Las mujeres y los jóvenes kurdos deben organizarse

Sebahat Tuncel, una política kurda que ha enfrentado la violencia estatal turca y las presiones judiciales a lo largo de su vida para garantizar condiciones libres e iguales para las mujeres, continúa su lucha desde la Prisión Cerrada de Mujeres de Sincan, en Ankara.

Sebahat se encuentra entre las personas que están siendo juzgados, con pedidos de condena a cadena perpetua agravada, en el caso de alto perfil en Turquía llamado Juicio Kobane, que se abrió contra políticos y políticas kurdas después de que hablaron contra las atrocidades cometidas por ISIS en 2014.

Con motivo del 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Tuncel evaluó la importancia de la lucha de las mujeres mientras respondía a las preguntas de la agencia de noticias Jin News.

A continuación publicamos su análisis sobre la historia del movimiento de mujeres kurdas y los desafíos actuales para el pueblo de Kurdistán.

Enfrentando una historia centenaria

El carácter autoritario, fascista, negacionista, religioso y militarista de la República turca ha llevado a la supresión de las demandas de igualdad, libertad y democracia del pueblo kurdo, dando lugar a lo que hoy se conoce como la “cuestión kurda”.

La naturaleza fascista de Turquía, que niega la diversidad, se estableció a través de una violencia estatal implacable utilizando sus propios aparatos estatales. Esta situación ha perpetuado la dinámica de los golpes de Estado en Turquía a lo largo de cada década.

Turquía no puede empezar de nuevo sin afrontar su historia centenaria. El gobierno fascista del Partido Justicia y Desarrollo (AKP) y del Partido Movimiento Nacionalista (MHP) pretende entrar en el segundo siglo con las políticas de la Primera República, negando diferentes identidades y culturas, en particular los kurdos, a las mujeres y a los alevíes, y basando una Constitución en un Estado nacional masculino, suní y turco.

Al hacerlo, sitúa la hostilidad kurda en el centro de su política tanto interior como exterior.

Como mujeres kurdas, hemos experimentado una doble opresión durante este proceso de un siglo, debido tanto a nuestro género como a nuestra identidad kurda, por lo que es necesario luchar tanto por la libertad de nuestra identidad como por ser mujeres.

Las mujeres han desempeñado un papel importante en el desarrollo y la preservación de la lengua, la identidad y la cultura kurdas. El innegable papel de las mujeres en el éxito incompleto de las políticas de asimilación es irrefutable.

El papel de la mujer en el golpe del 12 de septiembre

Especialmente en la prisión de Diyarbakır, los familiares de los presos se resistieron a los tratos inhumanos, donde las mujeres desempeñaron un papel decisivo. Leyla Zana, una política que fue elegida parlamentaria durante ese período, fue una de las figuras notables.

La década de 1990, marcada por la violencia estatal, descrita como una “guerra de baja intensidad” y caracterizada por asesinatos sin resolver, desapariciones bajo custodia, incendios de aldeas y migración forzada, fue una época de ley de emergencia en Kurdistán.

Este período también vio la politización de las mujeres, los jóvenes y la población kurda en general. Las mujeres comenzaron a participar en la lucha armada y a organizarse en partidos políticos, asociaciones e instituciones de mujeres.

Esta época estuvo marcada por protestas y rebeliones masivas, conocidas como “serhıldan”. La intensa violencia estatal y la resistencia y lucha del pueblo kurdo, especialmente de las mujeres, se centraron en la resolución democrática y pacífica de la cuestión kurda.

La organización de las demandas de las mujeres por la paz, el reconocimiento de su lengua, su identidad y la igualdad de derechos de ciudadanía jugó un papel crucial en este proceso.

La participación de las mujeres en los partidos políticos

En las regiones de Kurdistán, bajo la ley de emergencia, se ignoraron las masacres, la violencia y las violaciones de los derechos humanos, lo que condujo a la migración forzada y la explotación de la población en las áreas metropolitanas, con pobreza y explotación laboral como mano de obra barata e insegura.

Las mujeres, en particular, se vieron gravemente afectadas por numerosas políticas violentas, como detenciones, arrestos, violencia sexual y sistemas forzosos de “guardias rurales”. En respuesta a la violencia estatal continua y sistemática, el pueblo kurdo estableció partidos políticos para resolver la cuestión kurda.

Inicialmente, las mujeres no ocupaban roles de liderazgo en estos partidos, pero comenzaron a participar en las administraciones del Partido Laborista Popular (HEP) y del Partido de la Democracia (DEP). Las mujeres asumieron papeles más activos dentro del Partido Democrático Popular (HADEP).

Han sido importantes la creación de plataformas de mujeres y jóvenes, la organización autónoma de las mujeres, la introducción de una cuota de mujeres del 25% en la política y la inclusión de mujeres en los gobiernos locales.

En las elecciones locales del 28 de marzo de 2022, el número de alcaldesas aumentó a 40.

En el Partido Popular Democrático (DEHAP), la cuota de mujeres se elevó al 35%, con una organización autónoma continua. Con el Partido de la Sociedad Democrática (DTP), se introdujo una cuota de género del 40%, junto con las copresidencias y los consejos de mujeres.

En el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) y el Partido de las Regiones Democráticas (DBP), se adoptaron los principios de copresidencia y representación equitativa en la organización del consejo.

Movimiento de mujeres libres kurdas

La necesidad de combatir todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres, abordando cuestiones que van desde la vida laboral hasta el trabajo doméstico, desde los sindicatos y las fábricas hasta las zonas rurales, amplió el alcance de los estudios sobre las mujeres.

El Movimiento Democrático de Mujeres Libres (DÖKH) fue creado en Estambul en 2003, como resultado de estas necesidades. En 2015, DÖKH se disolvió y continuó su lucha bajo el KJA, que, después de ser cerrado por un decreto legal, llevó a la continuación de sus actividades bajo Tevgera Jinên Azad (TJA).

La tensión entre el movimiento de mujeres kurdas libres y el movimiento de mujeres turcas no es un tema nuevo. A pesar de que los movimientos de mujeres socialistas y feministas están uno al lado del otro en la “cuestión de las mujeres” y contra la guerra, esta solidaridad no va más allá de cierto punto.

Esto se debe a la influencia del movimiento de mujeres turcas al codificar por parte del Estado la lucha por la libertad y el derecho a la autodeterminación del pueblo kurdo como “divisivo” y “terrorista”, lo que lleva a una relación tensa.

El enfoque de la cuestión kurda fue determinante

En Turquía, aparte del movimiento socialista, la solidaridad con los kurdos era débil y sabemos que había políticos que se llamaban a sí mismos socialistas pero veían la cuestión kurda desde la perspectiva oficial del gobierno.

Los movimientos socialista y de mujeres también se vieron afectados por la situación política general. Mientras que las mujeres en Kurdistán enfrentaron una intensa opresión, en las áreas metropolitanas de Turquía encontraron violencia discriminatoria, alienante, nacionalista y política.

A lo largo de estos procesos, las mujeres han realizado enormes esfuerzos y labores para afirmar su existencia y articular sus demandas. Sin embargo, que las mujeres kurdas hablen de su identidad en marchas y actividades feministas todavía no es una situación ampliamente aceptada.

En el congreso de mujeres convocado por la Asociación de Derechos Humanos (İHD), en 1989, las mujeres kurdas tuvieron que preparar una declaración separada para sus demandas y enfrentaron actitudes discriminatorias. Esta actitud discriminatoria expuso la necesidad de que las mujeres kurdas se organizaran por separado.

En esos años surgieron organizaciones y revistas, como la Asociación de Mujeres Patrióticas e instituciones independientes de mujeres kurdas.

Incluso en la década de 2000, aunque hubo muchas actividades conjuntas con el movimiento de mujeres turcas en torno al activismo contra la guerra y cuestiones de mujeres, el enfoque de la cuestión kurda en las organizaciones de mujeres fue determinante.

Deben activarse las asambleas por la libertad de las mujeres

Las políticas y feministas de Turquía deben ir más allá de esto. Si bien el movimiento feminista se opone con razón a la ocupación y las masacres de Israel en Palestina, su silencio hacia la ocupación del norte y el este de Siria, la región del Kurdistán de Irak y las políticas de guerra de Turquía contra los kurdos, donde marchamos juntas en plataformas pacifistas con solidaridad kurda, perpetúa la continuación de las políticas de guerra en Turquía y profundiza el impasse.

La salida a esto es el desarrollo de un fuerte movimiento por la paz liderado por mujeres y la activación de Asambleas por la Libertad de las Mujeres y la Iniciativa de Mujeres por la Paz.

El futuro del pueblo es rehén en İmralı

Es incomprensible no ver la realidad de la negación de la existencia, la situación de estar bajo amenaza de genocidio y la colonialización de un pueblo cuyas demandas de libertad, igualdad y coexistencia han sido encarnadas en la persona de Abdullah Öcalan, el líder encarcelado del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

En última instancia, el futuro de los pueblos de Turquía está rehén en İmralı, encarnado en Öcalan. Creo que es esencial que todas las que deseen una república democrática para el segundo siglo de Turquía, basada en la libertad de las mujeres y la vida ecológica, acepten la necesidad de poner fin al aislamiento absoluto de Öcalan y asegurar su libertad, como solución a la cuestión de la libertad kurda´. La paz sólo puede lograrse mediante el diálogo y las negociaciones.

Los conceptos producidos por el Estado dividen a las mujeres

La comprensión y la solidaridad del movimiento de mujeres turcas y del movimiento feminista con la lucha de las mujeres kurdas es importante para construir juntas la paz. Estar codo con codo contra las cuestiones de las mujeres, la violencia contra las mujeres, la discriminación y el sexismo, pero no hacer lo mismo con las cuestiones derivadas de nuestra identidad étnica, surge del enfoque de la cuestión kurda.

Los términos “divisivo” y “terrorista” producidos por el Estado sirven para dividir a las mujeres, alienarlas, polarizar y legitimar la violencia, la anarquía y la tiranía del Estado. El Estado turco teme a la lucha organizada de las mujeres kurdas y ataca los logros que han logrado con inmenso esfuerzo, oponiéndose a la línea de las mujeres libres.

Las mujeres y los jóvenes deben organizarse

Aunque no se realizan inversiones económicas en Kurdistán, el Estado utiliza la economía como herramienta para hacer que los kurdos renuncien a su identidad y se sometan al Estado. Las acciones del Estado en Kurdistán, como que soldados y policías se conviertana jóvenes en adictos a las drogas, los obligan a prostituirse, permitan o faciliten la venta de drogas o lo hagan a través de pandillas afiliadas, no son independientes de la política del Estado hacia los y las kurdas.

La protección de Musa Orhan, que violó a una joven en Batman, los ataques de soldados a mujeres en Van, empujar a las mujeres kurdas a la prostitución y la adicción a las drogas, y la protección de aquellos involucrados en el tráfico de drogas, demuestran suficientemente esto como un reflejo de la política estatal.

En las provincias kurdas, los niños kurdos han muerto a causa de vehículos blindados, balas de la policía y bombardeos de aviones de combate. El tratamiento de los cuerpos abandonados en las calles, Ekin Wan, y el tratamiento del cuerpo de una joven en Silopi, entre otras prácticas, muestran la destrucción por parte del Estado de todos los valores humanos, morales y religiosos, y su encubrimiento de los crímenes cometidos contra los kurdos mediante una política de impunidad.

Estas políticas son, por supuesto, inaceptables. Frente a esto, la organización de las mujeres y los jóvenes es crucial.

FUENTE: Sebahat Tuncel / Jin News / Medya News / Traducción y edición: Kurdistán América Latina

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