Turquía: diputado condenado a prisión por sus tuits a favor de la resolución del conflicto kurdo

En Turquía, publicar tuits apostando por la paz y el fin del conflicto con el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) -considerado organización terrorista en Estados Unidos y la Unión Europea (UE)– puede acabar con una condena de cárcel. Es el caso del diputado Omer Faruk Gergerlioğlu. El Tribunal Supremo de Apelaciones ha confirmado hace unos días la condena del diputado a dos años y medio de prisión por propaganda terrorista.

“No pensaba que un mensaje apoyando la paz pudiera causar este tipo de problemas. Esto muestra que el partido en el poder ha renunciado a la razón. Si te opones a su política, estos son los problemas a los que te enfrentas”, dice Gergerlioğlu a eldiario.es. Al diputado solo le queda una oportunidad: el Tribunal Constitucional, donde ya ha recurrido. Sin embargo, Gergerlioğlu cuenta que ahora el Parlamento puede retirarle la condición de diputado y ser encarcelado mientras se resuelve la apelación. “Mi condición de diputado desaparecerá y me pondrán entre rejas”, afirma.

Omer Faruk Gergerlioğlu, doctor de profesión, lleva dos décadas defendiendo los derechos humanos en Turquía; en los últimos dos años y medio, desde que se convirtió en diputado del partido prokurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos), ha pasado a ser una de las principales voces contra los abusos de Erodgan. El presidente turco lleva años intentando eliminar a sus opositores. Persigue a periodistas, políticos, activistas y a todo aquel que se atreve a criticarle, pero Gergerlioğlu pensaba que estaba más protegido desde su escaño. El gobierno turco acusa a menudo al HDP de ser el brazo político del PKK.

“Desde que soy parlamentario me he centrado en las violaciones del gobierno que nadie tiene el coraje de abordar. Por eso he sido objeto de ataques”, dice. El diputado ha utilizado sus ruedas de prensa y sus intervenciones en la Asamblea como plataforma para denunciar casos de supuestas torturas, desapariciones forzosas, muertes sospechosas en prisión, juicios sin garantías, abusos policiales y detenciones arbitrarias, entre otros.

Nacho Sánchez Amor, eurodiputado socialista español y relator del Parlamento Europeo para Turquía, dice a eldiario.es que “se trata de un aviso a toda la clase política de que cualquier tipo de actividad crítica puede ser la excusa legal para imputar un cargo relacionado con el terrorismo”. “Cualquier manifestación, incluida en las redes sociales, que tenga que ver una una petición de paz y diálogo del problema kurdo pueden ser leídas como un apoyo al terrorismo. Ha pasado en este caso, pero ha pasado en muchos otros casos en los que se pedía una negociación”.

“Esta guerra no tiene sentido”

Los problemas contra Gergerlioğlu comenzaron antes de su andadura en política. El 9 de octubre de 2016, tuiteó una imagen de una protesta celebrada el Día Mundial de la Paz en el que un grupo de mujeres se manifestó junto a la representación de dos ataúdes. Uno de ellos estaba envuelto en una bandera turca. El otro, en una del PKK. “Viendo esta imagen entenderán que esta guerra no tiene sentido. Las madres son las mismas. Las banderas, diferentes”, tuiteó el activista.

Cuatro días después de aquel tuit, Gergerlioğlu fue despedido del hospital público donde trabajaba. Dice que su superior le confesó que el despido se debía a presiones de las autoridades políticas. Un año antes se había roto el proceso de paz iniciado por el propio Erdogan con el PKK y había comenzado una violenta nueva etapa en el conflicto. Desde que la paz voló por los aires en 2015, más de 5.200 personas han muerto. Se calcula que desde el inicio del conflicto en 1984, la cifra oscila entre 30.000 y 40.000 muertos. El propio Gergerlioğlu participó en el proceso de paz a nivel local en su ciudad.

“En nuestro país, desde hace tiempo no ha sido posible solucionar los problemas confiando en el diálogo y la justicia. Yo he defendido las mismas cosas antes y después del proceso de paz. Las afirmaciones que se utilizaron durante las negociaciones fueron después calificadas de crímenes y nosotros fuimos declarados terroristas”, dice. “Fui despedido de mi trabajo como doctor con una experiencia de 27 años por publicar contenido en redes sociales y me quedé desempleado. Querían que me callase y que obedeciera”, agrega.

El activista, sin embargo, no dejó de mostrar su apoyo por una solución al conflicto y poco después se le abrió una investigación penal por su supuesta vinculación con el terrorismo. Finalmente, el 18 de febrero de 2018 fue condenado en primera instancia. “Lo interesante es que esta sentencia no se basó en el tuit por el que fui despedido, sino en otra publicación”, indica.

La publicación en cuestión es otro tuit del 20 de agosto de 2016, en el que Gergerlioğlu compartió una noticia del portal de noticias T24 con el titular ‘PKK: si el Estado toma la iniciativa, la paz se puede alcanzar en un mes’. El doctor añadía el siguiente comentario: “Esta declaración se debería evaluar adecuadamente”.

El artículo publicado estaba ilustrado con una imagen de tres hombres con AK-47 y eso se citó como “prueba” de que Gergerlioğlu estaba haciendo “propaganda del PKK mostrando a miembros de la organización terrorista de forma halagüeña y atractiva”. Aun así, el artículo en cuestión de T24 sigue en la red y nadie en el medio ha sido penalizado por su publicación.

Gergerlioğlu dice que en el caso en su contra por propaganda terrorista se incluyeron otras publicaciones e intervenciones suyas en medios de comunicación, como un artículo suyo publicado también en T24 y en el que comparaba el proceso de paz en Colombia con el de Turquía.

La conversión de un antiguo seguidor de Erdogan

“Nunca he estado a favor del conflicto en mi vida. He dado clases sobre el proceso de paz, los artículos que he escrito son sobre los problemas de Turquía. Soy un doctor especialista de pecho desde hace 27 años. Me es imposible estar a favor del terrorismo y la violencia. He salvado a miles de personas. Me niego a usar un arma. He pasado mi vida estudiando asuntos de derechos humanos”, dijo el activista en el juicio de primera instancia.

“Lo que ha pasado con el caso de Gergerlioğlu no es muy diferente de lo que está pasando desde hace mucho tiempo en Turquía”, explica Sánchez Amor. “A partir del golpe y de una concepción autoritaria, el régimen turco decidió que no podía permitirse ningún tipo de criticismo en la sociedad. Ni la más mínima burbuja crítica. Y eso incluye, por supuesto, a los más activos en el Parlamento en materia de derechos humanos, que es el caso de Gergerlioğlu”, explica.

El diputado opina que la decisión en el Tribunal Supremo de Apelaciones “se ha acelerado” por sus últimas denuncias de derechos humanos como “desnudos forzados en cacheos, torturas y secuestros cometidos por el gobierno”.

Hace años, Gergerlioğlu era seguidor de Erdogan y su partido, e incluso apareció en una de sus listas electorales en 2011. “Tenía una visión positiva de sus esfuerzos por unirse a la UE, el paquete de democratización, etc. Me gustaban los pasos hacia la democracia y en contra del autoritarismo predominante en los 90. Pero poco a poco, Erdogan se convirtió más autoritario. Desde 2012 mis críticas no han cesado y han aumentado de intensidad”. Ahora Gergerlioğlu es una de las principales fuerzas del partido laico, prokurdo y de izquierdas HDP, uno de los grandes enemigos de Erdogan.

FUENTE: Javier Biosca Azcoiti / eldiario.es

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