El poder de la viñeta

Desde ANF entrevistamos al viñetista y activista político detrás de “Las Viñetas del Paisá García”. “El común denominador de las viñetas es que con ellas no pretendo exclusivamente crear una imagen u ocurrencia graciosa, o una reflexión sin cerrar, sino que pretendo visibilizar el conflicto real y las operaciones a las que nos vemos sometidos bajo esta lógica del sistema capitalista”, asegura. No es sólo una viñeta, es una herramienta de comunicación para acompañar las luchas y visibilizarlas y, por qué no, hacer reflexionar a los lectores: el poder de la viñeta.

Ha colaborado con muchas viñetas para acompañar la lucha del pueblo kurdo, y denunciar el fascismo de Recep Tayyip Erdogan y su partido AKP, la situación del pueblo palestino, la resistencia del zapatismo, en el corazón mismo donde nació el proyecto. Recientemente, realizó una colaboración para acompañar la campaña “100 Razones para juzgar al dictador”, lanzada el 25 de noviembre por el Movimiento de Mujeres Kurdas.

-¿Cómo nació el Paisà García?

-El Paisà García se creó por casualidad y sobre todo desde la rabia, como describo en la presentación que tengo en los diferentes sitios web. Por aquel entonces, mi hermano estaba viviendo en Veracruz y yo fui a visitarlo. Cuando iba de Ciudad de México ya corría la noticia de que habían desaparecido a Goyo Jiménez, otro periodista más desaparecido en México, y después de la visita, retornando de nuevo a Ciudad de México, por unos coches que llevaban carteles de justicia para Goyo, ya me enteré de que había aparecido el cuerpo de Goyo Jiménez. Que efectivamente lo habían asesinado. En aquel momento pues me salió dibujar esa viñeta, que entonces no era viñeta, o yo no tenía en mente hacer una. Desde pequeño me ha gustado dibujar, dibujaba automáticamente, de que estaba haciendo cualquier otra cosa me gustaba estar siempre dibujando. Y en ese momento dibujé para dar salida a la rabia contenida. Una vez de vuelta en Ciudad de México, enseñé el dibujo a unos compas de la Agencia Comunicación Autónoma Subversiones, y para mi sorpresa les gustó, pues se lo enseñé así un poco de carambola, y un compañero me dijo que porque no hacía estos dibujos, estas viñetas para ellos, que por qué no colaboraba con estas. La verdad que es una cosa que yo jamás me había planteado. Y ahí fue cuando hubo que pensar un nombre para firmar.

Elegí el nombre de Paisà García y a partir de ahí comencé a dibujar viñetas sobre las temáticas que iban publicando en la agencia. Principalmente de los movimientos de abajo a la izquierda de México, de la otra campaña, de la Sexta, sobre zapatismo, sobre narcoestado, sobre la situación de inseguridad de periodistas, migrantes, mujeres, pueblos originarios, etc. en México. Sobre algunos de los temas de investigación que iban realizando en la agencia, yo intentaba ilustrarlos y sintetizarlos en las viñetas. Parecía que se me iban ocurriendo ideas e iba dibujando. También pude empezar a aprender un poquito cómo se manejaba la ilustración digital porque es mucho más sencillo publicar en un medio digital, y así me fui formando como viñetista.

Una vez que retorné de México de vuelta a España, continué colaborando con los compas de México, pero también quise darle contenido a las luchas que se están desarrollando aquí y por ello le propuse a un medio local de Cantabria, en donde yo resido, dibujar viñetas para que las publicaran. Accedieron y desde entonces hace ya unos cuantos años que vengo publicando en El Faradio (www.elfaradio.com) sobre todo tipo de temáticas: viñetas internacionalistas, por supuesto, pero también viñetas sobre luchas sociales locales, de Cantabria y también del Estado Español.

-¿Podrías contarnos la historia detrás del nombre el Paisà García?

-Pues es la primera vez que alguien me pregunta, y yo creo que cada persona asume una interpretación y una historia de porque el Paisà García, y estoy convencido de que pocas veces es la que realmente es.

Cuando hice la primera viñeta y había que firmarla para publicar, yo no tenía un pseudónimo. García es mi apellido. Para acompañarlo estuve buscando palabras y me acordé de una serie del director italiano Roberto Rossellini, que se llama así “Paisà”, con el acento hacia la izquierda en la “à”. Busqué qué quería decir Paisà, y viene a ser como camarada o partisano en italiano, “camarada partisano” y la verdad que me encantó. Además, me gusta mucho porque tiene como ese componente que cada uno interpreta a su forma lo de Paisà, pues yo creo que la mayoría de la gente en España podría suponer que viene de “paisano” y seguramente la mayoría de la gente en Colombia pensaría que soy de Medellín, quienes se llaman así, “paisas”.

-¿Por qué elegir esta herramienta para visibilizar las luchas? ¿Qué quieres comunicar cuando utilizas este lenguaje? ¿Creés que estás siendo un canal comunicador, además de la veta de ilustración que conlleva una viñeta?

-El común denominador de las viñetas es que con ellas no pretendo exclusivamente crear una imagen u ocurrencia graciosa o una reflexión sin cerrar, sino que pretendo visibilizar el conflicto real y las operaciones a las que nos vemos sometidos bajo esta lógica de sistema capitalista. Ya sea en cuanto a las viñetas de una temática más internacionalista o las viñetas que tienen una temática más local. Visibilizando este conflicto lo que pretendo es, por un lado, animar a la gente a que tome partido y se involucre en la digna lucha, y por otro lado, animar a las compañeras y compañeros militantes que ya están en la pelea.

Otra de las finalidades de las viñetas o de algunas de ellas, ha sido complementaria también un discurso, o una noticia, o un suceso. Creo que las viñetas son una herramienta muy impactante para, de una manera sintética y visual, que es cómo funciona nuestra mente, poder argumentar, dar batalla en el campo de la discusión.

Yo nunca me había planteado hacer viñetas pero una vez que me puse a hacerlas, pude descubrir un campo comunicativo y de expresión muy rico. Las viñetas, al poder complementaria una imagen con el lenguaje escrito, permite comunicar de forma bastante impactante.

En este sentido, además de una herramienta de expresión, sin duda es una herramienta de comunicación muy potente y muchas de las viñetas están vinculadas a temas de agenda, de actualidad. Hay momentos en los que requieres dibujar sobre un tema efímero, algo que ha ocurrido y necesitas expresar tu opinión o reforzar un discurso sobre ese hecho, y en ese sentido la inmediatez, la actualidad, juega a tu favor, y es por ello que en ocasiones tienes que darte prisa en sacar la viñeta, tiene que ser ahora o nunca.

-¿Cómo ha evolucionado con los años el proyecto del Paisà García?

-La verdad que la velocidad del día a día muchas veces te genera que produzcas, produzcas y produzcas, tanto en las viñetas como en otros aspectos, y no te paras a reflexionar sobre el proceso en sí, y sobre lo que te ha dado el proyecto , en qué punto comenzó y en qué punto está. Las viñetas me han permitido complementaria mi militancia y compromiso político de una forma diferente. El hecho de hacer las viñetas me ha traído reflexión, análisis, síntesis y me ha aportado también muchísima creatividad. Y en definitiva me ha permitido dar salida a pensamientos y emociones a través de las viñetas.

Creo que toda creación artística que tenga como fin evidenciar la injusticia, o el sufrimiento social al que está sometida prácticamente la totalidad de la población, en diferentes grados obviamente, es una creación artística que pretende transformar esta realidad, y pienso que este proceso creativo ha de estar en contacto con un compromiso militante e histórico. Ya hagas música, pintura, muralismo, periodismo, poesía o cualquier otra forma de expresión que pretende ser transformadora, creo que debe convivir con la militancia, con la solidaridad y el apoyo mutuo que se genera en la lucha colectiva por una causa común. En este sentido, las viñetas me han permitido complementar esta militancia con una actividad que no es quizás tan colectiva, sino es más introspectiva.

Viendo las viñetas con las que comencé y las viñetas actuales, últimamente estoy esforzándome por mejorar la parte de los dibujos, seguir intentando comunicar lo más rudo y directo que pueda, pero con una ilustración bonita o al menos impactante.

-¿Cómo llega el Paisà García de temas relacionados a México y la lucha zapatista, con una mirada mucho más internacionalista, que abarca desde lo que sucede en América Latina hasta más allá de Oriente Medio?

-Pues en realidad el internacionalismo ya estaba antes de que comenzara a dibujar. Formaba parte de mis inquietudes y de mi militancia. Y luego se plasmó en las viñetas. Y, ¿por qué mis viñetas y mi militancia internacionalista? Pues porque creo que la solidaridad es la herramienta más poderosa que tenemos los que estamos abajo a la izquierda, para defender nuestros intereses comunes. Por el contrario, pienso que la principal arma de los poderes hegemónicos son el aislamiento y la baja autoestima de los oprimidos. Estoy convencido que estos poderes hegemónicos sólo serán capaces de sostener esta situación en la que se encuentran en apabullante desventaja numérica, en la medida en que las oprimidas nos sintamos solas, aisladas, derrotadas, o que pensemos que no hay otra alternativa, porque en definitiva siempre ha sido así. Ese es el valor de la solidaridad internacionalista, sentirnos acompañadas.

La militancia internacionalista me ha regalado además muchas de las personas más importantes en mi vida, a la vez que me que me ha dado experiencias y me ha aportado ideas que han roto con la forma, que por educación o por contexto, tenía de entender la militancia y la vida. En este sentido soy totalmente consciente de que las luchas y las compas con las que he compartido militancia internacionalista me han dado mucho más que lo que yo podría devolverles en viñetas, pero lo voy a intentar al menos.

Creo que en ese sentido mis viñetas sobre temáticas internacionalistas están más arraigadas a una afinidad emocional o política, que por cuestiones socio-políticas o geoestratégicas, que la verdad personalmente pues no controlo mucho. Soy consciente de que existe una estrategia geopolítica imperialista por parte de Turquía y Rusia en el Kurdistán o de Israel en Palestina, o de Arabia saudí en Yemen. Pero es la resistencia de la gente del Kurdistán o de Palestina, o de Yemen y su lucha por la defensa del territorio, el derecho a la autodeterminación, el autogobierno, el derecho a una lengua y una cultura, a la libertad religiosa, o la libertad de no ser religioso, etc. lo que me impulsa a dibujar.

-¿Cómo surgió el acercamiento a la lucha kurda en particular, en tu camino de solidaridad internacionalista?

-La verdad es que la guerra en Siria y el triunfo de las milicias kurdas contra el ISIS puso, una vez más, el foco en la lucha del pueblo kurdo. La revolución en Rojava y el Confederalismo Democrático que lleva a cabo el pueblo de Rojava en los territorios recuperados, atraen la atención y la solidaridad de muchos colectivos y personas. Y es así que comencé a interesarme por la causa del pueblo kurdo y empiezo a dibujar viñetas sobre ello. Es cierto que las viñetas están más enfocadas en Rojava, pero si me propongo dibujar también sobre las luchas en las demás regiones del Kurdistán, como en Irán, Irak, y Turquía.

En este sentido la cosmovisión y los planteamientos políticos e ideológicos que ha generado el movimiento kurdo, con Abdullah Öcalan como principal ideólogo, tienen una gran cantidad de aspectos innovadores y super válidos para adaptarlos también a los movimientos sociales en nuestros contextos. Veo gran parecido entre la construcción ideológica del movimiento kurdo y la del zapatismo. Es sorprendente cómo en dos latitudes tan lejanas una de otra, se ha conseguido estructurar un discurso coherente, radical y extrapolable a otros contextos. Está muy extendida la idea de que es en “Occidente” donde se han escrito los grandes textos académicos, ideologías, teorías económicas, etc. Parece aceptada la idea de que ha sido el mundo occidental el que ha inventado la civilización. Y esto es falso, ya que de hecho la civilización se comenzó precisamente en zonas donde actualmente está la población kurda, entre el Éufrates y el Tigris. Que el movimiento kurdo o el zapatismo nos vengan con estos planteamientos revolucionarios, rompiendo con gran parte de los esquemas mentales que tiene la izquierda tradicional, a mí me parece tremendamente atractivo y valioso. Como en un territorio de oriente medio la mujer toma un papel protagonista de primer orden, no solo en la organización de las comunidades y en la organización política, sino también en las YPJ contra el ISIS. Como en ese contexto se lleva a la práctica un sistema político de democracia directa, muy similar a la democracia directa que se intentó implementar en la revolución de 1936 en Aragón o Cataluña. Estos nexos comunes con otras alternativas anteriores pero contextualizadas y actualizadas, la verdad que pienso que es una mina ideológica, de aprendizaje, de solidaridad, y desde luego, una mina de viñetas.

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FUENTE: Lucrecia Fernández / ANF

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