Arte revolucionario y economía solidaria en Rojava

Hay una transformación revolucionaria en Rojava. La vida se está reorganizando sobre la base de los valores históricos de la sociedad. La destrucción causada por la modernidad capitalista, el colonialismo y el estado-nación se está reparando gradualmente. El monismo del Estado-nación empaña la toma de decisiones, la implementación, la producción y el potencial creativo de la sociedad, y sitúa a la sociedad como un objeto. En cambio, la perspectiva del confederalismo democrático se basa en la creatividad, la diversidad y la singularidad dentro de la colectividad. Todos los campos, desde la cultura hasta el arte, se organizan con esta perspectiva. En este artículo, intentaremos centrarnos en cómo se crean las oportunidades financieras-materiales y cómo se practica el concepto de comunalidad, tocando los fundamentos históricos e ideológicos de la organización de las artes y la cultura en Rojava. Frente a la hegemonía de la industria del arte y la comprensión de la modernidad capitalista del arte, la organización del arte de la modernidad democrática es sin duda de importancia estratégica para la lucha de liberación de las mujeres.

Comunalidad, arte y economía

La cultura y el arte son la expresión del imaginario colectivo de la sociedad. Desde el principio, el arte ha funcionado como una expresión de lo sagrado, un método para interpretar la verdad y dar sentido a la vida. Las preocupaciones estéticas han sido decisivas en todos los aspectos de la vida. El alimento del alma y el embellecimiento de la vida se consideraban una necesidad social. Para ello, la gente decoraba las paredes de las cuevas y desarrollaba rituales. Interpretaron sus vidas con una comprensión desarrollada del arte. La vida de las personas se ha enriquecido y fortalecido por la propia espiritualidad del arte que han creado. Hay una buena expresión de esto en la mitología ezidí que dice que el alma no entró en el cuerpo humano hasta que llegaron el def y el shibap [instrumentos musicales]. Para que el alma entrara en el cuerpo, el dios tenía que enviar instrumentos musicales. Cuando llegaron, el alma entró en el cuerpo humano. Creo que ésta es la raíz del dicho «la música alimenta el alma»…

No vemos una vida fragmentada en la formación histórica de la humanidad. Hay una perspectiva holística. La forma en que las personas se alimentan y la forma en que lo expresan están interconectadas. Por eso, cuando observamos las pinturas rupestres, que pueden considerarse como la primera producción artística, nos encontramos con una historia con un fuerte aspecto estético. Allí vemos una forma artística en la que narraban su vida para sí mismos, para los demás. El desarrollo de los rituales culturales, el desarrollo de las herramientas necesarias para mantener la vida y la organización de las actividades se desarrollaron en paralelo. Por lo tanto, podemos decir en pocas palabras que las actividades artísticas y económicas se solapan. Ambas son inherentes a la organización de la vida. Por ejemplo, en el territorio de la actual Rojava, lugar de la revolución aldeana-agrícola que se desarrolló bajo el liderazgo de las mujeres, se han producido miles de estatuas y símbolos de mujeres. En el norte de Siria, hay muchas representaciones de mujeres con instrumentos musicales. Hay representaciones y esculturas de una mujer celebrando, una mujer con un twan [e instrumento] y una mujer con una flauta. La expresión artística de las producciones y creaciones de las mujeres se ha conservado a través de estas esculturas y representaciones.

Las formas comunitarias de organización que sobreviven hoy en día son nuestra realidad histórica y nuestra mayor fuerza. En todas partes se proponen alternativas al capitalismo y, lo que es más impresionante, se organizan e inician activamente. Hoy en día, vemos que los que más buscan alternativas son los que más sufren el capitalismo neoliberal. La economía-arte-política ha pasado a primer plano por los valores morales y comunitarios de la sociedad. La economía solidaria, la existencia de economías micro-locales controladas por la comunidad, es cada vez más importante. En todo el mundo encontramos expresiones contemporáneas de esta tradición histórica de comunalidad. El paradigma democrático, ecológico y libertario de las mujeres que se está organizando en Rojava también se basa en esta historia social.

Dado que el principio de autosuficiencia, solidaridad y colectividad son formas que mantienen su vitalidad en la vida social kurda, la perspectiva de la economía comunal democrática de la revolución encaja con el tejido social. Se está intentando desarrollar la ecoindustria y la ecoagricultura basadas en las comunas, las cooperativas y la autosuficiencia, en contraposición al industrialismo monopolista. Se prioriza el beneficio social y la satisfacción de las necesidades vitales en lugar del máximo beneficio. La desvinculación de la actividad económica de la vida y de las mujeres y la priorización del beneficio, la competencia y las motivaciones orientadas al consumo son una negación de la economía. No se toman en serio las concepciones que aíslan la economía de otros ámbitos de la vida. Por el contrario, la economía se considera una actividad vital básica organizada por los valores éticos y estéticos de la sociedad.

El ejercicio de la actividad económica en el Kurdistán ha adquirido una expresión estética, como en otros lugares del mundo. La etimología de cultura-cultivo en castellano, çand-çandinî en kurdo es reveladora de esta realidad. La relación entre el arte y la economía en la sociedad se pone de manifiesto en esta representación. Cuando observamos las formas tradicionales de la cultura-arte kurda, a menudo vemos que se realizan junto con la actividad económica.

¿Qué tipo de arte?

El arte es un campo político. El artista y la obra de arte provocan un cambio ideológico y una transformación en la sociedad. Por esta razón, los gobernantes siempre han querido utilizar el arte y al artista como herramienta de su poder. El arte fue arrebatado de las manos de las mujeres y de la sociedad y puesto bajo el control de las instituciones de poder, y también fue controlado económicamente y atado a reglas estrictas.

Ahora, para hablar de arte alternativo, es de gran importancia superar la contradicción sujeto-objeto o esencia-contenido-forma alimentada por la vida que la modernidad capitalista ha dividido en pedazos. Las actividades de producción de las sociedades comunales se basan en el colectivismo y en las relaciones de solidaridad tanto artísticas como económicas. Imaginemos la creatividad y la belleza de la cultura y de las artes de un mundo en el que las necesidades de todos están satisfechas, basadas en la autosuficiencia, la participación, cada persona tiene sus colores en la formación de la vida social. Esta vida se puede organizar con la misma filosofía. Dentro de esta filosofía, el arte no se deja al monopolio de los profesionales. Todos los componentes de la sociedad participan como productores de cultura.

En este sentido, en las zonas donde se organiza el Movimiento por la Libertad del Kurdistán, especialmente en Rojava, se lucha contra la mentalidad capitalista que destroza los valores morales y comunitarios de la sociedad y difunde el individualismo, el populismo, la falsa comprensión de la libertad y de la cultura a través del arte. La socialidad se considera la razón de ser del arte, y el egoísmo el asesinato del arte y del artista. Al rechazar la comprensión liberal, individualista y populista de la modernidad capitalista, se pueden desarrollar el estilo y los métodos de trabajo necesarios para el desarrollo, la expansión y la organización de la perspectiva alternativa de la cultura-arte y el estilo de la modernidad democrática.

Reflejos de la realidad sociológica histórica del pueblo kurdo en su arte

Las obras y productos culturales y artísticos ocupan un lugar muy importante en la revolución de Rojava. Para entender esto, es necesario observar la realidad socio-histórica de Rojava y la relación de los kurdos con la cultura y el arte. Los principales elementos que han afectado al arte cultural kurdo han sido la relación con la geografía y la naturaleza, los elementos morales-políticos arrastrados desde el neolítico y la dominación, los actos de fuerza y la violencia de los gobernantes. Las condiciones de la geografía en la que vivimos, que no permiten mucha jerarquía social y dominación, e imponen el colectivismo, son también determinantes en la formación de la cultura social de los kurdos. Aunque las llanuras también influyen, es la vida en la montaña la que deja su huella en las danzas, las canciones, la poesía y la lengua kurdas. Esta dialéctica del pueblo kurdos con la montaña ha llevado a la definición del «el pueblo de la montaña». Además de sus características rebeldes y guerreras, que no se ajustan a una jerarquía estricta, su estilo de vida en armonía con la naturaleza se deriva en gran medida de su geografía montañosa. Lo expresan con sus danzas, canciones, cuentos y epopeyas. Podemos observar las características de su vida colectiva en sus danzas(govend). Por un lado, el sergovend expresa el liderazgo, pero por otro lado, la sociabilidad que va de la mano y todos se adaptan al mismo ritmo se refleja en el govend.

Por otro lado, los kurdos, que son uno de los pueblos más antiguos de la geografía en la que viven, se han enfrentado a la realidad de la ocupación y la dominación constantes. Los kurdos están expuestos a un genocidio cultural. Si queremos entender y comprender la socialidad y la historia kurdas en la actualidad, debemos escuchar primero la música de los kurdos. La música, especialmente el dengbeji, tiene un efecto muy importante en la formación de la identidad y la personalidad kurdas. El dengbeji se forma mezclando la verdad y las emociones. En este sentido, el dengbeji no es sólo una forma de canción, sino que es el principal medio de expresión utilizado por los kurdos para transmitir su propia historia, cultura, experiencias y problemas. Los dengbejs tienen esa responsabilidad. Por eso lo primero que nos viene a la mente al hablar de arte para los kurdos es la música.

La música tiene el mismo significado en la comunidad de Rojava. Antes de la revolución, había muchos dengbejs y artistas. Los viejos artistas son bastante reconocidos. Especialmente en Afrin, el arte es fundamental, y la sociedad está abierta a él. Tal vez se deba al arraigo a la tierra, al colorido de su naturaleza. Por ejemplo, se puede afirmar que la principal actividad que mantiene unida a la sociedad en Shehba hoy en día son las actividades culturales. En Rojava viven muchos pueblos diferentes. Han conservado su cultura en sus pueblos y ciudades durante miles de años. Existe una riqueza artístico-cultural heredada de los antepasados y conservada hasta hoy. Por ejemplo, sólo en Kocharats (región de Koçerat, conocida por sus nómadas) hay 16 danzas diferentes. Hay decenas de géneros musicales diferentes (makam). En este sentido, los mesiánicos, los kurdos y otros pueblos se influenciaron mutuamente. Las diferencias se expresan en una amistosa armonía. Aunque es una zona pequeña, las características culturales de cada ciudad son diferentes. Existe una diversidad y riqueza cultural que también ha creado una cultura de la democracia.

Las sociedades que vivían aquí bajo el régimen del Baaz, con todas sus diferencias y riquezas culturales, estaban amenazadas. Se impuso el monismo a la sociedad. El arte estaba dominado por el chovinismo árabe en Siria. El arte afiliado al Estado se desarrolló en el marco de las normas del Estado y se convirtió en una herramienta de propaganda del sistema dominante con un débil aspecto ideológico. Por ejemplo, es un ejemplo llamativo que los pintores se vean constantemente obligados a pintar a la familia Assad, y los escultores se vean constantemente obligados a hacer bustos de la familia Assad. Se obliga a los músicos a cantar canciones que alaban al régimen del Baaz. La quema de niños en el cine Amude el 13 de noviembre de 1960 sigue siendo un trauma en la sociedad kurda. El cine les recuerda la masacre. Por ejemplo, hay un ejemplo interesante de las actividades de la comuna cinematográfica. Tevçand va a los pueblos para mostrar la película de Charlie Chaplin a los niños. Algunas familias no quieren enviar a sus hijos. Como todavía sienten ese miedo, algunas envían sólo a un niño.

El régimen del Baaz quería dejar a los kurdos sin identidad. Destruyó el arte saqueando los recursos culturales-artísticos originales de la sociedad. El desarraigo y la alienación de su propia existencia formaron una cultura bajo la «arabización» forzada.

Se produjo una estandarización y un desarraigo tanto en el sentido económico como en el artístico. Se han desarrollado políticas especiales para destruir especies de trigo de decenas de miles de años de antigüedad y para romper los lazos de la gente con el suelo y la naturaleza. La relación que la gente establece con las semillas y el suelo en el Kurdistán es una relación viva y sensible. Cada tipo de semilla tiene un nombre específico. El régimen destruyó estos tipos de semillas y obligó a la gente a utilizar semillas producidas en laboratorios. No es posible establecer un vínculo emocional con las semillas de trigo nombradas con números de serie como Damasco 101. El Estado sirio prohibió la plantación de árboles y cultivos sin autorización. Como resultado de estas políticas, podemos decir que, con la excepción de Afrin, el patriotismo ligado a la tierra (welatparezî) es débil en Rojava. Por ejemplo, no existe una arquitectura ni un paisake originales.

Arte, existencia y resistencia

Por otra parte, la música, los colores culturales y la lengua ocupan un lugar especial en la lucha por preservar su existencia y la resistencia cultural. Podemos decir que los artistas tienen una gran influencia en la formación de welatparezî en Rojava. El arte ha asumido una identidad secreta frente a la ocupación y la opresión del Estado. La gente ha insistido en mostrar sus colores artísticos culturales cantando sus canciones en su propia lengua y vistiendo sus ropas nacionales en pequeños eventos como invitaciones de boda y en días importantes como el Newroz, desarrollando así una resistencia cultural. Las historias de personas que fueron encarceladas y torturadas durante años por asistir a la celebración de Newroz o por escuchar grabaciones en kurdo no son una excepción en la historia reciente del Kurdistán. Por lo tanto, la cultura y el arte en kurdo se han convertido en una imagen de resistencia y rebelión en sí misma. Ha sido una expresión de la existencia de los kurdos.

La resistencia cultural frente al genocidio cultural también ha dado su color a la lucha político-militar. La elección entre una vida en libertad o en esclavitud es la esencia de la cultura revolucionaria. La tradición de la cultura revolucionaria, que comenzó con revolucionarios como Hozan Mizgin y Hozan Serhat, asumió una importante responsabilidad en la difusión de la lucha por la libertad del Kurdistán.

En Rojava, hay un sentimiento de libertad que se transmite a través de las obras artísticas. La libertad surge en la armonía donde todas las religiones y pueblos pueden vivir y producir juntos. La resistencia se manifiesta allí donde esta armonía se significa. La libertad es el poder de cambiar. La cultura y el arte es el campo que crea esta resistencia, cambia la historia y da un sentido existencial a los kurdos. La guerra de la existencia, que libramos bajo el colonialismo, siempre ha mantenido vivo el interés por el campo del arte. Dado que el arte no se maneja de forma independiente a la lucha por la libertad, no se puede enfocar como una mercancía para el consumo o la propiedad privada. Es extraño que se aborde así. Los artistas que ponen su fama por delante y no ponen su arte al servicio de la resistencia cultural y la cultura revolucionaria no duran mucho en el espacio público.

Rojava está siendo invadida. Se destruyen edificios históricos. La gente es asesinada. Se destruyen casas. Existe la realidad de la guerra. También existe la realidad de la revolución. Así que la construcción y la guerra, la destrucción, están entrelazadas. Las producciones artísticas que surgen de estas personas también se configuran en función de esta situación. No podemos considerar el arte aislado del contexto. Según el momento, el artista interpreta el contexto desde su propia perspectiva. Los temas de las canciones, los poemas, las películas y las obras de teatro son la revolución, la resistencia y la lucha. Aunque hay quienes producen fuera de esta atmósfera política actual, esto no cambia el aura general.

¿Un arte sin capital?

El sistema capitalista ha tomado los medios de producción artística bajo su propio dominio para alejar a la sociedad del arte. Se gastan enormes sumas de dinero en la industria de la cultura y el arte sólo para que no salga un producto diferente de este sistema. La cultura y el arte han pasado de ser una producción social, un ámbito de existencia, a un mercado industrial. Con procesos como los derechos de propiedad intelectual y los derechos de distribución, la fluidez de la cultura y el arte ha quedado aprisionada en la ley capitalista.

Las obras producidas con grandes sumas de dinero pueden despertar admiración, pero su efecto es efímero. No son permanentes, porque no están arraigadas en la sociedad, no se basan en ella. En la modernidad capitalista, la relación del arte con la sociedad está paralizada. Aunque se afirme que el arte no puede hacerse sin capital, hay productos artísticos que son muy influyentes y abrazados por la sociedad con presupuestos muy bajos o sin gastar dinero. El teatro, los productos cinematográficos y las espléndidas salas que se exhiben con millones de dólares se proponen para bloquear el arte natural que la sociedad lleva haciendo desde hace miles de años. Se están devaluando las formas de arte natural que han persistido durante miles de años: por ejemplo, el bordado y el dibujo, de los que se ocupan las mujeres desde hace miles de años, como el dengbeji. Naturalmente, el arte es gratuito, lo importante es su conexión con la vida, la sociedad y la naturaleza, la creatividad. Pero ahora las obras de arte que no tienen un significado ideológico y no están interconectadas con la vida se venden a precios elevados. En este sistema de arte industrial, los artistas pobres y las obras pequeñas no reciben una parte, los ricos se hacen más ricos.

El arte que se integra con su significado vital se hace sin depender del dinero. Esto no significa que el artista no cree las oportunidades para satisfacer sus necesidades de supervivencia. Tampoco significa que no se necesite dinero para elaborar el producto u obra artística. La solidaridad, el espíritu comunitario, el estilo colectivo y el poder del significado en la modernidad democrática son el principal poder determinante de las obras de arte. Por ello, las actividades artísticas pueden llevarse a cabo con coste cero o con presupuestos muy bajos. Aunque existen instituciones como el sindicato de artistas y escritores en el sistema de administración autónoma de Rojava, no se ha realizado ninguna institucionalización especial en el contexto de la economía solidaria. Porque la solidaridad y la colectividad son inherentes al propio sistema comunal. Además, dado que el pueblo tiene una sensibilidad histórica en lo que respecta al arte, y que el arte es una forma de resistencia de la existencia kurda, no se considera extraño confiar en los medios del pueblo en cuanto al estilo de la comuna, la financiación y la logística. Puede decirse que los ejemplos más exitosos de comunas en Rojava proceden del ámbito de la cultura y el arte.

A continuación, intentaré transmitir a partir de relatos de primera mano el desarrollo histórico y el estilo de funcionamiento-producción de los estudios culturales y artísticos en Rojava. Al evaluar la evolución de las actividades culturales y artísticas en Rojava, podemos considerarlas básicamente en dos etapas:

El periodo entre 1980 y 2000

A partir de la década de 1980, los efectos de la cultura revolucionaria surgida bajo la influencia del movimiento de liberación en Rojava comenzaron a extenderse rápidamente. En estos años se crearon grupos como Koma tolhildan, Koma Botan, Koma Cudi, Koma Agiri. Podemos llamar al periodo posterior a 1983 el periodo de los kom (grupos) en la música kurda. Estos kom’s tuvieron un efecto que también alimentó la participación en la lucha. Muchas personas de los kom’s también dieron su vida en la lucha.

Los estudios culturales de este periodo también se configuran según las características de las regiones. Por ejemplo, en Kobane, que tiene una sociedad más cerrada y feudal, la participación de las mujeres en las actividades culturales y artísticas es menor. Sin embargo, tras la revolución, esto se superó. Pero en Afrin, que tiene una estructura social más abierta, no hay ningún obstáculo para las mujeres. Las mujeres siguen trabajando incluso después de casarse.

Durante este período, los trabajos se realizan en las casas en gran secreto. No había instituciones. Para no ser descubiertas por las fuerzas del régimen, van en secreto a los pueblos por la noche y preparan Newroz en los sótanos. Newroz es muy importante. Hay una presión especial por parte de las fuerzas del régimen. Los miembros del kom que van a subir al escenario en Newroz son llevados al escenario en secreto, luego se cambian de ropa y se mezclan con el público. La cultura se considera el espejo, el alma de la sociedad. En realidad, existe una cultura de resistencia. Los kurdos consideran la cultura popular como un método de existencia. Esta es la razón por la que no se rinden a pesar de todas las presiones. Porque se ven a sí mismos en el newroz, estas canciones los representan. El newroz es uno de los acontecimientos más importantes que alimentan la lucha.

La financiación de los trabajos realizados en esta etapa procede de las ayudas recogidas entre el público y los miembros del kom. Todo el trabajo realizado en este período de la lucha se lleva a cabo con un espíritu comunitario. Las actividades del pueblo en su vida ordinaria se replantean con un espíritu revolucionario. Se evalúan los tiempos de cosecha para recaudar el dinero necesario para las actividades. Los donativos recogidos se destinan a financiar el arte y la cultura.

El pueblo es generalmente pobre. A pesar de ello, se esfuerzan por contribuir. La gente va junta a la cosecha de lentejas, el producto cosechado se vende y se transfiere a las arcas del Movimiento. La cultura dirige este trabajo, que se realiza en la época de la cosecha. Por ejemplo, 100 personas se reúnen y trabajan con cantos y bailes y recogen el producto. También se busca el apoyo directo de los más pudientes. Estas personas apoyan con aceitunas, trigo o dinero. Los miembros de la kom cantan y ofrecen apoyo financiero porque el objetivo no es cantar sino revelar su propia existencia cantando en kurdo. Las bodas son también una herramienta importante para transmitir mensajes revolucionarios y recaudar ayudas económicas. Durante este periodo, los miembros del kom son invitados a las bodas. Los kurdos tienen una tradición: se da dinero al músico de tambor y zurna que toca en las bodas. Este dinero no se exige, todos lo dan voluntariamente. Estas monedas se recogen y se transfieren a las arcas de la cultura. Con ello se cubrían ciertas necesidades de los miembros que no estaban en buenas condiciones.

La cultura lidera el camino, no sólo para recaudar dinero sino para ayudar a los pobres. A veces, bajo la dirección de la cultura, se reúnen grandes grupos y se ponen a trabajar, no sólo para obtener ingresos, sino también para recolectar para los pobres o los que no tienen a nadie que trabaje. Al ayudar a los pobres, todos traen su comida de casa, se forma una mesa común y se come juntos. Así, la gente ve que la cultura no es una entidad separada de ellos mismos. La gente ve que la cultura no es sólo una canción, sino una vida, entrelazada con la sociedad. Estas reuniones crean una mentalidad en la gente. También ven que la cultura no es una obra realizada con dinero o medios financieros. Al igual que la defensa está en todas partes, la cultura también lo está. La cultura es el campo en el que crece la revolución. Los cimientos de la revolución cultural se establecen en este periodo.

Desde la década de 2000 hasta la actualidad

Tras la revolución, se produjo una explosión de las actividades culturales. El pueblo fluye sobre todo hacia la defensa y las obras culturales.

Tras la revolución, el pueblo se apodera de los centros que el régimen convirtió en centros de exterminio cultural. Se abren cursos en estos centros. Se da alguna ayuda a los educadores para cubrir algunas de sus necesidades. Este dinero se recauda también a través de las aportaciones simbólicas de los asistentes a los cursos. Cada institución tiene una caja. Las obras continúan con el espíritu de los años 80. Esta cultura de la solidaridad continúa siempre, no por necesidad, sino porque la gente conoce y adopta esta cultura.

La cultura se impone en todos los ámbitos de la vida, en las marchas, en los pésames, en las ceremonias de los mártires, con ropas locales, canciones, tambores y zurnas. Por ejemplo, todos los miembros de la cultura se reúnen y van a limpiar los cementerios. La cultura participa en campañas de boicot, de limpieza y de ayuda a los pobres en todas partes. Cuando la sociedad ve esto, se acerca más a la cultura. Las mujeres lideran incondicionalmente todos estos procesos.

Antes de la revolución, las condiciones eran diferentes. Todo el mundo tenía que trabajar. Entonces no había instituciones, había un ensayo una vez a la semana, el resto del tiempo cada uno trabajaba en un empleo diferente. Después de la revolución, las condiciones de vida en Rojava eran diferentes, las necesidades eran diferentes. Ahora, como todo pertenece al pueblo, no existe el trabajo en las instituciones del régimen. Tras el establecimiento del autogobierno en 2014, la junta de cultura y arte fue una de las primeras en crearse. Los centros culturales establecidos durante el periodo del Baaz y expropiados por la revolución están adscritos al consejo cultural. En este periodo, se forman el Consejo Cultural, las direcciones, el teatro, el cine y los departamentos de archivos. Se forman Tevçand, Kevana Zerin. Se crean comunas culturales y artísticas. En la actualidad, actividades como la feria del libro Herekol, el festival de literatura Osman Sabri, el festival de cultura y arte de las mujeres, el festival infantil y la orquesta infantil de Rojava, creada en 2016, se llevan a cabo bajo la dirección de cultura y arte. Cada dos años se celebran exposiciones de pintura y encuentros de arte de Rojava. También se apoyan proyectos de otras instituciones, estén o no incluidas en la administración autonómica. Por ejemplo, el Jardín de la Lectura es un proyecto de este tipo. Es un proyecto de la Unión de Intelectuales de Rojava, tiene una biblioteca de 4000 libros. Hay muchos kom’s. Asirios, árabes, mesiánicos… A veces se celebran festivales conjuntos. Todas las obras de arte gozan de las mismas oportunidades sin discriminación. Tevçand también ocupa su lugar en este sistema como un movimiento único.

Estas instituciones de reciente creación también trabajan de forma colectiva. Nadie es un profesional. Trabajan juntos y progresan juntos. Por ejemplo, todos los miembros acuden a la institución dos días a la semana, la institución se limpia de arriba a abajo. Desde la limpieza de la institución hasta la recepción de los invitados, desde la preparación de la decoración del escenario hasta la costura de los trajes, todo se hace colectivamente.

Pero las instituciones necesitan encontrar una forma de financiarse. Se necesitan ingresos porque algunos de los empleados (activistas) reciben salarios simbólicos o porque es necesario comprar equipos técnicos. Cada unidad de la comuna emite entradas para eventos como conciertos, aunque sean simbólicos, para crear sus propias finanzas. La apertura del departamento de estudios de Hunergeha Welat también supone una contribución financiera. Una pequeña cantidad de dinero procedente de los clips subidos a You Tube, o de la distribución o de los cursos abiertos se recoge en la caja general de la cultura, y luego se distribuye a las comunas e instituciones según sus necesidades. La institución que crea y coordina este reparto es la Junta de Cultura. A algunas instituciones se les cede un campo o jardín, se cultiva la tierra y los ingresos que se obtienen de ella se transfieren a la caja. Aunque se pretende ampliar este modelo y crear cooperativas de arte, aún no se ha hecho realidad.

El cine se está desarrollando profesionalmente como un nuevo campo para Rojava. El cine tardará un tiempo en ser reconocido. Es necesaria la solidaridad transfronteriza para producir cine, que requiere más aspectos técnicos. Así que no se puede financiar el cine sólo con donaciones públicas. Sin embargo, utilizando las instalaciones existentes, se pueden hacer películas con presupuestos mucho más reducidos que los del cine industrial. El rodaje de la película Ji bo Azadiye, ‘El final será espectacular’, es un ejemplo de ello. Por ejemplo, como los actores se eligen entre el público, no se asignan presupuestos para actores y extras: la gente ve esta película como su propia película. Los habitantes de Kobane acogen a muchos cineastas en sus casas y satisfacen sus necesidades personales, como la comida y la limpieza. Las explosiones, las calles, los decorados, todo lo que es necesario para la película, lo hace la propia gente. Esto reduce el presupuesto a casi la mitad. De hecho, la cultura de la que hablamos en los años 80 y 90 continúa. Mientras se cosechaba el trigo en el pasado, se construye un muro para la película, o se prepara una comida y se lleva al plató, y se colocan grandes mesas. Niños, jóvenes, mujeres, todos participan en el proceso de rodaje. Además, todas las instituciones de la autogestión participan en proporción a su poder. Participan las fuerzas de autodefensa. Algunas técnicas que no están disponibles reciben la solidaridad de Europa. En Kobane, algunas personas adineradas también dan ayuda, una pequeña parte se transfiere de las arcas del movimiento general, una parte se cubre con los medios del pueblo. Así se consigue un equilibrio. Eso es el 70%. A medida que se proporciona la dimensión espiritual de la cultura, también se crean oportunidades materiales. También es importante que el equipo técnico utilizado para una película pertenezca a la comuna cinematográfica y se comparta entre las instituciones. Todos los negocios en Europa, por los que hay que pagar por horas, se llevan a cabo con un espíritu de solidaridad colectiva.

Aunque hay muchas deficiencias, no se permite la desintegración de las actividades culturales. Podemos poner como ejemplo el festival de Leylun celebrado en Shehba. Aunque tenía muchas deficiencias a nivel local, se organizó con un espíritu que dejó a los espectadores de fuera asombrados. El festival de Leylun se celebró mientras los morteros estallaban junto a la zona del festival con una cadena de solidaridad, en la que los que tienen un ordenador traen su ordenador y los que tienen una cámara traen su cámara. Otra experiencia inspiradora es el Festival de Cine de Rojava. El primer Festival de Cine de Rojava se celebró el 13 de noviembre de 2016. Este festival sigue luchando por la reconstrucción social de Rojava y por la democratización del arte. El primer año el Festival recibió 40 películas. ¡Después de cuatro años se presentaron 3150 películas! En 2019, debido a la guerra en Serêkaniyê, el festival se celebró en Internet y de forma transfronteriza. Más de 20 países inauguraron el Festival Internacional de Cine de Rojava en más de 50 lugares. El 13 de noviembre fue un ejemplo de solidaridad único para los festivales internacionales de cine.

Los que vienen a Rojava y ven esto se ven impactados. Cuando vuelven a sus lugares, intentan hacer algo. La solidaridad se está desarrollando. Los kurdos que viven en Europa y los artistas kurdos vuelven a hacer un gran esfuerzo. Por ejemplo, se recoge un camión de instrumentos y se envía a Kobane. O para el festival que se celebra en Şehba (Shehba), un hombre de Afrin que lleva 40 años viviendo en Europa, quedó impresionado, dijo que quería ayudar y recogió y envió dinero. No se trata de dinero, pero cuando crea un alma, fluye como una fuente y encuentra su camino.

Trabajos como Hunergeha Welat, Komuna Film A Rojava, Pargin organizan festivales, conciertos y proyecciones. Hay mucho interés desde el exterior. Esto alimenta el arte espiritualmente, pero también crea oportunidades financieras a largo plazo. Genera ingresos. Por ejemplo, se obtienen muchos fondos de las proyecciones de la película Ji Bo Azadiyê. Entre 12 y 13 millones de personas ven un clip de Hunergeha Welat, lo que supone un apoyo moral y financiero. Los estudios realizados aquí también han creado una motivación y un modelo en todo el Kurdistán. No se limita a Rojava. Pargin, por ejemplo, trabaja para mantener viva la cultura tradicional kurda: ahora se quiere realizar un proyecto similar al de Pargin en el Kurdistán de Başurê (Kurdistán del Sur). Las delegaciones del Movimiento Cultural van a muchos países.

La infraestructura que se creó en los años 80 permite que esto ocurra hoy en día. Así se formó el espíritu cultural de hoy. El padre, que era un artista de la cultura en aquella época, lleva hoy a su hija a las comunas culturales. Ha criado a su hija con este espíritu. Porque el espíritu de la cultura en Rojava está arraigado en la sociedad. Es un tubo de respiración.

El arte comunal de la modernidad democrática frente al arte industrial de la modernidad capitalista

Podemos afirmar que existe una contradicción insuperable y una intensa lucha entre la comprensión de la cultura de la modernidad capitalista y la cultura revolucionaria de la modernidad democrática. Estas contradicciones también se experimentan en Rojava. Ahora hay un intento de poner en primer plano una cultura diferente a través de canales como Vin tv y KPD. Intentan difundir el modernismo. Intentan destacar el arte individual, populista y materialista. Sin embargo, el artista cuyo espíritu se ha formado en la cultura revolucionaria no se ve afectado por esto. Porque la cultura de la solidaridad, el espíritu comunitario, es fuerte. Todos son iguales en el kom [espíritu comunitario]. Se crea un equilibrio. Hay espiritualidad, perfección, filosofía. El artista se conoce a sí mismo, sabe de dónde viene el espíritu que hace posible su arte y revela su creatividad. El capitalismo pone al arte en una competencia constante, haciendo que el contenido, el mensaje y el significado pasen a un segundo plano al destacar el presupuesto. En el sector del arte industrial es habitual vender productos artísticos. Es normal no ir a un concierto o rodar una película por la que no se va a ganar dinero, pero se considera vergonzoso escribir y vender canciones en Rojava. Es una vergüenza intentar ganar dinero con los valores de la revolución y del pueblo. En la modernidad democrática, el arte no es para ganar dinero o fama personal; se hace para mostrar la expresión estética de la socialidad con el fin de revelar el poder del significado de la vida.

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En la siguiente sección, comentaremos algunas comunas artísticas de Rojava. Instituciones como Komuna Film a Rojava, Hunergeha Welat, Pargin, Teatra Sarya Baran intentan preservar y desarrollar la cultura original. Al organizar sus obras, restablecen la relación arte-sociedad traspasando los límites trazados por la modernidad capitalista y las reglas que ésta ha establecido. También intentan crear una alternativa en cuanto al funcionamiento del cine, el teatro y la música. Como se basan en el principio de autosuficiencia, esto les permite realizar sus proyectos con presupuestos muy bajos para los estándares de la industria del arte.

Komuna Film a Rojava:

El cine estaba prohibido durante el período del Régimen. El sonido, la imagen y la documentación estaban prohibidos. En otras palabras, no había infraestructura para el arte del cine en Rojava. Şero Hindê menciona este periodo así:

“Íbamos de pueblo en pueblo, buscando jóvenes interesados en el cine. Nos dimos a conocer organizando talleres y tratando de aprender el ABC del cine. Y empezamos nuestro trabajo con proyecciones de películas. Hicimos películas originales, como las de Charlie Chaplin, fuimos de pueblo en pueblo y las vimos. Nos llamamos Komuna Film a Rojava.

”Ahora compartimos las oportunidades que tenemos en nuestros centros culturales con niños y adultos. La gente se convierte en sujeto del arte que hacemos, en parte del trabajo que hacemos. En realidad somos como una academia de arte. Hacemos un trabajo para la gente, con la gente, que lleva el espíritu de nuestra cultura. No queremos hacer películas que nuestras madres no sientan, no entiendan, ni vean. La sociedad kurda es una sociedad que mantiene vivo el espíritu comunitario, hay colectividad. No habríamos podido rodar películas sin el apoyo y la participación del público. Como lo ven como una parte de sí mismos, hacen todo lo posible cuando vamos a ellos.

Como segundo paso, les pedimos que filmaran sus propias historias y vidas para desarrollarse técnicamente. Se formaron durante un año en la Academia del Mártir Herekol. Luego se convirtieron en miembros de la comuna. Hubo cineastas que vinieron de muchos lugares y nos apoyaron. Fue un esfuerzo por crear un cine alternativo, una cultura alternativa en Rojava”.

Primero rodaron cortometrajes, documentales y luego largometrajes. Los escenarios y las ideas se creaban y discutían siempre de forma colectiva. Todo el trabajo se hacía colectivamente. El guionista cocinaba, el director hacía de conductor. Toda la sociedad se reunía en torno a la comuna. Sea cual sea el tema del escenario, los sujetos de ese tema se convierten en actores y empleados del plató. Ninguno de los implicados en el proceso de producción ha planteado exigencias financieras, porque el arte se hizo con un espíritu diferente. No se hizo por dinero. Querían participar porque reflejaban sus propias vidas, su dolor, sus sueños. «Hacemos nuestro trabajo para hacer realidad nuestros sueños». Como la carga es pesada, muchos miembros de la comuna querían continuar el trabajo. Muchos artistas de otras piezas también van y participan en sus obras. La comuna también apoya a directores del extranjero, de otras partes del Kurdistán. La comuna quiere reflejar una imagen profunda, bella y sensible de la revolución más allá de las imágenes desnudas de los canales de noticias. No pretenden reflejar la guerra. Artistas de muchas partes del mundo apoyan a estas comunas, a veces con sus conocimientos, a veces con la técnica, a veces con los vínculos sociales…

Teatra Sarya Baran

El grupo toma su nombre de dos mujeres revolucionarias que lucharon por la Lucha de liberación de Kurdistán. Sarya y Baran son dos mujeres kurdas actoras y revolucionarias. Cuando se creó el NCM (Centro Cultural de Mesopotamia) de Estambul, ocuparon su lugar en el grupo de teatro Jiyana Nû.

El Teatro Sarya Baran es un grupo de teatro independiente cuyas actrices son todas mujeres. Es el primer grupo de teatro femenino del Kurdistán. No sólo las integrantes de este grupo son todas mujeres, sino que sus obras se basan en historias propias de mujeres y niños. La dirección del grupo, la ropa, el maquillaje y el vestuario, el decorado y la iluminación se preparan con las ideas y las manos de las mujeres. Cuatro mujeres fundaron el grupo tras seis meses de formación teatral. Sus primeras obras aparecieron con obras como «Jina Bi Tenê», «Diqîrim», «Aştî (di)Baskê Çûkê De Ye» y una obra infantil llamada «Diziya Bexçe».

El Teatro Sarya Baran se ha convertido en una escuela de teatro para mujeres. Han ganado los premios de » Mejor Directora » y » Mejor Actriz » en el Festival Martyr Yekta Herekolê de 2020. Sarya Golan, la fundadora del teatro, dice: «La mujer tiene una existencia, cómo interactúa en la vida, cómo ama, cómo se enfada, cómo crea y actúa, presenta toda su existencia y su lucha a la gente de forma estética». La actriz no está lejos de su vida, su lucha en la vida y el arte es la misma que la vida y la lucha».

Pargîn: análisis y conservación del patrimonio de Rojava del Centro de Pargîn en la región de Koceran / Rojava

Los estudios culturales en el norte y el este de Siria se han desarrollado rápidamente en los últimos dos años. El ambiente creado por la revolución se manifiesta en las melodías, las películas, las series de televisión y los estilos de vestir de la región. En el ámbito de los estudios culturales, se ha creado por primera vez una institución llamada «Pargîn» en la aldea Deşta Sûsê de Dêrik en el ámbito del Comité de Cultura y Arte. Pargîn significa cavar alrededor de las tiendas. Con este método, los objetos del interior de la tienda quedan protegidos del agua de la lluvia. Se le dio este nombre para preservar la cultura tradicional. Hace aproximadamente un año, 25 personas, en su mayoría koçers, empezaron a trabajar en la creación de Pargîn.

«Como parte del estudio de 5 meses, seleccionamos a personas con interés en la cultura. Especialmente desde que las mujeres se responsabilizan seriamente de la preservación de la cultura, el número de mujeres ha aumentado. Formamos a personas en técnica, investigación, cine y cultura. La cultura koçer sigue existiendo. Se puede investigar sobre ella. Es posible que en el futuro abramos sedes en distintos lugares. Esto se hace no sólo para el pueblo kurdo, sino también para los pueblos árabe y sirio. Tenemos un proyecto para que estas instituciones sean Kurdistani. Estaremos en contacto con todas las instituciones», dice uno de los fundadores de Pargin.

Rojda, que trabaja como camarógrafa en Pargîn, dice: «Actualmente estamos haciendo koçerî. Somos testigos vivos de la cultura. Mi madre se dedica a estudiar el folclore. Yo nací en el pueblo de Besta Sûsê. El koçerî forma parte de nuestra tradición familiar. Intentamos promover nuestra propia cultura. A medida que el capitalismo avanza, nuestra cultura se queda atrás. Nos estamos adelantando».

Kevana Zerin (Media Luna Dorada)

Es una de las instituciones culturales para el autorreconocimiento de las mujeres, el empoderamiento a través de la cultura y las artes en el norte y el este de Siria. Es un proyecto que nutre las tradiciones y les da nueva vida dando forma al futuro a partir de las fuertes raíces del pasado.

Kevana Zerin inició proyectos, creó comités, celebró conferencias y estableció muchos centros en el norte y el este de Siria. En estos centros se imparten cursos de educación cultural y artística y de desarrollo de la lengua y la literatura kurdas a las mujeres. El objetivo de estos cursos es enriquecer el mosaico de lenguas y culturas sirias a través del arte, para combatir y revitalizar la explotación capitalista del arte y la cultura.

Kevana Zerin está dirigida por una comunidad de mujeres jóvenes que han cambiado sus vidas y se han transformado a sí mismas durante el proceso de la revolución.

FUENTE: Jineolojî

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