Reseña del libro “Economía anticapitalista en Rojava”

Azize Aslan es doctora en sociología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). En 2021 presentó su libro “Economía anticapitalista en Rojava: las contradicciones de la revolución en la lucha kurda”, en el cual tuve el privilegio de colaborar como cartógrafo. Los estudios sobre el Kurdistán no están muy desarrollados ni en México ni en la mayor parte de los países de América Latina, por la que es complicado encontrar fuentes directas sobre este tema en español. En ese sentido este libro aporta elementos de análisis que sirven para profundizar más sobre el proceso anticapitalista que se vive en el Rojava, del que muchos autores y analistas encuentran semejanzas con el movimiento zapatista en Chiapas. Es un texto académico respaldado por una tesis de doctorado producto de meses de trabajo de campo in situ y escrito por una persona kurda que conoce de cerca el movimiento. Cabe resaltar que Aslan nació en la parte turca del Kurdistán, por lo cual este libro es también una oportunidad para construir y profundizar el diálogo entre geografías aparentemente distantes.

El libro consta de tres partes repartidas en cinco capítulos. En un primer momento Aslan expone una serie de conceptos y debates teóricos que establecen el marco teórico; sin éste no pueden comprenderse con su debida complejidad las partes siguientes. Se discute el contenido y la forma de entender palabras como “izquierda”, “revolución”, “nación”, “Estado” o “lucha de clases” a lo largo del tiempo y según determinados contextos históricos. Contrapone la perspectiva socialista tradicional y su idea del partido proletario y la violencia revolucionaria con otras corrientes de pensamiento entre la que destacan la experiencia zapatista y los aportes de teóricos del movimiento kurdo, particularmente de Abdullah Öcalan, miembro fundador y líder histórico del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Asimismo, rescata ciertos conceptos clave como el “valor de uso” y “valor de cambio” desarrollado por Marx.

Los siguientes dos capítulos constituyen el panorama histórico y geográfico del Rojava, como una de las fracciones en las que quedó fragmentado el Kurdistán tras la disolución del Imperio Otomano. Con la implantación del modelo del Estado-nación en Oriente Próximo -auspiciado por las potencias imperialistas del mundo y la formación y consolidación de Turquía, Siria, Iraq e Irán-, se analiza al Kurdistán como una colonia. Si bien los kurdos del Rojava cuentan con una historia propia de negación de identidad, despojo y represión, no deja de señalarse que estos procesos de fondo son los mismos que acontecieron en las otras partes del Kurdistán. Se trascienden los límites del Estado y se estudia la historia común del pueblo kurdo en su conjunto. En ese sentido resalta que la historia del Rojava y su gente está íntimamente ligada a la historia del Bakur (Kurdistán turco). Destacan los primeros movimientos de resistencia durante la primera mitad del siglo XX, las décadas de “silencio”, la toma de consciencia de la identidad kurda y, a la postre, la escisión del movimiento con la izquierda turca y con las corrientes kurdas de corte nacionalista.

Con el surgimiento del PKK, Aslan nos señala el contexto histórico en el cuál este partido fue creado, las razones de su distanciamiento con la izquierda turca y su estructura organizacional hasta llegar a nuestros días. Explica la “mutación” ideológica que se llevó dentro del partido y por consiguiente la transición en la forma de entender “el proceso de autonomía kurda”. De la búsqueda por instaurar un Estado kurdo socialista hasta el desarrollo de las ideas del “confederalismo democrático” y conceptos como la “nación democrática” puestos en marcha tanto en el Bakur, como en el Rojava.

Una vez establecidas las bases teóricas e históricas que nos permiten situarnos en el contexto específico del Rojava, Aslan detalla a profundidad sus observaciones sobre el proceso revolucionario de la región. Estas páginas vienen acompañadas frecuentemente de entrevistas hechas durante su trabajo de campo que manifiestan la percepción de personas que participan activamente en él. En un primer momento describe el modelo organizacional del territorio, por medio de cantones, comunas y asambleas. Se enfatiza no tanto en los resultados sino en los procedimientos: en el cambio de paradigma desde una perspectiva anti-jerárquica y de la Revolución como un proceso vivo y no terminado en el que se experimenta, se crea, se destruye y se transforma. Más adelante pormenoriza acerca de la situación actual de todos los sectores de la economía en el contexto concreto de la guerra que constantemente amenaza el Rojava. En ese sentido destaca el papel de la mujer en la economía y en el capitalismo como una consecuencia de las lógicas patriarcales. Puntualiza en el modelo de cooperativa y en el enfoque de la economía basado en el “valor de uso” y no en el “valor de cambio”; en la producción en función de las necesidades y posibilidades de la sociedad, y no del mercado capitalista. Aslan describe y analiza las principales experiencias prácticas que se han llevado a cabo. Siempre desde una perspectiva crítica en la que no dejan de señalarse tanto sus virtudes como sus limitaciones en el terreno de lo concreto e ideológico. Queda entonces en manifiesto que la autocrítica es uno de los pilares que sostienen este nuevo paradigma de pensamiento que se opone al “socialismo clásico”. Finalmente, a modo de conclusión, la última sección es un breve balance sobre el proceso del Rojava y aquello que puede aportar a la experiencia revolucionaria anticapitalista en otras partes del mundo.

Más allá de los acuerdos y desacuerdos teóricos que pueda tener con la autora a lo largo del libro, como mencionaba al principio, considero que la primera gran valía que tiene este trabajo es que nos acerca de primera mano a un proceso que en América Latina nos puede parecer muy lejano. La segunda es que establece las bases de un diálogo serio, crítico y directo que nos permite intercambiar experiencias sobre los movimientos anticapitalistas del mundo, sin pasar por algún intermediario que reinterprete las vivencias ajenas para nosotros.

FUENTE: Sebastián Estremo / Revista Común

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