Kurdistán: a la sombra de Ucrania

El 29 de marzo, el centro de atención de los medios de comunicación a nivel mundial se centró, una vez más, en el Palacio de Dolmabahche. Delegaciones de Ucrania y Rusia se reunieron en el lugar, que anteriormente fue la residencia de verano del fundador de Turquía, Mustafa Kemal Atatürk. También fue ahí donde vivió sus últimos días, en noviembre de 1938.

Erdogan detuvo el proceso de paz en 2015

No es la primera vez que se negocia la paz en ese edificio. Hace siete años se concluyeron otras conversaciones de paz en el Palacio de Dolmabahche. En ese entonces, en una conferencia de prensa, el viceprimer ministro Yalçın Akdoğan anunció el resultado de largas conversaciones entre el gobierno y una delegación del HDP (Partido Democrático del Pueblo). Los negociadores del HDP habían visitado a Abdullah Öcalan en la prisión de Imrali un día anterior. El 28 de febrero de 2015, el viceprimer ministro Akdoğan dijo a los televidentes turcos que “hemos alcanzado una etapa importante en el proceso de paz”.

Las imágenes de negociadores sonrientes dándose la mano indicaban que había sucedido algo histórico. Pero el proceso se detuvo. Intervino Recep Tayyip Erdogan, que era el presidente. Pero en ese momento, el presidente no tenía poder político en Turquía. Tuvo un papel formal, casi simbólico. El poder residía en el gobierno y el Parlamento. Pero Erdogan no respetó la Constitución. Hizo a un lado al gobierno y detuvo el proceso de paz.

En los medios, Erdogan ahora se perfila como el líder que quiere poner fin a la guerra en Ucrania. El nuevo mediador de la paz, que da esperanza al mundo, cuenta con el firme apoyo de Israel.

Esta “alianza de paz” es natural. Israel ha sido, al menos desde la década de 1990, un aliado confiable y proveedor de armas para la guerra de Turquía contra el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán). Por lo tanto, la cooperación turco-israelí contra los kurdos en Turquía comenzó antes de que Erdogan se convirtiera en primer ministro, en 2003, y luego en presidente. Israel no ha roto la cooperación, a pesar de que Erdogan se ha esforzado durante años por convertirse en un líder para los musulmanes en todo Medio Oriente.

Una alianza natural

Amnistía Internacional (AI), que recientemente completó un estudio sobre el trato del Estado de Israel a los palestinos, resume: “Amnistía Internacional ha examinado específicamente los actos inhumanos de traslado forzoso, detención administrativa y tortura, homicidios ilegítimos y lesiones graves, y la negación de las libertades básicas o la persecución cometidos contra la población palestina en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados (TPO). La organización ha llegado a la conclusión de que los patrones de actos proscritos perpetrados por Israel forman parte de un ataque sistemático y generalizado dirigido contra la población palestina, y que los actos inhumanos cometidos en el contexto de este ataque se cometieron con la intención de mantener este sistema, que equivale a crímenes de lesa humanidad de apartheid bajo la Convención del Apartheid y el Estatuto de Roma”.

Human Rights Watch (HRW) y la organización israelí de derechos humanos B’Tselem también han dicho en 2021 y 2022 que Israel practica el apartheid.

Si se resumen todos los fallos contra Turquía por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), encontrarán descripciones similares. La principal diferencia es que el TEDH no utiliza la palabra apartheid. Israel, que ha ocupado suelo palestino desde 1948, también tiene un récord mundial por violar resoluciones legalmente vinculantes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Y ahora los jefes del Estado de Israel y Turquía actúan casi en nombre de la comunidad mundial. Se han designado a sí mismos mediadores de paz entre la potencia ocupante Rusia y la Ucrania parcialmente ocupada.

Crímenes de guerra

Si solo miramos los últimos seis años, Turquía ha librado una guerra que viola el derecho internacional en los estados vecinos de Siria e Irak. En Siria, Turquía ahora ocupa tierras a lo largo de la mitad de la frontera entre los dos estados. Diariamente, Turquía, o sus mercenarios, atacan a civiles en pueblos y aldeas fuera de los territorios ocupados. Muchos de estos ataques son crímenes de guerra tal como se definen en el artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI). Los estatutos establecen que es un crimen de guerra cuando una parte beligerante “ataca intencionalmente a la población civil como tal o a personas civiles que no participan directamente en las hostilidades”. En agosto de 2021, me reuní con algunos de los sobrevivientes después de un ataque de este tipo, a unos 900 metros de la zona ocupada por Turquía en Siria.

La guerra de Turquía en el norte de Irak tiene un carácter similar. Ankara ha ocupado durante varios años algunas áreas a lo largo de la frontera estatal. El 23 de abril de 2021, el presidente Erdogan lanzó una nueva ofensiva para expandir los territorios ocupados.

En mayo de 2021, Süleyman Soylu, ministro del Interior de Turquía, pronunció un discurso ante soldados turcos en una base en territorio ocupado, a pocos kilómetros del pueblo de Hirure. Habló claramente: “Nuestro objetivo es el mismo aquí que en Siria. Hemos venido para quedarnos en Irak”.

Poco después de la declaración de Soylu, un soldado turco le disparó al campesino Ramazan Ali (70), en Hirure. Nunca más podrá regar los campos o cosechar nueces alrededor del pueblo. “La granada cayó tres metros detrás de mí y luego todo se volvió completamente negro”, me dijo desde su lecho de enfermo cuando lo visité tres semanas después. Su vida se salvó cuando sus vecinos lo llevaron al hospital más cercano.

Ramazan intentó en vano levantarse de la cama. Vi cómo el cuerpo se sacudía por el dolor de la metralla turca. “Turquía está librando una guerra contra nosotros, los civiles. No contra el PKK. ¡Lleva este mensaje mío a los políticos y a otros en Noruega!”, dijo antes de que nos despidiéramos.

“Kurdistán es candidato a convertirse en la próxima Ucrania”

Hoy en día, la libertad de expresión tiene malas condiciones en Bashur (la región del Kurdistán de Irak). Las autoridades regionales persiguen tanto a periodistas como a activistas políticos. Durante una estadía de dos semanas, en marzo de 2022, conocí a mujeres y hombres felices de hablar sobre la difícil situación en esta parte de Kurdistán. Por razones comprensibles, la mayoría de ellos quería permanecer en el anonimato.

Irán acababa de lanzar un ataque con cohetes contra Hewler (Erbil). Todos los días había informes de la guerra de Turquía en el extremo norte de Bashur. Mientras estábamos allí, también llegó un veredicto dramático de la Suprema Corte Federal en Bagdad. Establece que el gobierno iraquí en Bagdad tiene derecho a controlar los recursos de petróleo y gas en la región kurda. El veredicto amenaza el acuerdo secreto del presidente Nechirvan Barzani sobre el suministro de petróleo a Turquía durante 50 años. Según el veredicto, este acuerdo es ilegal. Varias personas dijeron que Turquía ha prometido defender al presidente Barzani y este acuerdo contra el veredicto de Bagdad.

La guerra en Ucrania se ve diferente en Bashur que en Noruega. Muchos temen que los estados que ya están en guerra en Medio Oriente amplíen sus ataques “a la sombra de Ucrania”. Tanto los medios fuera de Medio Oriente como el Consejo de Seguridad de la ONU durante mucho tiempo, dirigirán toda su atención a la guerra en Europa.

Hay muchos actores militares en las diferentes partes de Kurdistán: Estados Unidos, Rusia, países europeos, Turquía, Irán, Irak, Siria, Israel y grupos militares no gubernamentales. Las diversas alianzas cambian ocasionalmente. Una descripción detallada que escuché de esta complicada situación tenía el siguiente resumen: “Kurdistán es un candidato para convertirse en la próxima Ucrania”.

Turquía no ha hecho mucho progreso militar desde su ofensiva que comenzó hace casi un año. Después de que dejé Bashur, Firat News describió planes secretos para la guerra entre Turquía y el PDK (Partido Democrático de Kurdistán) de Barzani. El PDK es el principal partido en el Gobierno Regional de Kurdistán (GRK) de Irak. Fuentes anónimas dentro del aparato de poder del PDK, entre otras cosas, han descrito planes para atacar tanto a civiles como a los propios Peshmerga (fuerzas militares del GRK) por parte del PDK. Esto está destinado a ser presentado como ataques del PKK. Los ataques pueden proporcionar una base para que Turquía lance una nueva ofensiva militar desde el área cercana a Kani Mazi, “para proteger a los civiles y ayudar al PDK”.

Entonces, abril mostrará si el “agente de la paz” Erdogan realmente lanza una nueva ofensiva en Bashur, a la sombra de la guerra en Ucrania. Espero que la persona que dijo que “Kurdistán es un candidato para convertirse en la próxima Ucrania” esté equivocada.

FUENTE: Erling Folkvord (ex miembro del Parlamento noruego) / Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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