En el campamento de Al Hol, ISIS busca perpetuar su ideología

El grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) sigue librando una guerra de guerrillas contra el Ejército sirio y las fuerzas kurdas respaldadas por la Coalición Internacional, liderada por Estados Unidos. El ataque más espectacular tuvo lugar contra una prisión de Hasaka, en el noreste de Siria, donde estaban retenidos casi 5.000 combatientes de ISIS. Tras 10 días de combates, las fuerzas kurdas respaldadas por la Coalición Internacional reconquistaron el complejo penitenciario a costa de 500 muertos, entre ellos 350 yihadistas y 150 combatientes kurdos.

La policía hace cumplir las normas de ISIS

Además de las acciones militares, el Estado Islámico trabaja para perpetuar su ideología radical. Sus esfuerzos se concentran en el campamento de Al Hol, en el noreste de Siria, cerca de la frontera con Irak. Este enorme campo, que alberga a familias de la organización extremista, está considerado por los expertos como una “incubadora” de yihadistas.

Esta prisión al aire libre está gestionada por la administración autónoma kurda (AANES). En realidad, ISIS hace reinar allí la ley del terror. Al Hol alberga a 51.000 presos sirios e iraquíes, entre ellos 32.000 niños, con 14.000 familias. También hay una sección reservada a los extranjeros, donde están recluidas más de 7.500 personas, entre ellas cientos de ciudadanos occidentales, con 2.250 familias y 5.300 niños. El campamento está habitado casi en su totalidad por mujeres y niños. Están separados de los hombres, recluidos en otras prisiones por razones de seguridad.

A pesar de todos los medios utilizados, la administración kurda nunca ha conseguido erradicar la influencia de ISIS, que dispone de células clandestinas e incluso de una policía encargada de aplicar los preceptos de la organización: quienes se oponen a ella son simplemente asesinados. En 2022 fueron eliminadas 36 personas sospechosas de colaborar con la administración del campo o con organizaciones humanitarias.

Los “cachorros de león del califato”

Para perpetuar su ideología radical, ISIS se dirige especialmente a los niños. Conocidos como los “cachorros de león del Califato”, están inmersos desde una edad temprana en la ideología extremista transmitida por los mayores y sus madres.

Una investigación publicada esta semana por la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) revela un plan estratégico puesto en marcha por la cúpula de la organización para crear una nueva generación de seguidores fanáticos. El estudio señala que en el campo se producen 60 nacimientos al mes, una tasa muy superior a la media normal. Desde la apertura del campo se han registrado 3.500 nacimientos.

El OSDH, citando a trabajadores humanitarios locales y occidentales, afirma que se anima, incluso se “obliga”, a los chicos a casarse a partir de los 14 años para aumentar la población. Una fuente humanitaria siria informa de que se han emitido fetuas (decretos religiosos) para legitimar esta práctica y autorizar a los adolescentes a casarse con mujeres, algunas de ellas mucho mayores, con el único fin de procrear.

Medidas insuficientes

La administración del campo y las organizaciones internacionales son conscientes de este fenómeno. La principal respuesta es enviar a los niños a centros de rehabilitación y reeducación para alejarlos de la influencia del grupo terrorista.

Walid Jouli, investigador del OSDH, recomienda internar a los niños en estos centros a partir de los seis años y limitar y controlar los encuentros con sus madres. La administración kurda sólo ha abierto tres centros de rehabilitación, que no pueden acoger a todos los niños concernidos.

FUENTE: Paul Khalifeh / RFI

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