Ramadán: A diez años de la Revolución de Rojava (Fotogalería)

El sol recién empieza a asomar y las calles ya están llenas de sombras caminando hacia los cementerios. En una ciudad donde la mañana toca los 44 grados de temperatura, la madrugada es elegida para peregrinar.

Las niñas y los niños corren con bolsas que esperan llenar de dulces. Las personas que van a pasar el día con sus muertos se los darán a cambio de un saludo.

Las personas kurdas musulmanas, en su gran mayoría suníes, realizan ayunos y sacrificios durante el mes del Ramadán. Una vez terminado, se lleva a cabo el Aid al Fitr o la Fiesta del Fin del Ayuno. Esta celebración tiene una duración de tres días y su objetivo es agradecer a Alá por la fuerza que les dio para terminar el ayuno.

En el Cementerio de los Mártires, en la ciudad de Derik, el clima de celebración se mezcla con el recuerdo de los caídos que dieron la vida por la Revolución de Rojava y de los enterrados estos últimos meses, víctimas de los bombardeos constantes lanzados por el gobierno de Turquía.

En Rojava, ya nada es igual. Aunque la muerte y la violencia impuesta por Ankara intentan desbaratar este proceso social y político inédito para Medio Oriente, los pueblos que lo encabezan están empecinados en su liberación total. Una liberación que comenzó el 19 de julio de 2012 y ahora cumple diez años.

Mujeres en la vanguardia, respeto de las diversas religiones y sus celebraciones (ya sean musulmanes suníes o chiíes, cristianos, yezidíes), autonomía y defensa de la ecología son algunos de los pilares de una revolución acechada, pero joven, vigorosa y que cada día transforma la utopía en realidad.

Fotos y texto: Mauricio Centurión / La tinta

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