Deniz Poyraz: un asesinato que desnuda a la academia turca

El Estado turco aprovecha la agenda internacional focalizada en la causa palestina, y consciente de que los crímenes que comete en su territorio, como el reciente asesinato de la activista kurda Deniz Poyraz, son silenciados también a nivel internacional, organizó una propagandística conferencia académica llamando a combatir “el apartheid en Palestina”.

El Center for Islam and Global Affairs (CIGA), de la Universidad Zaim de Estambul, lleva a cabo la segunda Conferencia Internacional sobre Palestina (18 al 23 de junio de 2021), con el título “Challenging Apartheid in Palestine: Reclaiming the Narrative, Formulating a Vision.” Según información de la página de internet de la universidad Zaim, en la conferencia se analizan varios aspectos de la situación palestina, con especial énfasis en las formas de desmantelar y desafiar “el sistema racial de colonización estructural y control en la Palestina histórica”.

En la información sobre ponentes y los temas abordados destaca la constante designación de Israel como un “Estado de apartheid” y la participación de ponentes, con un claro sesgo político e ideológico disfrazados de académicos. Entre los patrocinadores del evento, destaca la Global Coalition of Quds and Palestine (GCQP), organización turca con vínculos con Hamas y la Hermandad Musulmana; el Ministerio de Cultura y Turismo de la República de Turquía y la Universidad de Denver, Colorado, de Estados Unidos. Para consultar más información sobre los participantes de dicha conferencia, se puede ver el artículo publicado por The Jerusalem Post el 19 de junio.

Mientras en la Universidad Zaim se lleva a cabo dicha conferencia sobre el supuesto apartheid israelí, en la ciudad de Izmir era asesinada la ciudadana turca de origen kurdo Deniz Poyraz, una colaboradora del partido HDP, a manos de Onur Gencer, un hombre turco con vínculos con el partido MHP y quien ha combatido en Siria como parte de los grupos paramilitares proturcos que operan impunemente en dicho país.

Deniz Poyraz, una mujer kurda de 38 años con ocho hermanos, algunos de los cuales están en prisión por actividades pro kurdas, descansa en el cementerio de Buca, mientras su asesino, Onur Gencer, se vuelve toda una celebridad en ese submundo racista, xenófobo y violento turco, del cual pocos se atreven a hablar (me imagino que para muchos académicos, periodistas y políticos turcos es más fácil hablar en contra del “apartheid” israelí que hacerse cargo del racismo estructural de su propio país); miles de personas, en su mayoría kurdas, han acudido a la casa de los padres de Deniz Poyraz a mostrarles sus respetos y pésames.

Resulta poderosamente simbólico que el funeral de Deniz Poyraz, en el cementerio de Buca, se llevara a cabo el mismo 18 de junio, día de la inauguración de la conferencia “académica” dedicada a debatir sobre el apartheid israelí. En otras palabras, en Turquía, mientras en algunas de sus universidades se condena a Israel por su trato a los palestinos, en sus ciudades y pueblos se asesina a kurdos, y el ejército turco invade, cometiendo todo tipo de violaciones a los derechos humanos el norte de Siria y su fuerza aérea bombardea el Kurdistán iraquí.

Gencer asesinó a sangre fría a Poyraz en las oficinas del HDP, mientras ella tomaba su desayuno y se aprestaba a iniciar su día laboral. Después de cometer el asesinato, Gencer prendió fuego al edificio ubicado en la ciudad de Izmir, una provincia del Egeo. Al ser detenido, Gencer declaró que había llevado a cabo el asesinato porque “odiaba al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK)”. Es importante señalar que tanto el partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), del todopoderoso Recep Tayyip Erdogan, y su socio el partido MHP constantemente han señalado al HDP como vinculado al PKK lo que, a ojos de las masas nacionalistas y racistas turcas de las que Gencer forma parte, aquellas personas como Deniz Poyraz son terroristas.

El portal DuvaR.english ha publicado un breve artículo sobre Onur Gencer, en el cual se aprecian varias fotografías publicadas por el asesino en sus redes sociales en las cuales mostraba armas de alto poder, así como a un Gencer haciendo el gesto manual característico de los Lobos Grises, organización criminal que se ha cebado especialmente contra la comunidad aleví de Turquía, que sufrió la violencia de este grupo (cercano a la élite de poder turca actual) desde la década de los setenta. Una de las acciones terroristas más famosas de los Lobos Grises se registró el 23 de diciembre de 1978 cuando más de 185 alevíes fueron asesinados en lo que se conoce en los anales de la historia turca como la “Masacre de Kahramanmaraş”.

Una de las muchas marchas que se dirigieron al hogar de los Poyraz,  en el pequeño pueblo de Xirbêmirîşkê, ubicado en el distrito de Ömerli, en la provincia de Mardin, fue la organizada por el Consejo de Mujeres de Mardin, el Consejo de Madres por la Paz de Mardin y el Movimiento de Mujeres Libres, en la cual se portaron cientos de retratos de Deniz Poyraz, se cantaron canciones kurdas y se dieron sentidos discursos por la pérdida de otra vida kurda a manos de grupos ultranacionalistas turcos que cuentan con el amparo y apoyo de los partidos políticos en el poder, y se aprovechan de la indiferencia de la propia sociedad turca, así como la cobardía y complicidad de los organismos europeos e internacionales que prefieren mirar a otro lado en lugar de condenar el estructural y constituyente apartheid de la República de Turquía, en la cual desde su fundación hay una doble legalidad: una para los turcos musulmanes sunitas y otras para aquellos grupos inasimilables, como lo demuestra la discriminación contra armenios, griegos, judíos y kurdos que han marcado la historia del país fundado por Atatürk.

Mientras Fehime Poyraz y Abdülillah Poyran, padres de Deniz, guardan luto por su hija asesinada, su sufrimiento es ignorado por amplios sectores académicos turcos, los cuales no sólo guardan silencio sobre la represión del régimen turco de disidentes políticos, estudiantes, mujeres, homosexuales y minorías étnicas y religiosas, sino que tienen el descaro de auto erigirse en paladines de la causa palestina, congregándose en aburguesados e indolentes congresos y conferencias en los que presentan sesudos artículos y ponencias mientras esconden la cabeza y la pluma ante la violencia de su propio país.

FUENTE: Manuel Ferez Gil / Informe Medio Oriente / Edición: Kurdistán América Latina

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