Lxs presxs políticxs kurdxs en Turquía II + Video

Desde la visión excluyente del ultranacionalismo turco, todas las minorías son terroristas que buscan la ruptura del Estado, el cual se circunscribe a una sola lengua, una sola bandera, una sola nación. Esta estrechez de miras, culpando siempre a agentes externos al turquismo de los males de la República, es fomentada desde el gobierno entre las masas turcas, lo que retroalimenta la mentalidad excluyente elección tras elección.

El islamismo se ha convertido en la bandera del nacionalismo turco, como ya lo hizo en otras épocas aciagas de la historia turca, de manera que el turquismo queda refrendado por la religión mayoritaria en el Estado. Por tanto, todo aquel no turco y no musulmán es doblemente culpable.

La ambición personal del presidente Erdogan y el capitalismo neoliberal del gobierno, no hacen más que exacerbar la situación. Así, el Estado turco se ha convertido en sujeto represor de toda oposición a esta visión del gobierno AKP-MHP.

Los representantes de la oposición laica y de las minorías étnicas son los sujetos primeros en ser señalados, se les persigue, destituye de sus posiciones institucionales para las que han sido elegidos legítimamente por el pueblo y se les condena a prisión y al ostracismo, si no a la huida del país. Recordamos hoy a algunos de estos representantes injustamente encarcelados, pero son muchos, miles más.

Abdullah Öcalan, 74 años: líder del pueblo kurdo y uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Secuestrado por un complot internacional en 1999, está preso a perpetuidad en la isla-prisión de Imrali, en Turquía, desde hace 22 años. En Imrali hay otros tres presos políticos kurdos: Hamili Yildirim, Ömer Hayri Konar y Veysi Aktaş. Todos ellos se encuentran en régimen de aislamiento, sin acceso a sus abogados ni contacto con su familia.

Selahattin Demirtas, de 48 años, y Figen Yüksekdağ, de 49: ex diputados en el Parlamento turco y copresidenta del Partido Democrático de los Pueblos. En prisión desde 2016, por «propaganda a favor de una organización terrorista. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha fallado que las autoridades turcas han violado la libertad de expresión y el derecho a la libertad y la seguridad de Demirtas, y ha exigido su puesta en libertad. Turquía se ha negado a cumplir una decisión a la que está obligada como miembro del Consejo de Europa.

Leyla Güven, 56 años, ex diputada kurda en el Parlamento turco, copresidenta del Congreso por una Sociedad Democrática (DTK): detenida y encarcelada en varias ocasiones. Mientras estaba detenida en noviembre 2018, inició una huelga de hambre reclamando el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan. Unos 250 prisioneros políticos se unieron a la huelga, muriendo varios de ellos. Finalizó la huelga en mayo 2019 al levantarse parcialmente el asilamiento al líder kurdo. El 21 de diciembre 2020 fue condenada a 22 años por cargos de terrorismo y volvió a prisión.

Lxs presxs políticxs kurdxs en Turquía II + Video

Desde la visión excluyente del ultranacionalismo turco, todas las minorías son terroristas que buscan la ruptura del Estado, el cual se circunscribe a una sola lengua, una sola bandera, una sola nación. Esta estrechez de miras, culpando siempre a agentes externos al turquismo de los males de la República, es fomentada desde el gobierno entre las masas turcas, lo que retroalimenta la mentalidad excluyente elección tras elección.

El islamismo se ha convertido en la bandera del nacionalismo turco, como ya lo hizo en otras épocas aciagas de la historia turca, de manera que el turquismo queda refrendado por la religión mayoritaria en el Estado. Por tanto, todo aquel no turco y no musulmán es doblemente culpable.

La ambición personal del presidente Erdogan y el capitalismo neoliberal del gobierno, no hacen más que exacerbar la situación. Así, el Estado turco se ha convertido en sujeto represor de toda oposición a esta visión del gobierno AKP-MHP.

Los representantes de la oposición laica y de las minorías étnicas son los sujetos primeros en ser señalados, se les persigue, destituye de sus posiciones institucionales para las que han sido elegidos legítimamente por el pueblo y se les condena a prisión y al ostracismo, si no a la huida del país. Recordamos hoy a algunos de estos representantes injustamente encarcelados, pero son muchos, miles más.

Abdullah Öcalan, 74 años: líder del pueblo kurdo y uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Secuestrado por un complot internacional en 1999, está preso a perpetuidad en la isla-prisión de Imrali, en Turquía, desde hace 22 años. En Imrali hay otros tres presos políticos kurdos: Hamili Yildirim, Ömer Hayri Konar y Veysi Aktaş. Todos ellos se encuentran en régimen de aislamiento, sin acceso a sus abogados ni contacto con su familia.

Selahattin Demirtas, de 48 años, y Figen Yüksekdağ, de 49: ex diputados en el Parlamento turco y copresidenta del Partido Democrático de los Pueblos. En prisión desde 2016, por «propaganda a favor de una organización terrorista. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha fallado que las autoridades turcas han violado la libertad de expresión y el derecho a la libertad y la seguridad de Demirtas, y ha exigido su puesta en libertad. Turquía se ha negado a cumplir una decisión a la que está obligada como miembro del Consejo de Europa.

Leyla Güven, 56 años, ex diputada kurda en el Parlamento turco, copresidenta del Congreso por una Sociedad Democrática (DTK): detenida y encarcelada en varias ocasiones. Mientras estaba detenida en noviembre 2018, inició una huelga de hambre reclamando el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan. Unos 250 prisioneros políticos se unieron a la huelga, muriendo varios de ellos. Finalizó la huelga en mayo 2019 al levantarse parcialmente el asilamiento al líder kurdo. El 21 de diciembre 2020 fue condenada a 22 años por cargos de terrorismo y volvió a prisión.

Para leer la primera parte, click aquí

FUENTE: Rojava Azadi Madrid

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