Mujeres de Rojava demandan a la ONU que detenga los crímenes de guerra turcos

El Kongra Star, la organización que agrupa a los grupos de mujeres del norte y el este de Siria, envió una carta a los miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y a los integrantes del Consejo de Derechos Humanos del organismo internacional, en la que piden que asuman su deber y responsabilidad, y cumplan el papel que se les asignó para lograr la seguridad y la estabilidad en Siria.

A continuación publicamos la carta completa:

Desde el comienzo de la crisis siria, el Estado turco, en cooperación con sus facciones terroristas aliadas, han perpetrado una ofensiva continua sobre el norte y el este de Siria. Esta ofensiva ha utilizado todo tipo de armamento pesado y ligero, y aviones de guerra. Su objetivo es frustrar el proyecto democrático que se propone como solución alternativa a la crisis siria, y continuar el plan de ocupación neo-otomano del Estado turco, saltándose todo el derecho internacional en el contexto de la buena vecindad y el respeto a la soberanía de los estados. Sus violaciones y crímenes han continuado a lo largo de su ocupación de Jarablus, Al Bab, Azaz y Afrin, hasta Serêkaniyê (Ras al-Ain) y Gire Spî (Tal Abyad).

A pesar del compromiso de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) de respetar el alto el fuego en la región, el Estado turco no ha respetado este acuerdo. Por el contrario, ha aumentado sus ataques contra la región en general y las zonas al este del Éufrates, en particular.

Las zonas de Zirgan (Abu Rassein), Til Temer, Al Shahba y la campiña de Manbij están siendo objeto de bombardeos indiscriminados contra civiles y militares por parte del ejército turco y sus facciones armadas. Esto ha provocado la muerte de una mujer y una niña, y otras 16 personas resultaron heridas. Un dron militar apuntó al Centro de Relaciones Públicas de las Fuerzas Democráticas de Siria en la ciudad de Til Temer, lo que provocó la muerte de cuatro miembros de las FDS. Esto se suma al bombardeo de la aldea asiria de Til Shenan, en la zona rural del noreste de Til Temer, así como a los ataques contra automóviles de personalidades políticas, militares y administrativas tanto en Kobanê como en Qamishlo. Está claro que no diferencian entre atacar a civiles o a soldados. El Estado turco pretende despoblar la región, ampliar su ocupación y provocar un cambio demográfico en nuevas zonas. El Estado turco y sus facciones armadas no han dudado en destruir hogares, matar a civiles (incluidos mujeres y niños), secuestrarlos, detenerlos y hacer que los metan en la cárcel para someterlos a las formas más horribles de tortura y trato inhumano.

Lo que está ocurriendo en la región de Til Temer es una continuación de las violaciones cometidas por Turquía y sus facciones en Khabour, Idlib, Afrin, Jarablus, Gire Spi (Tal Abyad), Serêkaniyê (Ras al Ain) y Kobanê. Se trata de una violación flagrante de los principios y disposiciones estipulados en el derecho internacional, y una violación de los principios y disposiciones del derecho humanitario. El derecho humanitario prohíbe los ataques contra civiles, mujeres y niños, en virtud de las cuatro Convenciones de Ginebra y sus dos protocolos. Se trata de una violación de todas las resoluciones de la ONU relativas a las mujeres y a su protección en tiempos de conflicto.

Estos ataques también constituyen una violación flagrante de los dos Pactos Internacionales de Derechos Civiles, Políticos, Económicos y Sociales, de 1966; la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, y el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales adoptado en Roma, en 1950, (conocido como Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos) y sus 12 protocolos.

Es una violación de la Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1990 sobre las personas que pertenecen a minorías nacionales, étnicas, religiosas o lingüísticas, y de la Convención Internacional sobre los Derechos Políticos de la Mujer. También viola el acuerdo para detener las hostilidades militares tripartitas del Estado turco con Rusia y América en el noreste de Siria, del 22 de octubre de 2019, durante la invasión turca en Serêkaniyê y Gire Spî.

El silencio y la posición ambigua de la comunidad internacional y de los estados garantes del alto el fuego, como Estados Unidos y Rusia, alientan al Estado turco a intensificar sus ataques y a invadir la soberanía del territorio sirio. Permite al Estado turco cometer violaciones y crímenes de guerra contra los civiles de las regiones, en las que coexisten fraternalmente todas las partes, grupos étnicos y religiosos.

Como Comité de Relaciones y Acuerdos Democráticos del Kongra Star, la organización que aglutina a los grupos de mujeres del norte y el este de Siria, le pedimos que asuman su deber y responsabilidad, y cumplan con el papel que se le ha asignado para lograr la seguridad y la estabilidad en Siria; por esto, exigimos lo siguiente:

1- Impedir que se produzcan más ataques y hostilidades brutales, y proteger un alto el fuego.

2- Imponer una zona de exclusión aérea en el norte y el este de Siria.

3- Formar una comisión de investigación y enviarla al norte y este de Siria para investigar los crímenes cometidos por el Estado turco y sus facciones afiliadas.

4- Exigir al Estado turco que ponga fin a su ocupación e intervención en el norte y este de Siria.

5- Garantizar el retorno seguro de los refugiados a sus hogares bajo el estatuto internacional.

FUENTE: ANF / Edición: Kurdistán América Latina

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