“Lo único que queda es la revolución”

Duran Kalkan, integrante del Comité Ejecutivo del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), publicó un artículo en el que se refiere a la actual situación política mundial y las perspectivas de los movimientos revolucionarios.

A continuación publicamos los fragmentos más importantes del artículo:

-“El capitalismo quiere engullir a Oriente Medio. Oriente Medio sigue resistiendo y esta guerra se debe principalmente a la obstinación de la resistencia”.

-“La Primera Guerra Mundial comenzó en este contexto, pero la Revolución de Octubre le quitó algo de impulso. El fascismo, que estalló en la Segunda Guerra Mundial, fue derrotado por muchos movimientos revolucionarios. En la época del socialismo real, esta guerra se denominó ‘Guerra Fría’. La existencia del socialismo real desencadenó la Guerra Fría. Cuando el socialismo real se disolvió, la Tercera Guerra Mundial entró en escena. Se trata de una guerra en Oriente Medio. Esta guerra es realmente una guerra para conquistar Oriente Medio y para destruir las sociedades de Oriente Medio, su pasado y su presente. En Kurdistán se libra como una guerra genocida. El sistema mundial capitalista hegemónico que surgió con la Primera Guerra Mundial dividió el Kurdistán, ignoró a los kurdos y los obligó a someterse a regímenes genocidas. Los kurdos resistieron y siguen resistiendo. Arabia fue dividida en 22 partes, que siguen resistiendo también, un poco. Esta guerra en curso es una guerra destinada a destruir la existencia de una sociedad kurda y árabe”.

-“No parece que las cosas vayan a seguir así. Las fuerzas que libran la guerra no tienen ninguna solución que ofrecer. Esto también se aplica al sistema global de capital. Si se mantiene el statu quo nacional con su estructura de poder, tampoco es posible encontrar una solución. Por mucho que estas fuerzas se definan como revolucionarias, moderadas y orientadas a la solución: al final crean una dictadura fascista y anti-kurda. El desarrollo del régimen del AKP/MHP (en Turquía) es ejemplar en este sentido. El sistema ya no tiene el poder de producir soluciones, de cambiar e innovar. Es difícil que las fuerzas del sistema produzcan un cambio de mentalidad y de política. Por esta razón, no hay indicios de superar la crisis y el caos del sistema global de la modernidad capitalista. La guerra provocada por la crisis y el caos sigue extendiéndose por toda la región”.

-“Lo único que queda es la revolución. Así como la Revolución de Octubre fue capaz de poner fin temporalmente a la guerra, ahora la única alternativa que ofrecerá una salida a esta guerra es una revolución democrática en Oriente Medio, incluso una revolución mundial. Si la Revolución de Octubre hubiera podido convertirse en una revolución mundial, la humanidad se habría liberado del capitalismo y del imperialismo. Pero la Revolución de Octubre no pudo convertirse en una revolución mundial, fracasó. A causa de este fracaso, la humanidad y la naturaleza han sufrido tanto daño que ahora estamos casi ante un apocalipsis”.

-“El capitalismo significa crisis y caos. Es cierto que estas consecuencias se profundizan día a día. El capitalismo consume la naturaleza, la sociedad y el individuo. No se trata de desarrollo, sino del consumo completo de todos los elementos básicos de la vida. La situación supone una grave amenaza y peligro para la humanidad, para todo el planeta, incluso para toda vida. Porque el capitalismo no es una organización del trabajo y la producción en términos de vida social, sino en términos de explotación, saqueo y robo. El capitalismo es una forma de explotación. El objetivo es el máximo beneficio. El monopolio estatal y privado ha llegado a este punto. No puede haber capitalismo sin crisis, caos, contradicciones y conflictos”.

-“No es muy realista mirar atrás desde hoy y preguntarse: ‘¿Se renovará el capitalismo, encontrará soluciones dentro de sí mismo? ¿Vendrá la solución de Europa o de América? Si no es así, ¿liderarán el camino África o Asia? ¿Vendrá la solución de Alemania o de Francia? Este es el enfoque equivocado. El capitalismo es una forma de explotación. Es la organización de toda la vida y el trabajo para la explotación y el máximo beneficio. Es un régimen de destrucción total. Por lo tanto, es un sistema de saqueo, de robo, de consumo, de disensión y de conflicto”.

-“Históricamente, las crisis se han analizado periódicamente como ‘Primer período de depresión, segundo período de depresión, tercer período de depresión’. Se ha hecho hincapié en la continuidad del tercer periodo. Estos análisis eran incorrectos. De hecho, el capitalismo no es un régimen periódico sino continuo, de depresión y crisis. De vez en cuando, las revoluciones exacerban o debilitan las crisis. El siglo XIX tuvo las revoluciones en Europa, las revoluciones en Francia a partir de 1830, las revoluciones europeas de 1848, el esfuerzo de la Comuna de París de 1871, la Revolución de Octubre y los movimientos revolucionarios que surgieron de la Revolución de Octubre en el siglo XX. De hecho, el frente revolucionario ha aliviado temporalmente la crisis y la depresión del capitalismo. Si no hubiera habido revoluciones, no habría habido este alivio”.

-“Cuando no hubo más revoluciones europeas, tras de la Revolución Rusa, se desarrollaron teorías como ‘el socialismo en un país, el comunismo en un país y los períodos de depresión en medio’. Rêber Apo (Abdullah Öcalan) se refiere a esta fase como ‘el período canceroso del capitalismo’. En otras palabras, el capitalismo significa el consumo de la naturaleza, la sociedad y el individuo. Llegado este momento, o bien se acaba el mundo, se destruye todo, o se acaba el capitalismo”.

-“Si los revolucionarios muestran el camino y consiguen hacer una revolución, será posible resolver los problemas y las contradicciones que llevaron a esta guerra. No hay otro camino. La revolución mundial depende en realidad de la revolución en Kurdistán. Rêber Apo creó una nueva teoría de la revolución y mostró la línea ideológico-política. Desarrolló su programa, estrategia y táctica. Definió una nueva concepción de la revolución. El cambio de paradigma desarrollado por Rêber Apo muestra lo que es verdadero y real. No se puede esperar que el capitalismo suavice y resuelva sus propias contradicciones. En el capitalismo no existe la paz ni la liberación del conflicto. Es un estado constante de contradicción, conflicto, crisis y caos. O el pensamiento, la moral, la política, la organización y la acción evolucionan para derrocar, frenar y detener el capitalismo, y eso significa socialismo, o el capitalismo acabará por destruir realmente este mundo”.

-“En este sentido, el hecho de que los grandes pensadores liberales de la historia hayan llamado la atención sobre este peligro, no debe considerarse una fantasía o un fantasma. Se trata más bien de una situación que tiene que ver con el sentido profundo de la vida, su definición y comprensión. Los pensadores liberales lo han previsto en casi todas las épocas. También lo vieron en relación con el socialismo, cuando dijeron ‘socialismo o barbarie’. Pero el socialismo no pudo dar los pasos necesarios a tiempo, no pudo triunfar. Los que actúan en nombre del socialismo deben analizar muy bien los últimos doscientos años de historia. Deben desenterrar la verdad, haciendo acopio de la fuerza y el coraje necesarios para ser críticos y autocríticos y liberarse de la prepotencia, los estereotipos o la inseguridad”.

-“La tercera vía, la del lado de los oprimidos, debe encontrar una solución a través de la revolución. ¿Cómo vamos a hacer una revolución que salve a la humanidad y a los pueblos del azote del capitalismo y del fascismo? Esta es la cuestión que debe preocuparnos. Debemos centrarnos en esta cuestión y darle la mayor importancia. La cuestión no es sólo la cuestión kurda. El problema no es sólo la cuestión de la revolución por la libertad en Kurdistán, es la cuestión de la revolución en Oriente Medio, la cuestión de la revolución de la humanidad libre. Hay una situación revolucionaria en Kurdistán que está estrechamente entrelazada con la revolución mundial y la revolución en Oriente Medio. La revolución ya no tiene una dimensión nacional o de país. Sí, nos movemos en un espacio dentro de una sociedad, pero la época ya no es la de las revoluciones nacionales. La era del nacionalismo y del republicanismo ha terminado. Rêber Apo habló de la era de la república democrática, de la revolución democrática. La revolución democrática, por supuesto, se desarrolla en un sector dentro de una sociedad, pero no es una revolución local. No es una revolución limitada a una nación. Llamamos a esta revolución la ‘revolución de la nación democrática’ y Rêber Apo habló de una ‘nación de actitud’. No es una nación limitada a la etnia, al país o a la lengua. Es regional y global al tiempo”.

-“No se trata sólo de resolver la cuestión kurda. Es un problema de proporciones globales. Es necesario comprenderlo y actuar en consecuencia. Así es como debemos ver la revolución. En este punto, es importante superar la estrechez de miras. Tenemos que dar el significado correcto a lo que experimentamos. Si no lo entendemos bien, no podemos vivir la vida y no podemos encontrar una salida. No podemos experimentar una nueva situación y evaluarla desde viejas perspectivas, eso es dogmatismo y formalismo. Y eso significa quedarse atrás en la historia”.

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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