvó”.

Imágenes de video tomadas por Roj News después del ataque muestran la cuna del bebé llena de fragmentos de vidrio de una ventana rota. Un niño resultó herido en la pierna por los cristales.

“La razón del ataque es porque la gente apoya las ideas revolucionarias de (el líder kurdo encarcelado Abdullah) Öcalan”, dijo Zengin.

La enfermera está orgullosa de que el campo se administrara de forma autónoma, inspirado por las ideas de confederalismo democrático de Öcalan. Los residentes del campamento organizan escuelas colectivas que enseñan en kurdo y un sistema de salud eficaz.

Como enfermera, Zengin también se enorgullece de que, a pesar de un embargo de dos años y el bloqueo impuesto al campamento por el corrupto Gobierno Regional Kurdo (GRK) de Irak, el campamento ha tenido un buen desempeño en el manejo de la pandemia de la COVID-19.

“No tuvimos muertes en la primera ola de la pandemia, cinco muertes en la segunda y solo dos en la tercera”, dijo Zengin, agregando que esto demostró que los residentes del campo eran capaces de cuidarse a sí mismos, pese a los ataques y el bloqueo.

“También somos atacados por el Estado Islámico (Daesh). Ha habido muchos ataques de este tipo en los últimos 17 años. Tres mujeres fueron asesinadas por Daesh en un ataque reciente. El dictador turco (Recep Tayyip) Erdogan es el líder de Daesh y ambos quieren para destruir el movimiento revolucionario kurdo”.

Justo antes del ataque con aviones no tripulados de junio en Makhmur, Erdogan prometió siniestramente “limpiar” el campo de refugiados de Makhmour.

El campo de Makhmour está a 180 kilómetros de la frontera con Turquía, por lo que estos ataques aéreos transfronterizos “no podrían ocurrir sin el permiso de Estados Unidos, Alemania y Francia”, expresó Zengin. “Deben haber dado luz verde a estos ataques porque controlan el espacio aéreo”, agregó. Al mismo tiempo, la enfermera manifestó que “el GRK también ayuda a Turquía a atacar nuestro campamento”.

Zengin especuló que el visto bueno de la coalición liderada por Estados Unidos al ataque a Makhmour, y los recientes ataques contra el pueblo yezidí en Shengal, ubicado a unas cuatro horas en coche, podría ser una recompensa para que Turquía ayude a Estados Unidos a retirarse de Afganistán.

“¿En qué otro lugar del mundo ha habido un ataque a un campo de refugiados por parte de un Estado vecino y hay un silencio total?”, se preguntó.

Zengin instó a la comunidad internacional a pensar detenidamente en seguir haciendo negocios con Turquía, “porque su dinero se está utilizando para atacar y matar al pueblo kurdo”.

“El gobierno australiano también debería asegurarse de que sus empresas no estén ayudando a Turquía a construir estos drones asesinos. Recuerden; Erdogan ayuda a Daesh y Daesh es una amenaza no solo para nuestra región sino para todo el mundo”, finalizó Zengin.

FUENTE: Peter Boyle / Green Left / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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