Finalizó el festival de cine kurdo en Bogotá + Fotos

Materializar la solidaridad y la ternura de los pueblos. Esta frase puede detallar lo que fue la muestra de cine kurdo en la ciudad de Bogotá, Colombia, realizado de manera itinerante desde el martes 14 hasta el viernes 17 de marzo.

Este ciclo se llevó a cabo por el esfuerzo colectivo del Comité de Solidaridad Kurdistán Bogotá, AluCine–Club, La Redada, Rojinegro, Acto Latino, Corporación Colombiana de Teatro y la Hoguera, quienes decidieron impulsar el ya conocido festival de cine documental Globale Bogotá, el cual, siguiendo a sus creadoras, busca ser un “festival de video documental sin ánimo de lucro, no competitivo que no entrega premios ni cobra inscripción. Es un espacio para la difusión de materiales audiovisuales que aborden temas políticos y sociales (…) Busca generar escenarios de denuncia, diálogo, sensibilización y análisis de la realidad a partir de las temáticas fijadas en cada versión. El ejercicio está dirigido a la materialización de propuestas para la transformación de los modelos culturales, sociales y económicos imperantes, donde se mira el documental como herramienta de crítica y estímulo de reflexión, y la sala de proyección como taller de ideas y de trabajo social y político”.

Miradas bajo fuego

En las proyecciones se presentaron películas, documentales y cortometrajes sobre la realidad de Kurdistán. Cada una, haciendo un aporte para comprender las problemáticas producto del conflicto armado, así como para adentrarnos al entendimiento de la cultura, tradiciones, sistemas políticos, resistencias y formas de vida del pueblo kurdo.

La respuesta del público de Bogotá superó las expectativas de quienes organizaron el festival, del cual no se tenían certezas del impacto que pudiera tener. Sin embargo, la participación de las personas fue grande, lo que evidencia que hay muchos corazones interesados en aprender lo que otros pueblos están realizando para resistir a este modelo de muerte que es el capitalismo.

Después de cada una de las películas, documentales y cortometrajes se abrieron diálogos con el público, que, aunque inicialmente fueron un poco tímidos, con el paso de los días fueron tomando fuerza y dejando reflexiones importantes sobre el dialogo entre los pueblos, las luchas de las mujeres, el arte y los cantos como herramientas de la resistencia popular, entre muchas otras ideas que alimentan el pensamiento y la acción de quienes transitan por los caminos de otros mundos posibles.

Es una alegría poder concluir con este festival, que abre posibilidades para seguir fortaleciendo los lazos de solidaridad entre pueblos, que alimenta y hermana luchas y resistencias. Que brinda esperanza y alegría para la humanidad y todos los seres vivos que habitamos este planeta.

Esperamos poder continuar con estos ejercicios en el corto plazo. Por ahora, solo queda concluir con la celebración del Newroz (año nuevo kurdo que se celebra hoy), que nos traerá un nuevo tiempo para seguir alimentando sueños y utopías.

FUENTE: Felipe Martínez / Kurdistán América Latina

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