El papel de los gazîs en la Revolución de Rojava

La lucha por la libertad en Kurdistán no es sólo una lucha por la libertad del pueblo kurdo. Es una lucha de todos los pueblos oprimidos y colonizados. Conociendo esta verdad, miles y miles de mujeres y hombres jóvenes se han unido a esta lucha por la libertad en las últimas décadas, aun siendo conscientes de los peligros y desafíos que tal paso conllevaría.

La Revolución de Rojava es el fruto de esta lucha por la libertad. Al mismo tiempo, esta revolución ha llevado los objetivos e ideales de la lucha por la libertad a una parte aún mayor del público internacional. Mientras que Rojava ha presentado a los pueblos de la región y a la comunidad mundial en general el paradigma de la nación democrática, basada en la hermandad de las comunidades étnicas y religiosas, los múltiples actores hostiles no han dejado de atacar la revolución y de hacer la guerra contra la revolución y sus ideas.

La defensa de la revolución

En este sentido, la historia de la Revolución de Rojava es también la historia de una guerra defensiva. En los últimos años, innumerables jóvenes han decidido defender sus hogares y familias, pero también un concepto democrático y justo de la sociedad. Unos 13.000 de estos hombres y mujeres han dado su vida en esta lucha defensiva. Ellos son los que han defendido la revolución con sus vidas. Se interpusieron en el camino de las organizaciones terroristas que amenazaban al mundo entero y finalmente las derrotaron. Para nosotros, recordarlos significa continuar su lucha por un mundo libre y justo. Todos recordamos muy bien cómo el llamado Estado Islámico (ISIS) sembró el miedo en las sociedades europeas. Recordamos igualmente cómo esta organización cometió un genocidio contra la población yezidí en Sinjar (Shengal, norte de Irak) y abusó de cinco mil mujeres yezidíes y las vendió en mercados de esclavas.

El hecho de que una organización tan inhumana ya no pueda causar estragos de la misma manera en Oriente Medio y en el mundo actual se debe principalmente a las 13.000 personas que dieron su vida en la lucha contra ISIS y grupos similares. Precisamente porque los seres humanos tendemos a olvidar rápidamente, quería recordar esto a nuestros lectores.

Miles de heridos y caídos en la lucha por la liberación

Además de los 13.000 muertos, unas 23.000 personas resultaron heridas en la lucha por la defensa de Rojava. De estas 23.000 personas, unas 5.000 han sufrido daños o limitaciones físicas permanentes. Por ejemplo, estas 5.000 personas perdieron un brazo, una pierna o la vista. Otras han sufrido daños físicos irreversibles, que afectan considerablemente a sus vidas. Nos referimos a estas personas como “gazî” (aproximadamente significa “discapacitados de guerra”). Estos gazî ocupan un lugar importante en la Revolución de Rojava. Mientras que en otras guerras muchas personas que sufren daños físicos suelen perder el valor de vivir, los gazîs de Rojava deben preguntarse siempre cómo y en qué responsabilidad pueden trabajar para la revolución y la sociedad a partir de ahora. El apoyo mutuo y la solidaridad entre los gazîs no sólo les da fuerzas para hacer frente a las nuevas y más difíciles condiciones de vida. También sacan de esta unidad su motivación para profundizar y poner en práctica el paradigma de una sociedad democrática, ecológica y sin género. Su adhesión a las ideas del representante kurdo Abdullah Öcalan irradia a toda la sociedad y motiva al pueblo a impulsar la construcción de un nuevo modelo de sociedad con mayor intensidad.

Reorganización de los heridos en la guerra

Desde 2015, los aproximadamente 5.000 heridos de Rojava intentan activamente trabajar según estos principios. Pero, ¿cómo es su trabajo? En otoño de 2015, se fundó el Comité de Gazî de Rojava durante un congreso. Allí también se tomaron las primeras decisiones sobre el trabajo de los heridos. Las decisiones centrales incluían el avance de su autoorganización y la realización de una labor educativa ideológica. Además, se decidió que los heridos, que en su mayoría procedían del trabajo militar, debían reorganizarse en los ámbitos de la salud, la educación y otros niveles políticos y sociales. Para avanzar en la pretendida autoorganización, se crearon primero sucursales del Comité Gazî en los distintos cantones de Rojava. Posteriormente, también se crearon sucursales adicionales en todas las zonas liberadas del ISIS. Esta autoorganización se fijó como objetivo la difusión de las ideas de Öcalan en toda la sociedad. Por esta razón, los heridos concedieron inicialmente gran importancia a su labor educativa interna. Además, la autoorganización también pretendía ayudar a crear los medios para organizar sus propios tratamientos médicos en gran medida. Además, se crearon tres academias ideológicas y políticas. También se desarrollaron programas de formación a largo plazo en ámbitos técnicos y culturales. Además, se ha puesto en marcha la educación para el aprendizaje de lenguas extranjeras como el inglés o el ruso, así como cursos para quienes no saben leer ni escribir.

El objetivo de estas medidas educativas es dotar a los heridos de los conocimientos ideológicos y prácticos que necesitan para entrar en nuevos campos de trabajo y defender así la revolución.

En 2019, se reflexionó de forma autocrítica sobre el trabajo anterior del Comité Gazî de Rojava. Uno de los puntos centrales de la crítica fue que la práctica anterior se había limitado demasiado a Rojava. El objetivo, a partir de ahora, era ser aún más activos en toda la región del norte y el este de Siria y, al mismo tiempo, hacer que las voces de los heridos se escucharan fuera de las fronteras de Siria. Debían convertirse en una voz importante de la lucha por la libertad en todo el mundo. Estas discusiones culminaron en un congreso el 1 de junio de 2019. Aquí se decidió continuar el trabajo a partir de ahora bajo el paraguas de la recién fundada Federación Gazi del Norte y el Este de Siria. Se formaron nuevos comités y se reforzó el trabajo anterior.

Desde entonces, las prácticas de la federación incluyen la diplomacia, la educación, la salud, la prensa, la literatura, la cultura y las relaciones con la sociedad. Los heridos se han organizado en estos ámbitos y han multiplicado así su trabajo. Al comité de relaciones con la sociedad se le encomendó la tarea de organizar también a las personas que tienen una discapacidad física de nacimiento o como consecuencia de los atentados de ISIS. Así, estas personas también serán recuperadas para la sociedad.

Su práctica ha alcanzado un nuevo nivel con la creación de la Federación Gazî, en 2019. Los gazî han demostrado que no van a dar un paso atrás a pesar de ser discapacitados físicos. Al contrario, defienden la revolución como siempre lo han hecho. Su motivación y voluntad, con la que se lanzan a las nuevas áreas de trabajo, contagian también a quienes les rodean. Así, los heridos siguen ocupando su lugar en la vanguardia de la revolución.

FUENTE: Botan Avaşîn (integrante del Consejo de la Federación Gazî del Norte y el Este de Siria) / Kurdistan Report / Rojava Azadi Madrid / Edición: Kurdistán América Latina

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